Algo más allá de la ciencia

1 noviembre 2009

Una labor muy importante de la ciencia es desmontar supersticiones y desenmascarar estafadores. Cosa que lleva haciendo desde antiguo para bendición e higiene mental de todos.

Animados por este espíritu creo que hay ocasiones en las que se nos puede ir la mano.

Como ya hemos hablado otras veces, la ciencia da pasos lentos intentando que sean firmes, basando su certeza en hechos científicos (entiéndase reproducibles e independientes del observador).

Hoy quiero hablaros de algo que no es un hecho científico, aunque sí muy real.

Se trata de la BELLEZA.

No me refiero a la atracción sexual, o a lo guapos que seamos tú y yo, querido lector.

Me refiero a que ves un cuadro, escuchas una obra musical, contemplas un atardecer o miras a algún ser querido y… te quedas con la boca abierta, quizá articulas un “oh”…

Se trata de un pequeño éxtasis sin palabras. Desde luego no es un fenómeno independiente del observador ni fruto de una línea de pensamiento consciente, pero es real.

Puede que algunos científicos nos digan que son el efecto de ciertas concentraciones de sustancias químicas en nuestro cerebro. La presencia de esas sustancias es innegable, la relación causa-efecto, en mi opinión, es discutible. Entiendo que recordando a Ockham y con los elementos conocidos esa es una de las explicaciones más plausibles… pero no me resulta satisfactoria.

¿Ese momento con tu hijo contemplando las montañas es una “intoxicación química” de tu mente racional?

¿Sentir la Belleza es una forma de “drogadicción” de la que incluso algunos puedan creer que debamos “desengancharnos”?

Si te pregunto qué opinas sobre el amor que tengo por mi madre, no dudo que te parecerá bien construir un argumento basado en la química y en la ventaja evolutiva que produce un vínculo entre la cría y la madre para un mejor crecimiento de la primera.

Pero, ¿y si te pregunto por el amor que tienes TÚ por TU madre?

¿Crees que esa explicación agota la complejidad del fenómeno que TÚ experimentas?

A estas alturas del post supongo que algunos optaréis por esa explicación incluso para vosotros mismos, con toda honestidad científica, pero en ese caso hay algo que no acabo de entender.

Las personas buenas que conozco, por más materialistas que se consideren, si son preguntadas por lo que más valoran de su vida o sus experiencias, me hablarán de su pareja, sus amigos, la música, el arte, sus hijos… o simplemente, esas cañas que se toman con la gente que aprecian.

En todos esos casos se trata de experiencias que despiertan ese sentimiento de Belleza, particularmente en las distintas formas de amor entre las personas.

¿Por qué entonces si consideramos que es un “viaje químico” que enturbia nuestra percepción racional, por qué entonces… articulamos nuestra vida en torno a ello? ¿Por qué entonces es lo más valioso, o incluso lo único de lo que no podríamos prescindir?

Por todo esto quiero deciros…

Que la Belleza me parece algo muy real y muy importante, en realidad lo más importante.

Que por su naturaleza subjetiva y no siendo fruto de una línea de pensamiento-racional-consciente nos llama a una investigación sincera y honesta por otras vías.

Y que, desde este punto de vista, un sincero y honesto acercamiento al arte, la filosofía o la espiritualidad no sólo no es una tonteria o un delirio, sino una faceta imprescindible de lo que más nos define como humanos: La búsqueda y la expresión de la Belleza.

Y ahora, os dejo con un conjunto de sonidos, unas variaciones de presión del aire, que no se resisten al análisis de Fourier…

Pero, ¿estáis seguros que no hay nada más ahí?…

Sea cual sea vuestra elección… dejad que su Belleza os acaricie.


El “cómo” y el “por qué”

3 febrero 2009

Hoy les explicaba a mis alumnos que hace tiempo alguien descubrió que la electricidad y el magnetismo estaban relacionados, que un imán y circuito tenían mucho que ver.

Tanto que ver tienen que hoy sabemos que son caras de una misma moneda, que comparten una realidad subyacente que llamamos electromagnetismo y que, por no ir más lejos, es la base de la tecnología que usamos.

Y entonces me pregunta una alumna que por qué esto es así… por qué…

A ellos se lo conté lo mejor que pude, aquí lo volveré a hacer… y el que quiera más tela, que se lea El Mundo de Max, últimos capítulos.

La ciencia no explica PORQUÉS… explica CÓMOS

En los libros de ciencia encontraréis que las cargas de distinto signo se atraen y las del mismo se repelen, que las masas se atraen, que la velocidad de la luz en el vacío es aproximadamente 300.000 km/s…

Pero, por qué ocurre así y no de otra manera, por qué la velocidad de la luz no es más baja o más alta, por qué las masas no se repelen, o se atraen con más fuerza… de eso, nada de nada.

La ciencia hace una descripción lo más detallada y simplificada posible de las cosas que experimentalmente se comprueba que suceden, en la esperanza que vuelvan a repetirse de igual forma en el futuro.

La razón última (si es que hay tal cosa) de la existencia del mundo o del valor de las constantes universales no la encontraréis allí. De eso se ocupan con mayor o menor fortuna las distintas corrientes filosóficas y religiosas.

Por esto  lo más interesante es picotear aquí y allá, porque necesitamos la ciencia, la filosofía, la espiritualidad, el arte… para poder hacernos una idea aunque sea aproximada de los millones de facetas de esta joya que es el mundo en que vivimos… snif, perdonad… me he emocionao’

La ciencia es fantástica, entre otras muchas cosas ha conseguido que podamos vivir muchos más años, pero no hay que endiosarla, tiene su ámbito de aplicación, su método, sus limitaciones. Por conocerla mejor, no la amamos menos… snif, perdón de nuevo, tengo que cortar…


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 138 seguidores