A propósito de Henry…y de ti

15 mayo 2010

En estos días estamos hablando en clase de inteligencia artificial.

Cuando les digo a mis alumnos que aún no existe tal cosa, me preguntan que para qué lo estudiamos. Les digo que eso nos hace pensar en “qué es la conciencia” y “qué eres tú“.

A menudo se dice que puedes perder tus posesiones o tu dinero, pero que no pueden arrebatarte lo que has aprendido. Y con frecuencia también se usa este argumento para estimular el gusto por el estudio en los alumnos.

Pero ya sabemos que accidentes o enfermedades como el Alzheimer nos pueden arrebatar la memoria, algo que no sólo atesoramos, sino con lo que solemos definir nuestro “yo”.

¿Qué queda de nosotros sin nuestra memoria?

En casos de Alzheimer hay quien haciendo gala de una gran fortaleza y un tremendo amor es capaz de ser consuelo para esos enfermos y encuentra una respuesta de amor en ellos, como a otros les sucede con los discapacitados psíquicos.

En la película “A propósito de Henry”, Harrisond Ford sufre un accidente y pierde la memoria. Durante la película va “conociéndose”, (conociendo la vida que había llevado) y no le gusta lo que ve, ni lo siente como suyo. Decide comenzar un camino en el que se “reinventa” a sí mismo eligiendo ser como quiere ser, dejando atrás el pasado.

Dos cuestiones a considerar:

1. ¿Somos entonces algo más que nuestra memoria? ¿Es justo eso lo que somos?

2. ¿Podemos hacer el ejercicio de renunciar a nuestro pasado (bueno o malo) para poder elegir el presente y futuro que deseamos? ¿O somos esclavos de nuestros errores y, no te olvides, también de nuestros aciertos?

Foto: El caminante sobre el mar de bruma de Caspar David Friedrich (Wikipedia)


Si complacer a otros fuera posible…

14 marzo 2010

Casi todos los días recuerdo este pensamiento cuyo aprendizaje suele pagarse con lágrimas.

Si complacer a otros fuera posible, sería una opción a considerar.

Me parece (y me complace) ver cómo sabios de épocas y campos muy diversos llegan a conclusiones parecidas.

Este pensamiento que quería compartir con vosotros (podríamos parafrasearlo así: El camino para ser feliz pasa por obrar como a uno le dicte la conciencia, independientemente de la opinión del mundo) ha sido la conclusión a la que se ha llegado desde caminos tan aparentemente alejados como: tradiciones espirituales milenarias, la expresión artística, la psicología, el sentido común… o la experiencia vital.

En nuestro caso, desde la ciencia y la racionalidad, no es difícil pensar en las relaciones entre nuestros actos, las reacciones de otros, sus emociones y las nuestras como un sistema caótico: Pequeñas variaciones conducen a futuros muy distintos (efecto mariposa), por lo que nuestra capacidad de predicción (horizonte predictivo) es muy limitada.

Así que nos toca despertar del sueño “infantil” en el que es posible componer un discurso o planear actos de manera que no haya ambigüedad posible y todos queden complacidos.

En los casos más extremos podemos recordar a tantas personas pacíficas que han muerto de forma violenta, incluso a manos de aquellos a quienes ayudaban.

Sólo nos queda cantar nuestra canción y exhalar nuestro perfume, complaciéndonos en el acto puro y renunciando a buscar nuestra recompensa en el fruto de la acción. Como premio extra atraeremos la compañía de aquellos que disfrutarán con la nuestra y se alejarán aquellos a los que no les guste nuestra música ni a nosotros su aroma.

Imagen: Conjunto de Julia (wikipedia)


Hormigas, superorganismos… y tú

8 febrero 2009

Hay veces que mis pobres alumnos dicen alguna palabra que dispara algo en mi cabeza… y les toca tragarse una brasa de cierta consideración. ¿Qué le voy a hacer? Que cuiden sus palabras.

