De una estadística mal hecha puede deducirse… ¡NADA!

10 junio 2014

Es lamentable cómo nos tiran estadísticas a la cara en el mundo de la educación y es más lamentable ver cómo las han hecho con los gluteus máximus.

Errores más comunes.

1. Dar porcentajes del estilo 88,33% sobre una población que tiene 20 alumnos.

En una población de 20 alumnos, cada uno de ellos representa un 5%, por lo tanto, 88,33% no significa nada.

En todo caso habría que reducir ese número a un 88% o mejor, a un 90%.

Ahora imagina que un alumno se pone enfermo, o que a otro le ponen un profesor particular… pues verás como el porcentaje de aprobados o suspensos aumenta en un 5% sin que en realidad haya pasado nada relevante en el proceso educativo.

2. Decir que tu porcentaje de aprobados está “lejos” de la media

Mirad esta gráfica de la Wikipedia

Representa distintas distribuciones de datos.

En la azul la media es cero y los datos están muy agrupados.

En la roja la media también es cero pero los datos ya no están tan agrupados.

En la marrón los datos están muy dispersos.

¿Cómo saber si x= -1 está muy “lejos” de la media?

Sólo con el valor de la media es imposible.

En la población marrón, el valor -1 es bastante próximo a la media, en cambio en la azul es estar bastante alejado de la media, en comparación con el resto de la población.

Así que tener una distancia de 10% en un valor de aprobados o suspensos puede significar mucho o poco dependiendo de cómo es la distribución de la población de estudiantes.

Eso si la distribución tiene esta forma, que llamamos “normal“, por ser bastante común en multitud de grupos de datos.

Pero, y si es una distribución multimodal, si en realidad hay varios grupos bastante diferentes formando nuestra población, de forma que en realidad la curva tiene varios máximos (editada de aquí sólo para ilustrar este asunto).

Si alguien en esta población tiene un -1, te puede parecer que está muy lejos de la media que andará por 1, pero en realidad se trata de un representante típico del primer “bulto”, uno de los dos grupos claros y diferentes que integran la población global. Así que no es un tipo raro como podría parecer.

Pero claro, no creo que la población española (o mundial) sea muy desigual. No, qué va… No… Definitivamente, no. Bueno en fin… se me va a saltar la vena del cuello de tanta ironía.

3. Decir que compares con los resultados de años anteriores.

¿Con los resultados de años anteriores? Esto no es hacer sillas siempre con la misma madera y los mismos tornillos.

Cada año tenemos alumnos diferentes, DIFERENTES. Personas con sus peculiaridades.

También tenemos profesores diferentes…

Incluso podemos tener temarios diferentes…

Así que es chupi comparar dos resultados que dependen de multitud de causas, y achacar sus diferencias a lo que te dé a ti la gana.

Muy científico y muy útil para tomar medidas correctoras.

4. Decir que debes mejorar tus resultados un 5 o un 10%.

También genial.

Bueno en realidad esto es fácil.

Se toman las notas, se multiplican por 1,05 e inmediatamente mejorarán un 5%.

Supongo que si habéis leído el punto 3 no hace falta comentar más.

Son PERSONAS DIFERENTES, no se trata de que yo suba un botón de volumen o haga un proyecto diferente para que cambien sus resultados, todos hemos visto cómo hemos obtenidos resultados mejores en años en los que nuestra práctica era peor y viceversa.

5. Decir que de una estadística mal hecha pueden tomarse ideas aproximadas

Y como esto es de lo que más me mosquea, da título al post.

Así que, si salgo a la calle y pregunto a tres, cuál es su sexo, y tres me dicen que son mujeres… pues eso, tendré que tener en cuenta el resultado y tomar alguna conclusión… ¿Que toda la población es mujer?… no, que la muestra es pequeña… ¿que la mayoría de la población son mujeres?

No, nada, niente, nothing… No puedes concluir una mierda. Coges tu estadística, bueno, tus números, porque eso no es una estadística, y la tiras a la basura.

El problema es que con esas BARBARIDADES MATEMÁTICAS sacan conclusiones, toman actuaciones a favor o en contra de profesores y otras cosas así… ASQUEROSO.

