Divulgación y popularización

6 octubre 2013

El enorme Sergio L. Palacios (aka Agatha desde hace poquito) ha hecho una reseña estupenda de mi último libro (podéis leerla aquí) en la que el cariño le nubla lo suficiente como para hablar bien de él… jeje.

Además saca un tema que nos sirve, tanto para compartir ideas, como para echarnos unas risas de tiempo en tiempo: la distinción entre divulgación y popularización.

Por resumiros, aunque lo explica muy bien Sergio en su post, la idea es que la divulgación trata de los últimos avances o temas de más complejidad científica que la popularización, por lo que la divulgación suele hacerse para público ya interesado en la ciencia y en ocasiones con bastantes conocimientos previos, mientras que la popularización suele ocuparse de contenidos más básicos y dirigida a público general, joven o sin conocimientos previos.

Aunque no tengo problema en sentirme popularizador cuando alguien me lo llama, incluso si trata (en algunos casos) de indicar que mi trabajo es menor por ser menos sofisticado, a mí no me acaba de gustar la distinción.

Según el diccionario “divulgar” es “Publicar, extender, poner al alcance del público algo.” Así que los que explicamos a niños la diferencia entre fuerza y presión, estamos divulgando.

Por otra parte alguna divulgación, en el sentido primero, se parece más a una actualización de profesionales que a “poner al alcance del público” un conocimiento. No digo que no sea importante e interesante, digo que no es más divulgación que la de los pequeñitos en conocimientos que hacemos otros. De hecho yo, como profesional necesito a aquellos más informados de los que no dejo de aprender y actualizarme (se lo agradezco una vez más).

Añadiré algunas preguntas…

¿Desde cuál de las dos se consigue captar más a nuevo público para la ciencia?

¿Qué sentido tiene hablarle a alguien de agujeros negros si no sabe lo que es la energía?

¿Es menor o menos importante el trabajo del que enseña algo menos sofisticado? (Un maestro de infantil y un catedrático, p.ej.)

¿Alguien podría leer las complejidades de sus libros sin aquel humilde maestro que le enseñó a leer?

¿No es el público general “la sociedad” que necesita el pensamiento científico para que no la engañen?

Los experimentos y demostraciones, ¿son puro circo, o es mostrar que las leyes de la ciencia resulta que también funcionan fuera del laboratorio… en el puñetero mundo real que se supone que explican?

Así que si alguien me llama popularizador por distinguir las dos labores, pues lo soy, a mucha honra, y ojalá sea de los buenos.

Si es por etiquetarme como un “divulgador de segunda”, pues nada, no hay caso, soy un divulgador que lucha en primera línea y codo a codo con gente estupenda, con grandes compañeros, como Sergio y como miles de profesores, maestros, educadores, que nos criaron a nosotros y ahora lo hacen con nuestros chavales.

Y para finalizar, como no, os casco uno de los cacharritos de mi último libro… no olviden popularizarse y mineralizarse!!

 


De sistemas en bucle cerrado y la gente que no contesta

11 septiembre 2013

Imagina un tostador normal.

Le das al botón y se pone a calentar durante unos segundos, después se para y salta… bueno, no salta nada porque te habías olvidado de poner el pan.

A esa máquina no le importa si has puesto pan fino, grueso, has metido la mano o no hay nada. Recibe una orden y la ejecuta sin comprobar cómo ha sido el resultado. A esto se le llama trabajar en bucle abierto… vamos, sin bucle ninguno.

Lo mismo pasa con las estufas antiguas o sencillas. Las encienden y calientan, punto. Da igual si es verano, invierno, si hay alguien en la habitación o si la casa está en llamas.

Aunque exagere un poco, no es esta la mejor manera en la que pueden funcionar nuestros aparatos.

Al fin y al cabo, nuestro objetivo no es que el tostador caliente, sino que caliente hasta que la tostada esté bien hecha, ni a medias, ni quemada. Tampoco es nuestro objetivo que la estufa caliente, sino que la temperatura de la habitación sea la que hemos elegido.