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El otro día dice una alumna que las hormigas son tontas… que siempre van con una pipa en la cabeza…

Primero le digo que igual lo hacen para disimular sólo cuando ella mira, pero que cuando no mira juegan al ajedrez y tal… (en el fondo, un chiste cuántico)

Y después les toca apechugar con la chapa:

Las Hormigas

Una colonia de hormigas no es una sociedad, una “manada” o un “grupo de colegas”. Una colonia de hormigas es un superorganismo. Es un ser.

En el cuerpo de un organismo pluricelular, las células individuales están tan especializadas, que no podrían vivir vidas completas independientemente. Una célula de tu hígado depende del resto para algo tan sencillo como que le llegue la comida y el oxígeno.

Ese es también el caso de las hormigas, las obreras son estériles, en cambio la reina está todo el día poniendo huevos y no puede alimentarse por sí misma… ni siquiera puede salir al exterior… no cabe por los túneles.

Así, un hormiguero es un “ser pluricelular”, simplemente con una particularidad más… sus células pueden separarse y moverse a cierta distancia.

Sin duda alguna, TÚ también eres un superorganismo. Un conjunto de individuos que forman una entidad superior y que dependen unos de otros para la subsistencia.

Algo muy interesante de los superorganismos es lo que se llama las propiedades emergentes. Estas propiedades nacen del conjunto y son más que la simple suma de las partes.

En el caso de las hormigas, conocemos cómo buscan comida . Cada hormiga individual se mueve a ver si topa con comida o con un rastro de feromonas de una compañera. Dejando a su vez otro rastro si encuentra pitanza.

Es curioso, pero con estas simples reglas se consigue no sólo formar un camino entre la comida y el hormiguero, sino que, como en los caminos más largos las feronomas se evaporan con más facilidad, los rastros más intensos serán los que lleven a la comida por los caminos más cortos.

Con lo cual, una hormiga no, pero un hormiguero tiene la propiedad de encontrar comida, trazar caminos hasta el hormiguero y seleccionar los más cortos. Una propiedad emergente.

Aquí os dejo un enlace a un video en el que se ve este asunto. No es tan bueno como uno que vi en Redes en el que les ponían un puente a un montón de azúcar y el puente se dividía en dos caminos distintos, pero no he podido encontrarlo. Si alguien lo encuentra o se anima a hacer el experimento (!!) que nos lo cuente.

A esto se le llama inteligencia de enjambre y es común a abejitas (las pocas que van quedando) y otros bichejos.

Desde el punto de vista científico, una propiedad emergente muy interesante es tu conciencia. Está claro que es algo asociado al conjunto de células que tú eres y que es algo más que la suma de sus partes… o si no haz una torre de filetes hasta que empiece a hablar… Cuesta decir qué partes de tu cuerpo contribuyen más o menos y en qué medida. Es evidente que esa propiedad puede sobreponerse a la pérdida de un dedo o algunos órganos en particular. Incluso a veces es capaz de “remodelar” el cerebro y sobrevivir a daños cerebrales serios.

Apurando mucho el concepto hay gente que considera que la propia sociedad humana es un superorganismo y hay otros que consideran a la propia Tierra como uno. Hasta le han puesto nombre: Gaia.

A los que les gusten los asuntos filosóficos, espirituales o religiosos verán con facilidad nexos al concepto de conciencia grupal o cósmica, a la unidad y omnipresencia del Ser y a muchas cosas más.

Termino con un apunte de algo que merecerá su propia entrada otro día, la inspiración biológica. Hay un montón de gente trabajando en robots que funcionen como enjambres. Conjuntos de robots sencillos que exhiben comportamientos complejos como grupo. En particular, no se me ocurre otra manera mejor de trabajar con los nanorrobots el día que los fabriquemos.

Aquí tenéis un divertido ejemplo

Y aquí la solución definitiva para “Mamá no quiero ir a la cama”.

Ya lo habéis visto… compadeceos de mis alumnos/víctimas. ¿Os creeríais que estoy resumiendo?…


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