Y ahora, qué tal si te sientas conmigo y me preguntas qué le pasa a Juan o a María, o por qué somos un tercio menos de profesores que hace dos años, o por qué tenemos más horas de clase y más alumnos por clase…

Ya, quizá así parecería que realmente os importa el proceso educativo… y claro, eso no puede ser.

Bueno, por lo menos no nos insultéis, como profesionales de la ciencia, como trabajadores y como docentes.


Alumnos vs. Profes

13 noviembre 2013

ALUMNOS

PROFES

Los alumnos, frecuentemente, están interesados sólo en algunas asignaturas A los profesores, en cambio, frecuentemente, sólo les interesan algunas asignaturas, a veces, sólo la suya
Los alumnos no suelen querer hacer actividades voluntarias que no se reflejen en notas u otras ventajas. Sin embargo, los profesores, no suelen querer hacer cursos de formación o asistir a charlas que no se reflejen en sexenios, puntos para la oposición u otras ventajas laborales
Los alumnos no suelen querer acudir por la tarde actividades extraescolares Por el contrario los profesores, mayoritariamente, tampoco acuden frecuentemente a actividades por la tarde, a no ser que sean obligatorias como claustros y demás.
Los alumnos suelen tener sus tardes y fines de semana ocupados con otras actividades que les son obligatorias, necesarias, interesantes o más divertidas que nuestras propuestas. Por otra parte, los profesores, suelen tener sus tardes y fines de semana ocupados con actividades que les son obligatorias, necesarias, interesantes o más divertidas que las propuestas de otros profesores o colectivos.
A los alumnos, generalmente, no les gusta sentirse juzgados o criticados, o bien que se les señale cómo poder mejorar en sus actividades o comportamientos Contrariamente, los profesores en general, no suelen aceptar con agrado consejos, críticas o propuestas de otros profesores o personas en general sobre su manera de enseñar
Los alumnos, normalmente, consideran unas asignaturas más importantes que otras y algunas de ellas innecesarias y carentes de valor formativo En cambio, los profesores suelen opinar que hay unas asignaturas más importantes que otras, y que algunas de ellas son innecesarias y carentes de valor formativo
Los alumnos, en alguna ocasión, se dejan el móvil encendido y les suena durante una clase Los profesores, por otra parte, desde hace unos años, no han vivido un claustro en el que no haya sonado más de un móvil y el dueño de alguno lo haya cogido y contestado antes de salir de la sala
Los alumnos, ocasionalmente, estudian, hacen deberes, piensan en otra asignatura mientras les das clase Por el contrario, los profesores, ocasionalmente, leen el periódico, charlan entre ellos, corrigen, o miran al cielo durante los claustros y reuniones
Los alumnos, en momentos puntuales, recurren notas o usan la ley vigente en su beneficio, al titular dejando alguna asignatura pendiente y cosas así, no considerando que sea un acto inmoral Sin embargo los profesores, en momentos puntuales, recurren sus multas, eligen su forma de tributar según es más conveniente o aprovechan resquicios legales en su beneficio, no considerando que sea un acto inmoral
Los alumnos no están interesados en conocimientos que no les apasionen… aunque pueden aprender otros (y olvidarlos en un rato) porque les obliguen o porque necesiten algo puramente utilitarista, como las instrucciones de un aparato

Por el contrario, los profesores no están interesados en conocimientos que no les apasionen, aunque pueden aprender otros (y olvidarlos en un rato) porque les obliguen o necesiten algo puramente utilitarista, como las instrucciones de un aparato

Así que, finalmente, concluiremos que, a pesar de tan enormes diferencias, los alumnos y los profes son personas y que se mueven por lo que se mueven las demás personas en sus mejores y peores momentos.

Por lo tanto… DEJAD DE UNA VEZ, PROFESORES, DE VENDER UTILITARISMO para promocionar vuestro campo, SÓLO EL AMOR Y LA PASIÓN LES MOVERÁN HACIA VUESTRA DISCIPLINA! Coño, ya…

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El mensaje indeseado de los perfeccionistas

27 agosto 2012

¿Eres de esos que llaman “perfeccionistas”? ¿De esos que nunca pueden dar un trabajo por terminado mientras queda tiempo? Y ya que estamos, ¿crees que es una cualidad positiva y presumes de ella?

