Caca y pis

14 enero 2012
Esta entrada participa en la IX edición del Carnaval de Biología, organizado por el blog La Ciencia de la Vida  (@biogeocarlos)

A raíz de la pregunta de un alumno del otro día y de un lector hace un tiempo, creo que hay darle una vuelta a estos temitas y, como bien saben mis alumnos, no seré yo el que esquive una buena conversación de cacas y pises. ¿Os acordáis de aquella Me gustan las cagarrutas de oveja?

Pensemos en el tubo digestivo. Empieza en la boca y termina en el ano. Por el camino hay distintos tipos de tubo: el esófago, intestino delgado, intestino grueso. También hay ensanchamientos, como el estómago, y está lleno de “puertecitas”, válvulas como las de entrada y salida al estómago, la boca o el esfínter anal.

Pero al fin y al cabo, es un tubo. Imagina que fuera recto de la boca hasta el ano y que abrimos todas las puertas. Lo que comemos entra por un lado y sale por el otro… y nunca entra en el cuerpo. En realidad el interior del tubo digestivo es el exterior del cuerpo, permitidme la licencia.

La situación es la siguiente: metemos comida por la boca y le vamos echando sustancias. Por el camino vamos sacando de tubo y metiendo dentro del cuerpo las sustancias que nos interesan, mientras dejamos que lo demás siga su camino. Finalmente dejamos lo que no nos sirve en el váter… pal que lo quiera. Porque, en realidad, en las heces sigue habiendo sustancias orgánicas que muchos bichos usan como alimento (escarabajos peloteros, bacterias…) al grito “¡Pero si te has dejado lo mejooor!”.

Las cacotas nunca estuvieron dentro del cuerpo, no son los productos de desecho de los procesos corporales, es lo que queda de la comida después de quedarte con lo que has querido.

La orina es otra cosa.

En nuestro cuerpo tenemos sistemas centralizdos de reparto. Yo no meto la mano en la olla de la sopa para que las células de mi mano “coman”. Ni tampoco toman el oxígeno que necesitan a través de la piel.

A través de la sangre, tenemos una “empresa de reparto” de oxígeno y alimento, que obtenemos gracias al sistema respieratorio y digestivo.

La sangre llega a los tejidos por medio de arterias y capilares, las células toman el oxígeno y el alimento de allí. También dejan en la sangre el CO2 y los productos de desecho que se producen en las reacciones químicas que ocurren en su interior.

¿Cómo sacamos del cuerpo esos dos residuos, el CO2 y las guarrerías que han producido las células?

El corazón reconduce la sangre hacia los pulmones, se deja allí el CO2 y lo expulsamos al espirar.

Para lo demás usamos los riñones. Actúan como un filtro para esas sustancias y también eliminan agua y regulan la cantidad de otras sustancias como las sales, produciendo… pis. La eliminación de agua por un lado se hace para regular fluidos y que no “acumulemos líquidos” y por otra parte es necesaria para poder sacar esas sustancias del cuerpo en disolución.

Quizá a algunos os parezca trivial, pero viendo las caras de mis chavales os puedo decir que no todo el mundo lo tiene tan claro, o es simplemente que nunca se han puesto a pensar en estas “mierdas”.

Por otra parte, creo que es una cosa muy interesante para explicar a vuestros pequeñines, espero que haya sido claro.


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