Esto se arregla si nuestra máquina puede tomar datos del exterior y evaluar hasta qué punto la tarea está completa, para apagarse, seguir funcionando o ponerse en funcionamiento.

Es la función que hacen los sensores. Ellos toman valores de magnitudes físicas (luz, color, temperatura, humedad, posición, etc.) y se la pasan a la máquina para que evalúe si esa magnitud está en el valor deseado o no.

Un ejemplo muy corriente es el termostato que usamos en casa. Elegimos qué temperatura queremos y este manda una señal de arranque a la calefacción cuando se baja de esa temperatura y una señal de paro cuando se sobrepasa.

Otro más reciente, pero ya muy extendido son los acelerómetros de los teléfonos que les hacen saber en qué posición están y tomar decisiones como cambiar la visualización en pantalla, apagar una alarma… lo que se quiera programar. Una cosa es el dato que da el sensor y otra la decisión que toma la máquina.

Si dibujamos el proceso nos queda más o menos así:

Imagen enlazada de aquí

Por eso a esta manera de actuar la llamamos en bucle cerrado, y al proceso de evaluar el resultado a la salida del proceso y enviarlo “hacia atrás”, realimentación, en inglés, feedback.

Uno de los sistemas más interesantes en lazo cerrado es… usted. Tiene el cuerpo lleno de sensores, y no hablo de los “sentidos” tradicionales, o de los sensores de la piel que le informan del calor y demás… también tiene “propioceptores”, sensores internos que toman datos de la tensión arterial, concentración de azúcar en sangre, etc. y que envían esa información a su encéfalo, donde se toman decisiones como variar la frecuencia cardíaca, secretar hormonas, etc.

Si te pones de pie y te observas, verás cómo tus pies corrigen tu posición y postura para que no te la pegues, evaluando en fracciones de segundo la información que aportan tus ojos, tu oído interno y sensores de tus articulaciones… sin tu participación consciente.

Y, ¿la segunda parte del título del post?

También en nuestra comunicación y en nuestra forma de actuar trabajamos de forma parecida, en “bucle cerrado”.

Contamos un chiste y miramos a la audiencia, si se ríe o no, y adaptamos nuestra conducta al efecto que producimos con nuestra primera acción. Por eso funcionan el conocido Condicionamiento operante.

En los niños pequeños es muy curioso ver cómo miran a sus padres justo después de hacer algo para ver su reacción y recibir así feedback.

Y, por fin, llegamos al punto donde se originó la idea de escribir este post, la gente que no contesta, que no da feedback.

Escribes a alguien un SMS, un whatsapp, un email, un tuit dirigido… y no son capaces de decir ni tan siquiera un “Gracias, intentaré echarle un vistazo cuando pueda.” No sé a vosotros, a mí me jode parece una descortesía, sobre todo con lo sencillo que es dar ese acuse de recibo y lo bien que se queda.

En realidad, cuando la vida te interpela no puedes dejar de contestar, porque incluso la ausencia de respuesta es una manera de responder. Aquel “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, es quizá lo que hace que sintamos que nos desprecian cuando hacen eso con nosotros.

En cualquier caso esto nos sigue confirmando que no podemos elegir las acciones de los demás, que no podemos elegir a nuestros amigos o a quien nos quiere, lo único que está en nuestra mano es elegir las respuestas que damos a lo que los demás nos “propongan”.

Así que afinen sus sensores, tomen datos sobre los resultados generan sus acciones en el mundo y en los otros, observen y elijan su forma de actuar. No le impongamos a la realidad nuestras teorías: observemos y aprendamos.


De gradientes y hombres

5 septiembre 2013

Degradado, gradual, gradación… seguro que os suenan esas palabras tan parecidas a nuestro palabro de hoy, “Gradiente“, y seguro que os suenan a que hay alguna cosa que varía, que cambia, que aumenta o disminuye: la luz, el color, la altura…

A menudo nos interesa saber si alguna magnitud varía, cómo de grande es esa variación y en qué dirección varía más o menos.

