Sin información no hay decisión

27 diciembre 2011

Quizá por decirlo rápido, quizá por decirlo mal, solemos definir la libertad como la posibilidad de elegir.

Como veremos en la siguiente charla TED, poder escoger entre muchas opciones no incrementa ni tus probabilidades de acertar con la mejor para ti, ni tu satisfacción después de elegir.

La clave está en la información.

Sin información suficiente y de calidad, en realidad, no estamos eligiendo libremente.

Quien te dice lo contrario o bien se engaña, o bien te engaña.

Ya sea cuando compras un producto, cuando participas en cualquier votación, cuando escoges un tratamiento médico o firmas un consentimiento “informado”, tomas una opción profesional… o vital. Sin información de calidad, es pura cuestión de suerte.

¿Están bien formados o bien informados quienes toman decisiones que les perjudican o les hacen más infelices? ¿Por qué en ocasiones decimos de ellos que son inteligentes? ¿Acaso porque suman muy rápido o son eruditos de algún campo?

Hay un mínimo de sabiduría al que no debemos renunciar y es el reconocimiento de nuestra propia limitación (el socrático, Sólo sé que no sé nada)

Cómo también hemos hablado (aquí o aquí), a nuestra limitación de entendimiento también hay que añadir la limitación de nuestra percepción, por distintas razones: sus propias limitaciones físicas o lo que nuestro coco hace con los datos que tomamos del entorno.

En ocasiones, como hablaba con mi compañero Luis (saludito), uno puede confundir “más información” con “mejor información”, olvidando que el hecho de que poseer más datos no significa que esos datos sean ciertos, o que no estén sesgados. De manera que las nuevas conclusiones que emergen del conjunto de datos ampliados son erróneas.

Que sólo nos quedan fragmentos de libertad ya lo sabíamos, el gran problema es cuando nos creemos que decidimos en libertad. Como otras veces hemos hablado, existirán zonas grises, pero hay clarísimos blancos y negros.

En pocos días, en España, nos han anunciado que se tomarán graves decisiones respecto a recortes para encarar la omnipresente crisis. Sin duda esos recortes irán, como siempre, sobre los derechos y el poder adquisitivo de los que menos tienen.

La gran pregunta es: ¿Es esta la única o la mejor manera de encarar la crisis?

Cuando nos dicen que tienen que recortar servicios sociales, la atención sanitaria o educativa porque “no hay más remedio”, ¿es cierto que no hay más remedio? ¿¿Cómo saberlo si no tenemos información suficiente y de calidad??

¿Cómo reaccionar entonces? Podríamos tomar las calles o incluso derrocar un gobierno que estaba haciendo lo único que podía hacer, o (y, quizá más probable) podríamos aceptarlo como inevitable y asumir una vez más que las crisis las paguen los pobres, mientras los ricos no sólo no pierden, sino que sacan partido. ¿Qué hacemos entonces?

El logro de la democracia no se consigue cuando te dan la posibilidad de votar. Hasta que no dispones de buena información y de la habilidad para entenderla, sigues siendo un esclavo, un títere… y lo peor de todo, no lo sabes, por lo que no te moverás. El mayor engaño se produce cuando ignoras que estás equivocado.

A corto plazo y a título individual, infórmate lo mejor que puedas, en la sabiduría de que tu información nunca será completa o suficiente y que tu decisión será lo que contemplas, en ese momento, como la mejor aproximación.

A largo plazo y como civilización, es necesaria la formación del conjunto de la sociedad para que pueda acceder a la información y la comprenda en la mejor medida posible. Esto lo consigue una educación pública de calidad, en la que todos puedan recibir la mejor formación posible.

¿Encontráis alguna pista sobre por qué el acceso a la información de calidad y a la formación de calidad para todos, parece no ser una prioridad para los poderes políticos o económicos?… Pues eso.

Esto que os escribo no es un discurso apocalítico o descreído… se trata de llamar a la acción y a la acción inteligente. De hecho, termino de nuevo deseándoos felices fiestas, ya que lo más inteligente es vivir apostando y rodeándonos de amor, en lo personal y en la labor que cada uno desarrolla.