Quizás entonces te recuerdes de chaval, o recuerdes a algún compañero tuyo, quejándose o incluso llorando por haber sacado un 9,5 en lugar de un 10 y cosas por el estilo.

Si eras tú recordarás que la gente no te miraba precisamente con comprensión, y si lo veías podrás recordar la mala sensación que te daba.

Estas personas no comprenden por qué causan ese rechazo en otros si ellos siempre tienen palabras de comprensión y ánimo para todos y felicitan a su compañero que siempre saca 5 y esta vez ha sacado un 6,5…

Una vez más, queridos, los hechos.

Cuando expresas tu malestar por esa pizquita que te falta a ti en cualquier campo, expresas cuál es tu opinión interna sobre ese hecho. No sobre ese hecho respecto a ti, sobre ese hecho.

Cuando dices: Uff, qué gordo estoy! -porque te sobra un kilito, ¿has visto la cara de tu amigo obeso que sí que tiene un problema de salud con su peso y que además le origina con frecuencia otro de autoestima? En el fondo lo que dices es: Todo el que esté igual o más gordo que yo me parece desagradable. Y punto, ese es el mensaje.

Sé que no era ese el mensaje que querías mandar, sé que de hecho cuando hablas con los demás dices lo contrario, sé que crees que esa no es tu opinión consciente… pero sí es tu opinión inconsciente.

Es algo difícil de asumir y te pone un poco triste cuando por fin lo haces, pero el perfeccionismo extremo esconde una gran dosis de intolerancia.

¿De dónde nace esa “rabia” que te da ver a gente haciendo tonterías? ¿Qué más te da? Es gente que no conoces, que no te importa… otros lo disfrutan y también te da “coraje”. A veces hacen esas tonterías adrede por reírse, no es que sean tontos, y el público también se ríe en esa complicidad. ¿Qué más te da a ti, intolerante…? ¿Por qué no te ocupas de tus cosas? No es por ayudarles, en tu “rabia” hay cierto desprecio.

Por cierto, ¿qué mensaje mandamos (sobre todo a nuestros hijos) cuando se nos cae algo y decimos “Mira que soy tonto” o cosas así? Pues te guste o no, ese es el mensaje que mandas, que cuando a tu hijo se le caiga, también es tonto.

Quizá pienses que exagero, que soy un mediocre conformista, que los mayores logros se consiguieron no conformándose con lo imperfecto… Está bien que pienses, es una buena actividad, no la dejes… bromas aparte…

Como siempre, tu sufrimiento es el que marca el límite. No hablo del esfuerzo, hablo del sufrimiento. No me refiero que que intentes correr un  kilómetro más o ensayar una hora más.

Fíjate. Tienes tu obra terminada (la que sea) y está bastante bien, pero aún puede arreglarse un poquito aquí o un poquito allá y te lías, cuando la entregas dices para ti o audiblemente que es una mierda y ese último pulido te costó la noche sin dormir (salud), la tarde con tu familia (amor), deberes urgentes (tu casa, otros trabajos, etc.) Es fácil ver el desequilibrio, lo sentirás.

Más preguntas, ¿por qué sacrificas salud, personas y cosas importantes por hacer “obras”? ¿Qué ganas con ello? ¿La valoración de quién? ¿No eres ya algo valioso sólo por ser una persona? Lee esto si quieres donde hablábamos del respeto.

Resumiendo, lo primero es que identifiques esa cualidad del extremo perfeccionismo como dañina, que veas la intolerancia que abrigas y haces crecer en tu interior.

Lo más importante es que tus actividades no te hagan sufrir, que no abandones lo que es importante o muy importante (como la gente) por hacer “cosas”.

Además hay una regla sencilla: Si algo en tu vida es más importante le deberás dedicar más tiempo y más energías, o tender a ello. Lo demás es, o bien enfermizo, o bien que tu orden de importancia en el fondo es otro. Conclusiones humanas de la tesis de mi hermana.

