Qué pensar cuando se van…

16 septiembre 2011

Por motivos personales, aprovecho hoy para recordaros o daros a conocer esta entrada de hace un tiempo, que creo puede ser interesante e inspiradora.

Ve con Dios, que tengas Paz tú y los que te echamos de menos.

Buen viaje, nos volveremos a ver. Te queremos.

La muerte y los funerales


La muerte y los funerales

21 noviembre 2010

Desde el punto de vista biológico, como ya hemos comentado alguna vez, la muerte es el precio que pagamos por la reproducción sexual.

Ni soy un psicópata, ni ando tan desencantado con las mujeres… lo que pasa es que…

Cuando hay recombinación de genes los individuos que nacen son diferentes de sus progenitores y las generaciones anteriores deben “abandonar el medio” para que los recursos puedan ser usados por las nuevas generaciones, en su “búsqueda” de la combinación más adaptada.

Cuando no hay recombinación, los individuos recién nacidos son, salvo mutaciones, el mismo individuo que los engendró. Digamos que eres inmortal. (Que los biólogos me perdonen por las simplificaciones y añadan en los comentarios las precisiones que crean convenientes -gracias)

De esta forma, según pasan los años, o bien los cumplimos bajo tierra, o bien vamos despidiendo a familiares, amigos y conocidos.

Como está uno harto de oír cosas inapropiadas (incluso auténticas barbaridades) en funerales, me permitiré dejar aquí las ideas que el sentido común y la psicología creo consideraría apropiadas para esas ocasiones.

Como es, en gran parte, la ausencia lo que nos resulta doloroso, pensemos en las formas en que quien se va queda presente.

Desde el punto estrictamente biológico, nuestros genes están presentes en nuestra descendencia y en nuestros familiares. Le reconoceremos en gestos, rasgos… sus genes siguen su camino evolutivo. Incluso la materia sigue su camino, a veces más allá de tu galaxia.

También está presente en las vidas con las que tuvo contacto. Interactuamos con nuestro entorno y con las personas que lo pueblan. Esa persona hizo mejores las vidas de otros, si no fuera así (al menos con la nuestra) es probable que no estuviéramos sintiendo su pérdida. Así pues, seguirá vivo en nuestra memoria, en lo que aprendimos de esa persona y en la medida que esas cosas afecten a otros en nuestras relaciones posteriores su acción puede extenderse a cientos o miles de personas.

Está presente en su “obra”, en lo que hizo en el mundo. Puede ser un premio Nobel o haber llevado una casa con honradez y dedicación, sea lo que sea a lo que esa persona se dedicó, ha dejado una obra que le sobrevivirá.

Y, para los que creen en una realidad espiritual trascendente, hay una supervivencia del Ser.

Finalmente es necesario recordar en tiempos tan duros que la mejor forma de honrar a alguien bueno es recordarle con la alegría de haber tenido la suerte de compartir bellos momentos con él y buscar que su recuerdo nos haga sonreír. Quizá sea más fácil si pensáis en qué desearía esa persona, qué te diría en ese momento en que lloras, si pudiera hablarte.

Intentaré resumirlo: Quien se va permanece en su familia, en el amor y el recuerdo que mantenemos vivo en nosotros, en su obra en el mundo y, si creéis en la trascendencia, en el Ser. Y le honramos sonriendo cuando recordamos su amor y cumpliendo su deseo para nosotros que no es otro que la Felicidad y la Paz.

Fuente: wikipedia


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