Os dejo con Barry Schwartz y su “Paradoja de la elección”.

Nota. Aunque ya pusimos este vídeo hoy queríamos darle otro enfoque, aún no nos repetimos mucho…


El control imposible… ¿o no?

11 febrero 2010

Cualquiera que haya intentado hacer un experimento, tanto en el laboratorio más avanzado como en su propia cocina, se habrá encontrado con que era difícil controlar todos los parámetros. De hecho, esta es una preocupación que emplea mucho esfuerzo, tiempo y dinero en la ciencia… ya sabéis.

En la vida diaria pasa algo parecido, nos vemos obligados a actuar siempre con cierta “urgencia”, en la cuerda floja, sin saber suficiente o tener control sobre todas las variables de nuestra situación.

¿Dejo mi curro? ¿Salgo con Pepita? ¿Con Juanito? ¿Veo esta peli? ¿Me compro este libro?

No sabemos lo suficiente para elegir, no podemos predecir el resultado, pero nos vemos compelidos a decidir.

La neurología ha descubierto que la particular arquitectura de nuestro cerebro, las redes neuronales, funciona bastante bien en estas situaciones donde hay “escasez” de información. Lo cual ha debido de ser muy útil para “aprobar” el examen de la selección natural.

Somos capaces de procesar la escasa información accesible, una parte de manera consciente y otra insconsciente, tomar una decisión, asumir las consecuencias y seguir hacia delante. Somos guays.

Hay ocasiones, en cambio, en las que se nos “va la pinza”, nos agobiamos, nos paralizamos y no podemos decidir, o bien no somos capaces de asumir una decisión mal tomada, o bien una que no salió como queríamos, aunque no fuera achacable a nuestra decisión.

Como tanto me gusta hacer, creo que puede sacarse una buena conclusión para la vida diaria de todo esto:

Paz, compañero. Sabes lo que sabes, hay que decidir, sentido común, pa’lante, y ya lidiaremos con lo que venga… Paz, compañero.

Siempre han dicho que esto es muy sano, pero es que estamos construídos para ello.

Ahora un pero.

Dejadme que os diga que esto no es aplicable a las situaciones donde sí hay información accesible y nos negamos a aceptarla o la procesamos inadecuadamente.

Por ejemplo, mi novio siempre chilla a la gente, se pelea por cualquier motivo y alardea de ello, pero conmigo siempre ha sido muy cariñoso. Ok, el día que se enfada contigo de verdad, me coge del brazo con demasiada fuerza y me sorprendo… ¿es realmente sorprendente?

Otro ejemplo. Mi jefe, le debe pasta a un montón de proveedores, bromea con nosotros porque, aunque les dice lo contrario, no les piensa pagar. También tima a Hacienda y le mete un gol siempre que puede a algún cliente. Ok, ayer se piró con la pasta que quedaba, no nos estaba yendo bien, y me ha dejado a deber un mes… ¿sorprendente?

A unos alumnos que les doy Iniciación a la vida laboral les digo con frecuencia que intenten trabajar con buenas personas. A pesar de que es muy bueno firmar contratos, que haya leyes, etc., vemos todos los días en la tele que hay gente mu’ chunga y mu’ lista que encuentran el hueco en las leyes para hacer pirulas. Así que lo único que en realidad te protege es la buena voluntad de la gente con la que estás. Ellos me dicen que si leo la mente, yo les digo que “La liga de la Justicia” me prohibe mostrar mis poderes en público… pero también les cuento el ejemplo del jefe de antes.

No podemos tener certezas, pero no despreciemos el conocimiento que se nos muestra.

Acabo con un video de TED en el que cuentan algo muy interesante sobre el “empacho” de libertad en la toma de decisiones. Está en inglés, pero hay un botón bajo el video para ponerle subtítulos en Spanish.

Imagen: Dibujo de Ramón y Cajal. Wikipedia


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 137 seguidores