Da miedo y tristeza pensarlo… pero sí te matas a hacer cosas porque ser una persona no es suficiente, verás que por sus “cosas” también valoras a otros y que lejos de ser la persona “espiritual y perfeccionista” que te creías, eres un intolerante materialista… y amargado

Elige ahora lo que quieres ser, no diciendo que no eres lo que eres, sino transformándote.

Pensando en estas cosas y en mis queridos alumnos les escribí una obra de teatro que representamos hace dos cursos. Aquí la tenéis en texto y en vídeo: Lo que me pasa por la cabeza


Buena gente del mundo, tengo un problema con vosotros

14 julio 2012
Querida y numerosa buena gente que hay en el mundo tengo un problema con vosotros. Sí, me refiero a ti, no hace falta ser un santo, tú sabes que eres buena gente.

En la mayoría de los casos, precisamente por lo majos que sois, no os interesa mucho el dinero o el poder. Renunciáis a meteros entre los tiburones que se despedazan y se reparten a mordiscos esas cosas.

Y así ha ido pasando la historia, con buena gente trabajando a pie de obra, un poco por su cuenta, viviendo vidas tranquilas y siendo la alegría de los que les rodean.

Pues tengo un problema con eso, queridos míos. El poder no ha quedado desierto, esperándoos, lo han ocupado ellos: la gente de intenciones no tan buenas, de sentimientos no tan limpios, ni tan altruistas o preocupados por el bien común.

La verdad, por más que miro a los poderosos, no acabo de decidirme si son incompetentes, malintencionados o las dos anteriores, pero ha llegado un punto en el que me da igual, lo que quiero es que se vayan. Que se vayan y entréis vosotros. Cada vez es más urgente que gente buena y competente tome el poder.

Entiendo que no os apetece, que no os sentís atraídos por esos entornos, que os interesa compartir el tiempo con la gente que os quiere y hacer cosas bellas… Pues, prestad atención, la gente os necesita, os necesitamos desesperadamente.

Una de las cosas más bellas que puede hacerse ahora es utilizar el poder para hacer de la vida de la gente algo mejor. Alguien bueno y competente deben taparse la nariz y entrar en esos círculos a hacer el bien.

Así que aquí va mi llamamiento desesperado, creo que en nombre de todos:

¡Tomad el poder!

Toda aquella persona buena que se sienta competente en algún campo, que busque ese poder y lo ejerza para el bien de todos.

La humildad y sencillez expresadas en el alejamiento de lo material, en este momento, hacen un flaco favor a la sociedad de la que formáis parte.

Ahora os necesitamos humildes y sencillos, pero poderosos, y ejerciendo vuestro poder con esas cualidades para que podamos construir una sociedad mejor.

Queremos que seáis nuestros alcaldes, nuestros ministros, nuestros jefes, nuestros empresarios… os queremos a vosotros a cargo de esto.

Mirad sino al mundo, lo que poco a poco construimos en nuestras pequeñas parcelas, lo destruyen ellos desde sus centros de poder de un plumazo y en segundos.

BUENAS PERSONAS DEL MUNDO, TOMAD EL PODER EN AQUELLO EN LO QUE SOIS COMPETENTES. OS NECESITAMOS.

Dedicado también a mis queridos alumnos. Os necesitamos chicos, hay gente con un gran corazón en mis clases, necesitamos que os forméis y toméis las riendas de este mundo.

Quizá os guste también leer, muy relacionado: TENEMOS QUE SER NOSOTROS


Batallas equivocadas

23 mayo 2012

Os pondré este clásico de Richard Wiseman

Ahora que lo habéis visto y que sois conscientes de lo limitado de vuestra atención y lo fácil que es manipularla…. decid conmigo:

“Hola soy (insertar tu nombre) y soy manipulable”

Hoooolaaaa!! Te respondemos todos.

Espero que haya sido suficiente para convencerte, ¿o aún te crees eso de que “la audiencia sabe lo que quiere”, “eres inteligente”, “el consumidor sabe lo que le interesa” y demás?

