Tenemos que ser nosotros

17 junio 2012

La neutralidad y la ausencia de posicionamiento no existen: Te opones o toleras. Delatas o encubres.

No actuar tampoco es una opción, cuando nos sentamos a ver cómo dan una paliza a alguien estamos actuando y hemos elegido un bando.

Vivir es tomar partido y actuar, y eso lleva aparejado recibir las consecuencias de tus actos y ser responsable por ellos. También es indiferente que quieras admitirlo o no, o que te guste más o menos oírlo. Eres responsable de lo que haces y estás “haciendo” todo el tiempo.

Quizá creáis que ahora me dispongo a dar “palos” a aquellos que miran a otro lado ante el sufrimiento del mundo y todo lo que pasa en él. Bueno, hoy no. Algunos de ellos están tan dormidos que se dan cuenta perfectamente de todo y como no sienten que les salpique les importa un pepino. Esta gente más que información necesita que la vida le enseñe con hechos y con experiencias que les hagan más conscientes, que lo sientan en su piel.

Hoy quiero dedicar estas líneas a los “conscientes” a los que nos decimos “de izquierdas”, a los “religiosos” a los “buenos”... a los que hacemos “algo” y nos vamos a dormir tranquilos por las noches.

Cuando soltamos globos, pájaros, nos vestimos de colores, cantamos canciones, hacemos bailes y demás… decimos que lo hacemos por un objetivo: la educación pública, la erradicación de la pobreza, la paz mundial…

Este reunirnos y hacer cosas juntos nos hace sentir bien, psicología de masas, nos divierte y tranquiliza nuestras conciencias. Pero, ¿cuál era el objetivo? ¿Se ha cumplido, al menos en parte? Unida a la acción “folclórica, ¿hay un resultado real que reduzca el sufrimiento de aquellos por los que luchamos?

Pues tengo que deciros que, con mucha frecuencia, no. Que los actos se pagan solos, adquieren sentido por sí mismos, se convierten en acciones de consumo interno en la que “predicamos a conversos”, hablamos de cosas en las que ya estamos de acuerdo, y nos complacemos en lo buenos que somos nosotros y lo poco consciente que es el resto. Mientras tanto, aquellos por los que luchamos siguen sufriendo despidos, enfermedades, hambrunas, guerras y muerte.

No digo que esas acciones no tengan sentido y valor para difundir un mensaje y crear un estado de opinón… lo que digo es que ese mensaje y ese estado de opinión no valen para mucho si no se continúan con acciones concretan que alivien de veras en sufrimiento de los más desfavorecidos. “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Bueno, me diréis: ¿y qué más te da a ti que se cante o se baile, al menos no se hace ningún daño?

Pues no me da igual, porque sí se hace daño. 

Las energías de la poca gente que ha adquirido algo de conciencia y está dispuesta a la acción se disipa y se conduce a callejones sin salida. Nos entretienen en batallas estériles, mientras las situaciones siguen igual o empeoran.

En ocasiones personas malintencionadas hacen eso precisamente para mantener el mundo como está y sacar provecho de los débiles. En otras ocasiones es gente concienciada, sincera y que se deja la piel en esto la que, por falta de visión, gastan sus energías y las nuestras desviándonos del camino de la acción efectiva.

Quien se sienta ofendido que lo piense dos veces, no ataco a esas personas ni a sus intenciones, pero sus actos están equivocados.

Me diréis: ¿Por qué no atacas con esa dureza a los hijos de puta del mundo, nosotros al menos cantamos por la paz?

Porque OS NECESITO, compañeros. Os necesito precisamente a vosotros y el mundo también os necesita, aquí y ahora.

No podemos cambiar el mundo con la gente que no quiere hacerlo y que está robando y matando literalmente a los demás. Tenemos que ser nosotros, los que queremos que esto cambie y tenemos algo de energía para hacerlo.

Tenemos que ser nosotros y tiene que ser con acciones efectivas y contundentes, tenemos que tomar el poder en nuestras sociedades y países y obligar a la gente malintencionada a retirarse.

Y, ahora, sí… acompañando a nuestras acciones eficientes, cantemos, bailemos y expliquemos a nuestra sociedad de manera lúdica e imginativa cómo les estaban engañando y por qué es necesario que hagamos una huelga, desobediencia civil pacífica, o paremos un país hasta que un gobierno dimita o hasta que una matanza o una hambruna en otro país se pare.

Es urgente amar y “Hechos son amores y no buenas razones”.

Tenemos que ser nosotros, compañeros, y no es suficiente con que estemos concienciados o tengamos buen corazón, el mundo necesita que seamos más inteligentes y efectivos. 

Tiene que ser ahora, mientras nosotros nos reunimos y debatimos sin parar la gente cae en las cunetas y se muere.

