No conozco un sabio serio

12 junio 2011

Cuando les hablo de inteligencia artificial a mis alumnos siempre les digo que, en mi opinión, el principal obstáculo para definir o conseguir inteligencia artificial es poder definir qué es la inteligencia “natural”. Supongo que estaremos de acuerdo en que no estamos hablando de hacer cuentas rápido…

Para ilustrar esto siempre apelamos a conceptos como la belleza y estoy más que de acuerdo, como sabréis los que pasáis por aquí. Pero hoy querría hacer hincapié en otro aspecto que con frecuencia no tiene una valoración tan “espiritual” como la belleza. Me refiero al humor.

Yo diría que tan difícil de parametrizar qué es la belleza o qué hace bello un cuadro o una melodía, es parametrizar qué es ser divertido o qué hace que un chiste nos haga reír… o más  misterioso aún, sonreír.

Y no añadiré mucho más, sólo quería que os asomarais con asombro al misterio que es la risa, a lo humana que es, a que pertenece a esa parte aún indefinible que nos hace personas, a que os muráis de risa siempre que podáis, y a que os sonriáis al pensar en lo profundo que llega algo tan sencillo como reír.

Bueno, sólo una cosa más… ¿os imagináis a un verdadero sabio que no sonría?


A propósito de Henry…y de ti

15 mayo 2010

En estos días estamos hablando en clase de inteligencia artificial.

Cuando les digo a mis alumnos que aún no existe tal cosa, me preguntan que para qué lo estudiamos. Les digo que eso nos hace pensar en “qué es la conciencia” y “qué eres tú“.

A menudo se dice que puedes perder tus posesiones o tu dinero, pero que no pueden arrebatarte lo que has aprendido. Y con frecuencia también se usa este argumento para estimular el gusto por el estudio en los alumnos.

Pero ya sabemos que accidentes o enfermedades como el Alzheimer nos pueden arrebatar la memoria, algo que no sólo atesoramos, sino con lo que solemos definir nuestro “yo”.

¿Qué queda de nosotros sin nuestra memoria?

En casos de Alzheimer hay quien haciendo gala de una gran fortaleza y un tremendo amor es capaz de ser consuelo para esos enfermos y encuentra una respuesta de amor en ellos, como a otros les sucede con los discapacitados psíquicos.

En la película “A propósito de Henry”, Harrisond Ford sufre un accidente y pierde la memoria. Durante la película va “conociéndose”, (conociendo la vida que había llevado) y no le gusta lo que ve, ni lo siente como suyo. Decide comenzar un camino en el que se “reinventa” a sí mismo eligiendo ser como quiere ser, dejando atrás el pasado.

Dos cuestiones a considerar:

1. ¿Somos entonces algo más que nuestra memoria? ¿Es justo eso lo que somos?

2. ¿Podemos hacer el ejercicio de renunciar a nuestro pasado (bueno o malo) para poder elegir el presente y futuro que deseamos? ¿O somos esclavos de nuestros errores y, no te olvides, también de nuestros aciertos?

Foto: El caminante sobre el mar de bruma de Caspar David Friedrich (Wikipedia)


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