Por ejemplo, imagina un día de verano a pleno sol. El suelo está muy caliente, el aire justo encima va estando más frío según nos alejamos del suelo, a eso se le llama un gradiente de temperatura.

Imagina que estamos en el campo, y que el relieve va cambiando, hay una colina, un valle… eso es un gradiente de altura.

Los degradados de color que hacéis en vuestros dibujos o en el maquillaje también son gradientes en este caso de color.

Todas estas magnitudes pueden ser representadas por un número (la temperatura, la altura, el color). Y el gradiente de esta magnitud lo podemos representar como un vector (una flecha) que indique hacia dónde varía más (aumentando) y será más o menos grande ese vector (su módulo) según sea de fuerte la variación.

Por ejemplo, si estamos en la ladera de una colina y pensamos en el gradiente de altura en el punto en el que estamos, será una flecha que apunte “cuesta arriba” hacia donde más pendiente sea la cuesta. Y lo grande que sea la flecha será lo fuerte que sea la subida…

Os vengo con toda esta mierda porque en muchas ocasiones en la naturaleza nos encontramos que las cosas se mueven de manera “natural” siguiendo estas flechas, los gradientes.

Por ejemplo:

Si sueltas una pelota en una colina, caerá en la dirección del gradiente, pero en sentido contrario.

Si hay puntos calientes y puntos fríos, el calor se moverá desde “lo caliente” a “lo frío”, también en la dirección del gradiente, pero en sentido contrario, de nuevo.

Parece haber una tendencia en la Naturaleza a la “homogeneidad”, a equilibrar diferencias, a compensar estos gradientes… esto, dicho muy burdamente, tiene que ver con aquello del aumento de la entropía del Universo, que quizá hayáis oído.

O desde otro punto de vista, hay que hacer “fuerza” para ir a favor del gradiente: para subir una cuesta, para que lo frío se vuelva más frío en un ambiente cálido (véase factura del aire acondicionado), etc.

Hablemos ahora de hombres (y mujeres)…

Este post os toca leerlo por una conversación que he tenido con dos queridos alumnos míos esta mañana, Daniel y Sito (un abrazo).

Me hicieron una pregunta sencilla y los pobres se tragaron una enorme brasa. Dejadme que os cuente y el paralelismo que veo con lo anterior.

A veces se hace un símil con la ley de la inercia para lo humano, al estilo: “Si no haces ninguna fuerza, no te moverás de donde estés.” Pero en mi opinión, esta otra frase es más acertada: “Si no haces nada, las cosas irán justo hacia donde se dirigen.”

Y aquí va el símil, la Vida parece fluir en ciertas direcciones, según ciertas corrientes, que te llevan hacia unos lugares y que te alejan de otros, y no podrás ir “contracorriente” si no nadas, si no haces “fuerza”.

¿Esto significa que hay que dejarse llevar o que hay que dejar que todo vaya hacia donde se dirige?

En absoluto, esto significa para mí dos cosas:

1. A veces quieres ir en la dirección por la que te mueven los “flujos” vitales y los puedes aprovechar.

2. A veces quieres ir contracorriente y eso requiere que seas activo.

Vaya, que si eres un salmón jovencito y te bajas al mar a pasar la vida, pues te puedes dejar llevar, pero si eres más mayorcito y te quieres subir río arriba a echar un polvete, pues entonces tendrás que aplicarte a nadar con ganas. No es una cosa mejor o peor que otra, sólo piensa dónde quieres ir y si merece la pena el esfuerzo y el coste.


Accidentes, probabilidad y protocolos

5 agosto 2013

Este post es nueva colaboración con Naukas, allí podéis leerlo también

¿Cuál es la probabilidad de obtener cara al lanzar una moneda? Cincuenta por ciento, efectivamente, o 1/2, si lo decimos en tanto por uno.

La manera de calcularla es bastante sencilla, casos favorables entre casos posibles.