No tenemos tiempo de esperar a todos o a muchos más, tiene que ser aquí y ahora, tenemos que ser nosotros.


No os indignéis… ¡Actuemos!

14 junio 2012

Parece que las nuevas generaciones (y algunas menos nuevas) estamos un poco hartos de que el sistema nos mastique y luego nos escupa. Si nos sentimos así en Europa, imagina lo que el sistema hace con otros muchos en otros lugares o en nuestra marginalidad.

Como denominación oficiosa general a los grupos surgidos se les llama “Indignados”, en parte debido a la llamada que se hacía en el libro del mismo título.

Siguiendo este lema, parecería que tenemos que enfadarnos, que tienen que revolvérsenos las tripas viendo lo que vemos… lo que pasa es que por aquí nos tomamos la pastilla para no enfadarnos.

Además parece que los nuevos tiempos también han cambiado para ellos, para el sistema, y que las manifestaciones, canciones, concentraciones, acciones creativas llamadas a que el poder reconozca el descontento del pueblo y reaccione a su favor… ya no hacen ese efecto.

También por aquí hace poco hicimos un cursillo en el pacífico lenguaje de los hechos y es así como nos apetece hablar:

Habla el pacífico lenguaje de los hechos.

Haz lo que dices, di que vas a hacer lo que harás. Que tus palabras rubriquen tus hechos y que estos canten tu canción.

 Actuemos, quizá es más sencillo de lo que parece.

Si nos sirven la sopa fría: Camarero, la sopa está fría.

Si nos exigen que hagamos lo que no corresponde. Disculpa, pero no voy a hacer eso.

No hay que buscar complicados términos, es simplemente señalar lo que no es como debe y cuál va a ser nuestra actitud ante eso. Y, sobre todo, que sean nuestros hechos los que hablen.

Quizá ha llegado el tiempo en el que hay que decir simplemente: No y actuar en consecuencia.

Quizá ha llegado el tiempo de la desobediencia civil y pacífica a lo injusto y a llevar a cabo las acciones que hacen del mundo un lugar mejor.

Quizá ha llegado el tiempo de tomar nuestra responsabilidad individual y hacer lo que nuestra conciencia nos dice que es justo, aunque no todo el mundo se una, y aunque el sistema nos responda de manera hostil.

Quizá ha llegado el momento de decidir si realmente estamos hartos, si realmente nos parece intolerable la muerte y el sufrimiento de millones de personas y queremos tomar acciones para aliviarlo.

Quizá siempre fue el momento, y nosotros nos damos cuenta ahora.

Quizá este momento no es el mejor momento, pero es el segundo mejor momento y el único que tenemos ahora.

Espero encontrarte caminando a mi lado, querido contemporáneo, pero si no es así, seguiré mi camino con otros… sé que no estaré solo mucho tiempo.

 

¿Seguro que es una puesta de Sol?…

Quizá es el Amanecer

Aquí hay un sendero que puedes querer andar con nosotros:

 LOS OTROS Y TÚ


Batallas equivocadas

23 mayo 2012

Os pondré este clásico de Richard Wiseman

Ahora que lo habéis visto y que sois conscientes de lo limitado de vuestra atención y lo fácil que es manipularla…. decid conmigo:

“Hola soy (insertar tu nombre) y soy manipulable”

Hoooolaaaa!! Te respondemos todos.

Espero que haya sido suficiente para convencerte, ¿o aún te crees eso de que “la audiencia sabe lo que quiere”, “eres inteligente”, “el consumidor sabe lo que le interesa” y demás?

Si funcionaron tan bien esos trucos, que quien te maneja incluso te convenció de que eres libre… vuelve a ver el vídeo, por favor, y sé un poco humilde. Te espero en el párrafo siguiente.

Ya estamos todos aquí de nuevo.

Bien:

1. ¿Cómo es la sociedad en la que vivimos?

2. ¿Cuáles son nuestros objetivos?

3. ¿Cuáles son nuestras acciones? ¿Sirven a nuestros objetivos?

Respondamos a la primera pregunta.

La sociedad en la que vivimos permite el dolor y la muerte de millones de personas en otros países o cientos de miles en el propio sin hacer nada significativo para cambiarlo.

La sociedad en la que vivimos llora, ríe y se manifiesta en la calle… por el fútbol, y no por la pobreza, la enfermedad o la muerte.

Vamos con la segunda pregunta

¿Realmente nos interesa cambiar el mundo, o es simplemente un discurso que elaboramos para quedar bien cuando nos vamos de cañas con los amigos?

Una manera sencilla de averiguar esto es mirar qué acciones, cuánto tiempo y cuántos recursos o dinero empleas para ello. Si no son muchas… puedes intentar engañarme a mí, pero no te engañes a ti mismo.

