¿Soy un bicho iluso?

30 agosto 2011

En muchas ocasiones, la gente relacionada con la ciencia en cualquiera de sus formas, en mi caso como profe y en la divulgación, nos toca enfrentarnos a esta pregunta.

Cuando tenemos un hijo, ¿son nuestros genes que nos usan para perpetuarse, como bromeaba Carlos Lobato?

¿El amor con el criamos a nuestros hijos es simplemente una conducta evolutivamente favorable?

Cuando hacemos arte y pintamos un cuadro embriagados por la inspiración de las musas… ¿en realidad es, simplemente, a ver si follamos (perdonen)?

Bach, Mozart, Velazquez, Bécquer… son equivalentes a las plumas o los movimientos de esos pájaros que están, perdonen de nuevo, a ver si follan?

¿Son todos nuestro actos, pensamientos, emociones las mareas de la química de comportamientos evolutivamente favorables en nuestro entorno particular sin ningún otro fin ni sentido más allá?

¿Soy un pobre bicho iluso, que cree que vive y desea, que elige y crea, pero que es movido por la ciega evolución? ¿Es eso todo?

Cuando cierro la puerta del laboratorio, ¿me voy con estos pensamientos a pasar tiempo con mis amigos, familiares o pareja? ¿Es así como los vivo, o como debería vivirlos?

¿O debemos “olvidar” esto momentáneamente y dejarnos disfrutar ilusamente de lo que creemos auténtico y valioso, lo más humano (no lo que ha sido evolutivamente favorable…)?

No puedo dejar de pensar que hay algo más… quizá es parte de la ilusión en la que vive este bicho que os habla, pero quizá si miras con cuidado puede que asome algo de luz…

La Belleza. ¿Algo más allá de la ciencia?

No conozco un sabio serio

¿Dónde reside la Belleza?

 

 


No conozco un sabio serio

12 junio 2011

Cuando les hablo de inteligencia artificial a mis alumnos siempre les digo que, en mi opinión, el principal obstáculo para definir o conseguir inteligencia artificial es poder definir qué es la inteligencia “natural”. Supongo que estaremos de acuerdo en que no estamos hablando de hacer cuentas rápido…

Para ilustrar esto siempre apelamos a conceptos como la belleza y estoy más que de acuerdo, como sabréis los que pasáis por aquí. Pero hoy querría hacer hincapié en otro aspecto que con frecuencia no tiene una valoración tan “espiritual” como la belleza. Me refiero al humor.

Yo diría que tan difícil de parametrizar qué es la belleza o qué hace bello un cuadro o una melodía, es parametrizar qué es ser divertido o qué hace que un chiste nos haga reír… o más  misterioso aún, sonreír.

Y no añadiré mucho más, sólo quería que os asomarais con asombro al misterio que es la risa, a lo humana que es, a que pertenece a esa parte aún indefinible que nos hace personas, a que os muráis de risa siempre que podáis, y a que os sonriáis al pensar en lo profundo que llega algo tan sencillo como reír.

Bueno, sólo una cosa más… ¿os imagináis a un verdadero sabio que no sonría?


¿Dónde reside la Belleza?

6 septiembre 2010

Hace tiempo ya hablamos un poco sobre la naturaleza de la Belleza, y hoy querríamos dar un apunte más.

Resulta muy llamativo cómo este sentimiento de Belleza puede ser suscitado por los asuntos más variados, en realidad casi por cualquier cosa. En ese sentido nos hace pensar que su origen es interno y que los factores externos son la “excusa” sobre la que proyectamos algo que reside en nosotros.

Es similar a aquello que decíamos “Ser feliz no tiene mucho que ver con las cosas que te pasan“, o con aquello más reciente sobre “si son nuestros actos los que nos hacen buenos”.

Por eso hoy os quiero poner algo que quizá os llame la atención o bien os resulte increíble pensar que resulta bello para alguien, pero sin duda así es. Algo tan simple y puro como levantar una piedra.

De nuevo aplicando nuestro “sentido común científico” , ¿cuál es la naturaleza de la Belleza? Si su origen es interno, ¿de dónde procede?