De esta forma podemos calcular otras probabilidades:

Obtener un cinco al lanzar un dado

- Un caso favorable / seis casos posibles = 1/6 (17%)

Obtener un rey al sacar una carta de la baraja

- Cuatro casos favorables / cuarenta casos posibles = 4/40 (10%)

Si, dame un momentito, ahora llego a lo de los accidentes…

¿Qué pasa si pensamos en dos sucesos?

¿Cuál es la probabilidad de lanzar una moneda sacar cara y luego lanzarla otra vez y sacar otra cara?

En este caso no es un 50%. Si lo pensamos como antes, los casos posibles son cuatro (cara-cara, cara-cruz, cruz-cara y cruz-cruz) y solamente tenemos un caso favorable. De esta manera, la probabilidad de obtener cara-cara después de dos lanzamientos es 1/4 (25%).

Si te fijas, ese resultado, 1/4 coincide con multiplicar 1/2  por 1/2, y no es casualidad.

La probabilidad de que ocurran dos sucesos independientes conjuntamente, es el producto de sus probabilidades.

La probabilidad de tirar una moneda y que salga cara y luego tirar un dado y que salga cinco es:

1/2 ·1/6 = 1/12 (8%)

Y por fin llegamos a los accidentes.

Si un sistema de seguridad tiene una probabilidad de fallo del 1% y le añado otro sistema que también tiene una probabilidad de fallo del 1%, la probabilidad de fallo conjunta no será 0,5% u otra cosa parecida… es mucho menor: 1/100 · 1/100 = 1/10000 (0,01 %) Pequeñísima, como veréis.

Estas son las matemáticas que hay detrás de los protocolos que tanto nos incomodan, que son tan cansinos, nos retrasan y nos cuestan dinero…

Efectivamente es un gasto y un estorbo tener un extintor, para probablemente no llegar a usarlo nunca. ¿Lo quitamos? Aunque la probabilidad de incendio sea pequeña, como te toque, te va tocar “al cien por cien”…

 ¿Qué ocurrirá si la seguridad de algo depende de un solo factor, de una persona, de un dispositivo?

Pues seguramente la pregunta adecuada no es SI el sistema va a fallar, sino CUANDO va a fallar… es sólo una cuestión de tiempo.

La seguridad de los sistemas, sobre todo con la tecnología accesible, no debe, no puede depender solamente de un operario, de que tenga sueño, se despiste, sea incompetente o malintencionado.

Ya habéis visto qué rápidamente baja la probabilidad de fallo conjunta, ¿por qué no se hace entonces?

Bueno, la respuesta es, como tantas veces, el dinero.

Tener un protocolo de actuación o de funcionamiento encarece el coste y hace más lenta la operación, a corto plazo. Queremos que haya más de un operario, o que le apoye un sistema automático, que los conductores descansen, que se limite la velocidad de tránsito… cuando todo eso podría funcionar “con un poco de cuidado” con menos recursos.

A largo plazo, las paradas por fallos, las averías y, sobre todo, los accidentes personales o las víctimas mortales, hace que el coste más alto o, directamente, incalculable.

Hay también una cierta responsabilidad individual, como votantes y consumidores, ya que sobre nosotros se repercutirá el gasto de esos protocolos, y en muchos casos, estamos dispuestos a pagar “mercancía” más barata, aunque sepamos que no se están haciendo las cosas como se debiera. Así, de una manera macabra y oscura, entre ellos y nosotros, pactamos el valor de la seguridad de las personas y de la vida humana, hasta extremos de detalle que os asustaría conocer.

Por último, para nuestra vida cotidiana también es útil tener en cuenta estas cosas. Por ejemplo, si eres despistadete, está bien que dejes de serlo, pero mientras tanto, puedes establecer protocolos que te protejan de tus despistes.

Te pondré unos ejemplos y animamos a que en los comentarios nos contéis más.