Si tenéis claros objetivos, pensadlos y apuntadlos ahora, los necesitaremos para el siguiente punto.

Tercera pregunta

Si tenemos objetivos claros, nuestras acciones tienen que ir en la dirección en las que los consigamos total o parcialmente, o bien nos acerquemos a ello.

Mediremos el éxito de nuestras acciones por la medida en la que consigamos nuestros objetivos.

Si todo nuestro trabajo por la paz es soltar palomas… pues eso, la paz sigue igual de lejos.

Nuestra sociedad es hoy en día egoísta e indolente, como un niño hedonista y malcriado. Nuestras acciones tienen que ser suficientemente fuertes para que provoquen o bien un gran avance de conciencia inmediato (bastante improbable) o bien que esos poderes que nos controlan se vean obligados a actuar para nuestro bien. Quizá en el futuro comprendan y cambien pero, desde luego, no tenemos ni el tiempo ni las ganas de esperar a que aprendan para que el mundo cambie, sobre todo la gente que muere o cae en estas crisis.

Y, ahora, hablemos por fin de batallas equivocadas.

Porque, sinceramente, me llena de esperanza y de desesperanza (respectivamente) ver la cantidad de energía, ímpetu y ganas de cambiar el mundo que se desperdicia en pequeñas batallas que no nos hacen avanzar.

Veo a una multitud llena de ganas de cambiar las cosas embarcada en una lucha que consiste en aguantar más horas en una plaza que las que la policía le dijo que le iba a permitir.

De acuerdo, imagina que ganamos, que estamos más horas… ¿qué hemos ganado? ¿Qué objetivo hemos conseguido?

NOS ESTÁN ENTRETENIENDO…

Así, en mayúsculas y en negrita. Nos hacen perder el tiempo y las energías enredándonos y disipando nuestras fuerzas en batallas que no nos llevan a ninguna parte.

Si algo es intolerable, no lo toleremos.

El “folclore” (digamos soltar palomas, vestirnos de colores, etc.) está muy bien, y yo participo de él también, pero no como la medida que va a conseguir mis objetivos, sino como la forma que tengo de explicarle al resto de la sociedad lo que estamos haciendo, las verdaderas acciones efectivas.

Nuestras acciones tienen que ser fuertes y decididas. Eso no significa que sean violentas, hay un espacio gigantesco entre cantar canciones y quemar contenedores, es ahí donde debemos movernos.

En concreto, como votantes, consumidores y ciudadanos, tenemos un inmenso poder, además de nuestro elevado número.

Hagámonos algunas preguntas.

1. ¿Qué partido político o sindicato podría soportar que se dieran de baja todos sus afiliados?

2. ¿Qué empresa podría soportar un boicot general a sus productos?

3.¿Qué gobierno podría seguir un día más si todos paramos ante una decisión intolerable que, en tanto que lo es, no toleramos?

Así de fácil, así de fácil… no quemo nada, pero tampoco me limito a cantar canciones… Así de fácil.

Puede ser que en este proceso nos encontremos con que en realidad no queremos o no nos interesa ese cambio del que hablábamos, o bien que las acciones folclóricas se han convertido en una forma de ocio para mucha gente y que han tomado sentido por sí mismas, en lugar de ser un medio para cambiar un mundo que no nos gusta.

Quizá de ahí viene la Falsa serenidad de la que hablábamos hace tiempo.

Dejadme que os diga lo siguiente… porque ya no podemos seguir mirando para otro lado.

El poder y la acción política no está en buenas manos, como debe ser evidente para todos, ahora es el momento en el que la gente de bien tome el poder, que ya tiene como conjunto, y lo ejerza para que el mundo sea un lugar mejor.

Pero para eso hay que actuar y de nuevo el lenguaje que tenemos que usar es el Pacífico lenguaje de los hechos


¡Hagamos cumplir las leyes de una vez!

16 junio 2011

Veo como hoy se “indigna” mucha gente… hay gente que se indigna ante los llamados “indignados”… Estamos incluso viendo violencia venir de aquí o de allá, y hay mucha gente invocando que unos u otros no están cumpliendo algunas leyes.

Creo que tienen razón. Se hace imprescindible cumplir las leyes.

Mi formación científica me lleva a organizarlas, dejadme que empiece por las más importantes:

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. (Declaración de los derechos humanos, art. 3)

Hoy se han votado leyes locales despreciables, interesadas, han agredido a políticos electos, han presionado a las instituciones democráticas… pero sobre todo, han muerto miles de personas de pura hambre y enfermedad, y un buen puñado de ellos, niños que no han conocido nada más que la misera.

¿Vamos a tolelarlo un día más?


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