Incluso las personas que consideramos más malvadas o depravadas parecen disfrutar de breves momentos de belleza quizá con su perro, su familia, la música… Aunque era ficción, puede que recordéis una escena en Los intocables de Elliot Ness donde Al Capone lloraba al escuchar aquella preciosa aria de “Il pagliacci“, mientras repartía muerte entre sus enemigos.

Para añadir un apunte sobre cacotas, que siempre gusta, recuerdo un reportaje sobre la matanza del cerdo en el que una mujer, ya mayor, lloraba emocionada porque se había juntado toda la familia… mientras vaciaba y limpiaba intestinos para hacer chorizos.


Algo más allá de la ciencia

1 noviembre 2009

Una labor muy importante de la ciencia es desmontar supersticiones y desenmascarar estafadores. Cosa que lleva haciendo desde antiguo para bendición e higiene mental de todos.

Animados por este espíritu creo que hay ocasiones en las que se nos puede ir la mano.

Como ya hemos hablado otras veces, la ciencia da pasos lentos intentando que sean firmes, basando su certeza en hechos científicos (entiéndase reproducibles e independientes del observador).

Hoy quiero hablaros de algo que no es un hecho científico, aunque sí muy real.

Se trata de la BELLEZA.

No me refiero a la atracción sexual, o a lo guapos que seamos tú y yo, querido lector.

Me refiero a que ves un cuadro, escuchas una obra musical, contemplas un atardecer o miras a algún ser querido y… te quedas con la boca abierta, quizá articulas un “oh”…

Se trata de un pequeño éxtasis sin palabras. Desde luego no es un fenómeno independiente del observador ni fruto de una línea de pensamiento consciente, pero es real.

Puede que algunos científicos nos digan que son el efecto de ciertas concentraciones de sustancias químicas en nuestro cerebro. La presencia de esas sustancias es innegable, la relación causa-efecto, en mi opinión, es discutible. Entiendo que recordando a Ockham y con los elementos conocidos esa es una de las explicaciones más plausibles… pero no me resulta satisfactoria.

¿Ese momento con tu hijo contemplando las montañas es una “intoxicación química” de tu mente racional?

¿Sentir la Belleza es una forma de “drogadicción” de la que incluso algunos puedan creer que debamos “desengancharnos”?

Si te pregunto qué opinas sobre el amor que tengo por mi madre, no dudo que te parecerá bien construir un argumento basado en la química y en la ventaja evolutiva que produce un vínculo entre la cría y la madre para un mejor crecimiento de la primera.

Pero, ¿y si te pregunto por el amor que tienes TÚ por TU madre?

¿Crees que esa explicación agota la complejidad del fenómeno que TÚ experimentas?

A estas alturas del post supongo que algunos optaréis por esa explicación incluso para vosotros mismos, con toda honestidad científica, pero en ese caso hay algo que no acabo de entender.

Las personas buenas que conozco, por más materialistas que se consideren, si son preguntadas por lo que más valoran de su vida o sus experiencias, me hablarán de su pareja, sus amigos, la música, el arte, sus hijos… o simplemente, esas cañas que se toman con la gente que aprecian.

En todos esos casos se trata de experiencias que despiertan ese sentimiento de Belleza, particularmente en las distintas formas de amor entre las personas.

¿Por qué entonces si consideramos que es un “viaje químico” que enturbia nuestra percepción racional, por qué entonces… articulamos nuestra vida en torno a ello? ¿Por qué entonces es lo más valioso, o incluso lo único de lo que no podríamos prescindir?

Por todo esto quiero deciros…

Que la Belleza me parece algo muy real y muy importante, en realidad lo más importante.

Que por su naturaleza subjetiva y no siendo fruto de una línea de pensamiento-racional-consciente nos llama a una investigación sincera y honesta por otras vías.

Y que, desde este punto de vista, un sincero y honesto acercamiento al arte, la filosofía o la espiritualidad no sólo no es una tonteria o un delirio, sino una faceta imprescindible de lo que más nos define como humanos: La búsqueda y la expresión de la Belleza.

Y ahora, os dejo con un conjunto de sonidos, unas variaciones de presión del aire, que no se resisten al análisis de Fourier…

Pero, ¿estáis seguros que no hay nada más ahí?…

Sea cual sea vuestra elección… dejad que su Belleza os acaricie.


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