Si funcionaron tan bien esos trucos, que quien te maneja incluso te convenció de que eres libre… vuelve a ver el vídeo, por favor, y sé un poco humilde. Te espero en el párrafo siguiente.

Ya estamos todos aquí de nuevo.

Bien:

1. ¿Cómo es la sociedad en la que vivimos?

2. ¿Cuáles son nuestros objetivos?

3. ¿Cuáles son nuestras acciones? ¿Sirven a nuestros objetivos?

Respondamos a la primera pregunta.

La sociedad en la que vivimos permite el dolor y la muerte de millones de personas en otros países o cientos de miles en el propio sin hacer nada significativo para cambiarlo.

La sociedad en la que vivimos llora, ríe y se manifiesta en la calle… por el fútbol, y no por la pobreza, la enfermedad o la muerte.

Vamos con la segunda pregunta

¿Realmente nos interesa cambiar el mundo, o es simplemente un discurso que elaboramos para quedar bien cuando nos vamos de cañas con los amigos?

Una manera sencilla de averiguar esto es mirar qué acciones, cuánto tiempo y cuántos recursos o dinero empleas para ello. Si no son muchas… puedes intentar engañarme a mí, pero no te engañes a ti mismo.

Si tenéis claros objetivos, pensadlos y apuntadlos ahora, los necesitaremos para el siguiente punto.

Tercera pregunta

Si tenemos objetivos claros, nuestras acciones tienen que ir en la dirección en las que los consigamos total o parcialmente, o bien nos acerquemos a ello.

Mediremos el éxito de nuestras acciones por la medida en la que consigamos nuestros objetivos.

Si todo nuestro trabajo por la paz es soltar palomas… pues eso, la paz sigue igual de lejos.

Nuestra sociedad es hoy en día egoísta e indolente, como un niño hedonista y malcriado. Nuestras acciones tienen que ser suficientemente fuertes para que provoquen o bien un gran avance de conciencia inmediato (bastante improbable) o bien que esos poderes que nos controlan se vean obligados a actuar para nuestro bien. Quizá en el futuro comprendan y cambien pero, desde luego, no tenemos ni el tiempo ni las ganas de esperar a que aprendan para que el mundo cambie, sobre todo la gente que muere o cae en estas crisis.

Y, ahora, hablemos por fin de batallas equivocadas.

Porque, sinceramente, me llena de esperanza y de desesperanza (respectivamente) ver la cantidad de energía, ímpetu y ganas de cambiar el mundo que se desperdicia en pequeñas batallas que no nos hacen avanzar.

Veo a una multitud llena de ganas de cambiar las cosas embarcada en una lucha que consiste en aguantar más horas en una plaza que las que la policía le dijo que le iba a permitir.

De acuerdo, imagina que ganamos, que estamos más horas… ¿qué hemos ganado? ¿Qué objetivo hemos conseguido?

NOS ESTÁN ENTRETENIENDO…

Así, en mayúsculas y en negrita. Nos hacen perder el tiempo y las energías enredándonos y disipando nuestras fuerzas en batallas que no nos llevan a ninguna parte.

Si algo es intolerable, no lo toleremos.

El “folclore” (digamos soltar palomas, vestirnos de colores, etc.) está muy bien, y yo participo de él también, pero no como la medida que va a conseguir mis objetivos, sino como la forma que tengo de explicarle al resto de la sociedad lo que estamos haciendo, las verdaderas acciones efectivas.

Nuestras acciones tienen que ser fuertes y decididas. Eso no significa que sean violentas, hay un espacio gigantesco entre cantar canciones y quemar contenedores, es ahí donde debemos movernos.

En concreto, como votantes, consumidores y ciudadanos, tenemos un inmenso poder, además de nuestro elevado número.

Hagámonos algunas preguntas.

1. ¿Qué partido político o sindicato podría soportar que se dieran de baja todos sus afiliados?

2. ¿Qué empresa podría soportar un boicot general a sus productos?

3.¿Qué gobierno podría seguir un día más si todos paramos ante una decisión intolerable que, en tanto que lo es, no toleramos?

