Una mala noticia

9 marzo 2011

El otro día Maikelnai nos contaba en Amazings que uno de cada dos carros de la compra tiene más bacterias que el tirador de la cisterna de los váteres públicos.

También nos recordaba otra noticia antigua que daba resultados similares para los teclados de ordenador de computadores compartidos…

Una de esas bacterias malvadas es la Escherichia Coli, una amiguita que vive en nuestro intestino donde se porta estupendamente (y sintetiza un tipo de vitamina k), pero que si pasa a nuestra boca nos puede producir COLI-TIS.

Actualización: Nuestro amigo Sergi de Cluster (gracias) nos indica en su comentario que la colitis es etimológicamente la inflación del colon y que no deriva directamente del nombre de la bacteria concreta de la que hablábamos, siendo posible tener esa enfermedad de otras formas.

Lo que queríamos decir al poner así colitis, era señalar que el nombre de la bacteria también nos dice que vive en el colon (lat. gen. coli), el primer nombre es en honor de su descubridor.

¿Cómo llega a nuestra boca? ¿Quién le ayuda a hacer el camino de un agujero a otro? ¿Por qué no nos lavamos las manos? o ¿Por qué tenemos todo el día el dedo en el culo? Son interesantes preguntas que buscan respuesta…

Al final del estupendo artículo nos recomiendan lavar la comida, no reutilizar las bolsas de plásticos sin lavarlas, etc….

Y esta conclusión: “El contacto es inevitable… limpia” me ha recordado un texto que escribí hace tiempo y que comparto con mis alumnos. El típico giro psicológico para la vida cotidiana de los asuntos científicos que tanto nos gusta por aquí.

Fuente imagen: wikipedia

Aquí os lo dejo:

UNA MALA NOTICIA

Lamento tener que daros una mala noticia.

Un día vais a perder.

Puede que os deje vuestra pareja, que os traicione un amigo, que os suspendan un examen, os echen del trabajo, un fuerte problema económico… aún no sabemos qué, pero un día vais a perder.

No podéis moveros intocados por este mundo, en algún momento, en algún lugar algo os va a salpicar. Es imposible que llevéis una vida en ausencia completa de problemas.

La ausencia o ignorancia de problemas y conflictos, normalmente asociados a la niñez, o a una vida casi de aislamiento, proporcionan una cierta forma de felicidad y de inocencia, que escribiré con minúsculas.

En algún momento despertamos de ese “paraíso”, normalmente con un fuerte golpe; hemos perdido. Entramos en una etapa de crisis, donde no hay una felicidad permanente, sino más bien destellos durante algunos momentos, siendo la tónica general el estado de conflicto y de búsqueda.

Lo grave no es que vayamos a caer, eso ya os lo anunciamos desde ahora, lo grave es que no sepamos o perdamos las ganas de levantarnos, de volver a intentarlo.

Pero hay una esperanza, dentro de esta mala noticia hay una buena noticia.

El mundo es un gran escaparate de personalidades, maneras de ser y de actuar y de los resultados que unos y otros cosechan, a todas las edades posibles y bajo cualquier tipo de condición.

Todos conocemos y hemos visto personas que parecen haber alcanzado un estado de paz interior, que sonríen suavemente y que mantienen ese estado en las más difíciles condiciones personales o exteriores.

Algunos son gente famosa, unas veces religiosos de  distintas confesiones, otras veces personas que han alcanzado cierta excelencia  en algún campo, pero también hay muchos no tan conocidos; aquel familiar del pueblo, la abuelita de este amigo o aquel, el zapatero de la esquina…

Esta es nuestra gran esperanza, existe un estado posible más allá de la crisis que nos produjo la pérdida del paraíso, existe una verdadera Felicidad con mayúsculas que no nace de la ignorancia, sino de la comprensión profunda de uno mismo y del mundo.

Esto no es una creencia, conocemos a esas personas, podemos hablar con ellas, leer sus escritos, verlos en la tele, oír entrevistas, etc., es una realidad. Hay gente que ha superado el estado de crisis y, en muchas ocasiones, en medio de verdaderos dramas, conserva la Paz mientras sirve de ayuda a muchos.

Podemos buscar entre todos los caminos o fabricarnos nuestro camino personal hacia ese estado, ya que sabemos que existe y es posible. No es la fe ciega la que nos mueve.

La otra opción es unirnos al numeroso grupo de “adultos amargados”, odiar nuestro trabajo, a nuestra familia, la situación social… y lo que se ponga a nuestro alcance.

No podemos terminar sin decirte a ti, “adulto amargado”, que te reconoces en esa descripción de desagrado por tu situación: No pasa nada, no te preocupes, parece que era necesario que recorrieras todo ese camino para darte cuenta de que no te satisface en absoluto. La vida te invita con cada amanecer a que reinicies la búsqueda de ese estado de Paz interior que ya sabemos que existe y es posible. Nosotros vamos hacia allá, ¿nos acompañas?


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