- Esconde algunos euros en el coche, por si se te olvida la cartera

- Deja tus llaves y otras cosas siempre en el mismo sitio en casa

- Ten siempre repuestos de bombillas, papel higiénico… Así cuando se gaste, puedes cambiarlo rápidamente y reponer “el backup” sin prisa ya

- O gestiona así tu disco duro y copias de seguridad

Y, como regla general, si trabajas al 120% y tienes cinco pelotas en el aire, igual que les pasa a las máquinas, pronto ocurrirá un fallo o bien se reducirá tu vida útil…


Whatsapp, el doble check y el espíritu científico

1 agosto 2013

El otro día andábamos discutiendo unos amigotes si el doble check que aparece en la famosa aplicación whatsapp significa que el mensaje ha sido leído por el usuario, o solamente que ha llegado a su móvil (en realidad, nadie te aseguraría tampoco que se hubiese leído, solamente que se hubiese abierto, pero en fin).

Después de un rato de discutir que si sí, que si no, que dónde lo has leído y qué credibilidad tiene, que si en iphone sí, pero con Android no… por fin, empezamos a pensar con la cabeza.

Queridos, esto sigue siendo un blog de ciencia, y SI ES MEDIBLE, NO ES DISCUTIBLE.

Así que, nos pusimos manos a la obra hicimos un par de pruebas y encontramos nuestras respuestas.

Y voy a ser tan majete de no deciros la respuesta para que o bien, leáis por ahí en una fuente fiable y os lo creáis, o bien, hagáis vosotros la prueba y construyáis vuestro propio conocimiento. De nada.

Aquí os dejo un corto divertido sobre el asunto.


¿Por qué un fontanero me da presupuesto y un político no? El partido que yo quiero

17 julio 2013

A un fontanero, un albañil, un mecánico… a cualquier profesional le pedimos un presupuesto, de hecho ESTÁ OBLIGADO a darlo, de hecho… está obligado a cumplirlo. En cambio, cuando tratamos con políticos… tenemos que fiarnos de su buena voluntad y que harán lo que puedan. Alucinante.

Yo no quiero eso, yo quiero (y probablemente mucha más gente)…

EL PARTIDO QUE YO QUIERO

El programa electoral será un contrato vinculante y los políticos, los garantes de que ese programa se lleve a cabo.

1. Programa concreto

Basta de generalidades, lugares comunes o directamente mentiras. Queremos propuestas concretas y comprobables, que puedan llevarse a cabo y verificarse si se han logrado y en qué grado.

Hay algunas cosas que sólo dependen de los gobernantes y su voluntad de hacerlas (como por ejemplo eliminar cargos de “confianza”,) y otras en las que entran en juego otros factores que escapan de tu control, pero aún así te puedes comprometer a tomar las medidas que intentan conseguir ese objetivo.

Por eso, en el programa deberían separarse estas dos categorías:

1.1 Compromisos

1.2 Intenciones

Aunque las medidas concretas que se postulasen para conseguir esas intenciones las tomaríamos como compromisos.

2. El elemento aglutinante es el programa, no las personalidades

Lo que queremos son medidas que mejoren la vida de la gente, así que estamos un poco hartos de etiquetas y de personalismos. Deseamos trabajar para un programa concreto junto a personas que vengan de distintas opciones políticas, ideológicas… mientras coincidamos en objetivos y métodos.

No se trata de intentar juntar a muchos y luego pensar si vamos al cine o al teatro o a qué. Se trata de proponer un plan concreto y que se apunte quien lo desee.

Es posible que descubramos que hay mucha gente de buena voluntad y en lugares muy distintos, que estaría dispuesta a luchar por el bien común, y que esas medidas son más sencillas de lo que parece.

3. Los integrantes del partido son garantes de las propuestas

Es lo que os decía antes, si la ley no me obliga a fiarme de la buena voluntad de los pintores, ¿por qué tengo que hacerlo con políticos que manejan mucho más poder y pueden ser más peligrosos?

Con otros profesionales, recibo un presupuesto al que están obligados a ceñirse, puede que me manden a otro trabajador que ni conozca, o que no vea físicamente al mecánico que me arregló el coche, pero el arreglo debe ser tal y como está detallado en el presupuesto.