Así de fácil, así de fácil… no quemo nada, pero tampoco me limito a cantar canciones… Así de fácil.

Puede ser que en este proceso nos encontremos con que en realidad no queremos o no nos interesa ese cambio del que hablábamos, o bien que las acciones folclóricas se han convertido en una forma de ocio para mucha gente y que han tomado sentido por sí mismas, en lugar de ser un medio para cambiar un mundo que no nos gusta.

Quizá de ahí viene la Falsa serenidad de la que hablábamos hace tiempo.

Dejadme que os diga lo siguiente… porque ya no podemos seguir mirando para otro lado.

El poder y la acción política no está en buenas manos, como debe ser evidente para todos, ahora es el momento en el que la gente de bien tome el poder, que ya tiene como conjunto, y lo ejerza para que el mundo sea un lugar mejor.

Pero para eso hay que actuar y de nuevo el lenguaje que tenemos que usar es el Pacífico lenguaje de los hechos


Aventuras en la zona intermedia

11 febrero 2012

Hablamos hace unos días de la zona intermedia, ese sitio donde vivimos la mayoría, donde corremos aventuras y vivimos grandes logros, que nunca saldrán en los periódicos, pero que nos llenan de emoción.

Ayer hubo especialmente dos momentos que tenían que ver con esto.

El primero por la mañana, cuando uno de mis alumnos del insti me preguntaba qué hacía un físico dando informática. Lo que se hace, o se intenta, es inspirar amor por la verdad y despertar conciencias en los jóvenes, una obra sagrada, por mucho que otros la consideren mediocre. Lo comentamos hace tiempo en “Los profesores no valen una…”

El segundo por la tarde en la escuela de música, zona intermedia donde las haya. Los alumnos de canto hicieron un pase, alcanzando todos ellos momentos de gran belleza y, sobre todo, la emoción del gran logro personal al que le han llevado sus aventuras, en nuestra patria intermedia.

Mis queridos Marta, Paloma, Miguel y José Luis, y yo, hemos hecho algo que no sabíamos si sería posible, a años-luz de nuestra zona de confort, montar una obra con ellos como cuarteto y yo como director.

Mi agradecimiento a todos los que me han traído hasta aquí, ladrillos que se pusieron hace años y otros que se pusieron ayer mismo. Particularmente a dos personas de las que aprendo a dirigir: Álvaro y Carlos.

Aquí os la dejo muy contento de la nuestra ruta y nuestro destino, sirva como homenaje a mis compañeros del grupo y a todos los que vivís heroicas aventuras, aprendiendo a pelar una patata, a poder correr media hora, a pintar a carboncillo, a mandar un email, a dar a la vuelta a una tortilla…

Nuestros hechos pueden ser menores, nuestras emociones y nuestra lucha por mayor libertad son excepcionales.

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Querido contemporáneo

21 enero 2012

Querido contemporáneo

Tú que compartes espacio y tiempo conmigo, quiero que sepas que…

Cuando a veces eres indolente, o despreocupado, incrementas mi carga.

Que mi lucha es más difícil, más larga y me cuesta más sangre porque tú no estás conmigo.

Que aunque lo creas y aunque a veces lo sientas… no estás solo, para bien y para mal. Hay gente a tu alrededor que puede ayudarte, si lo necesitas y lo pides, pero también debes saber que las elecciones libres que tomas, afectan a los demás. Déjame que te lo diga.

A ti, querido contemporáneo, que una vez fuiste compañero, echo de menos llamarte así.

A ti querido contemporáneo que nunca fuimos compañeros, espero que pronto lo seamos.

Quizá la único que falta para que tú, querido contemporáneo, seas mi querido compañero, es que te des cuenta de que estamos juntos en esto y siempre lo estaremos… que puedes negarlo, ocultarlo, o puede parecer durante un tiempo que no es así, pero lo es, querido contemporáneo, lo es.

Un abrazo… puedes cobrártelo cuando seamos compañeros.

Supongo que todos podemos escribir y recibir esta “carta”, así que podéis firmar como remitentes o destinatarios. Yo me he puesto en ambos.


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