Ya que la ley hoy en día no contempla que el programa sea un documento vinculante y que se destituya al político electo que no lo cumple, en el partido que yo quiero, habría un compromiso privado, un contrato si queréis… en realidad quiero dos.

3.1 Compromiso individual

Los componentes del partido firmarían comprometiéndose a abandonar su puesto si no cumplen o si no pueden cumplir el programa votado.

3.2 Compromiso del partido de velar por ello

El partido también firmaría un compromiso de velar por que así fuera y además de denunciar y perseguir el incumplimiento del compromiso de cualquiera de sus miembros. Porque repito, los miembros del partido son los garantes de que se cumpla el programa, que es lo que aglutina a los componentes del partido y a sus votantes.

4. Cuestiones sobrevenidas, fuera del programa

Es evidente que gobernar un país o un ayuntamiento es algo complejo y que no puede ser previsto hasta el más mínimo detalle, lo que decimos, lo que gritamos hartos ya, es: ¿y no puede preverse ni siquiera un poquito?

Sin duda, aparecerán cosas nuevas o cambiarán situaciones que no estén contempladas en el programa (por muy exhaustivo que sea, y así es como lo queremos, detallado). ¿Cómo afrontarlas? Proponemos distintas estrategias:

4.1. Decisiones que ayuden o mejoren el programa

Tomemos acciones de forma que ayuden a cumplir el programa o que incluso lo mejoren.

4.2 Servicio público

El estado no es una empresa, los presupuestos del estado tienen que ver con los bienes que tenemos en común y con las aportaciones que hacemos con nuestros impuestos.

Los recursos del estado son de los ciudadanos y deben ser usados para proveer de servicios públicos y mejorar su calidad de vida.

Tómense la decisión que sirva claramente mejor al servicio público.

4.3 Consultas, votaciones, referendums.

Si no está clara qué opción está más en línea con el programa al que se ha comprometido el gobierno, hágase una votación (vinculante, por supuesto; otra cosa es una pérdida de tiempo). Hay sustrato tecnológico más que suficiente para hacer estas consultas con la frecuencia que sea necesaria.

El gobierno debe representar a sus ciudadanos y si en un momento dado no sabe cómo les representa mejor, que pregunte. Así de sencillo.

No soy tan inocente para pensar que una estructura está a salvo de que se la pervierta y se use con malas intenciones, pero tampoco soy tan tonto para creer que da igual tener una estructura más robusta a errores o a malas intenciones que otra. Sé que me puede caer un rayo en cualquier momento, pero aún así, miro a los lados antes de cruzar.

También sé que al final es la buena voluntad de las personas la que me protege o amenaza, pero, ¿no creéis que muestra buena voluntad un político que hace un contrato privado en el que se compromete a cumplir sus propuestas y a dimitir si se ve incapaz?

Esta es nuestra propuesta de estructura para el partido que queremos, que creo necesitamos.

Ojalá algún partido quiera regenerarse de veras en esta línea, o surja alguno con el valor de hacerlo.

Ahora…

ESCRIBAMOS EL PROGRAMA

Sé que hoy gusta mucho la horizontalidad, que todos opinemos y esas cosas… pero yo no quiero escribir así un programa, mi opinión no tiene demasiado peso, no sé mucho de demasiadas cosas, para eso queremos a los expertos. Si os parece raro, os animo a que arregléis vuestro coche, o mejor, que hagáis una asamblea para decidir vuestro tratamiento médico… Pues cómo se gobierne mi país me parece tan importante como para necesitar expertos.

En todo caso, hay muchas propuestas que podemos hacer desde el sentido común, os pondré algunas que se me ocurren o que me sugirieron y os animo a que en los comentarios vayamos poniendo más.

COMPROMISOS

1. Separación de poderes

Hay quien dice que España es una dictadura porque no hay separación de poderes, y es una exageración, quien ha vivido o vive una dictadura sabe de lo que hablamos (presos políticos, asesinatos, torturas, control de la información…) Lo que sí puede decirse es que un gobierno sin una separación de poderes no es una verdadera democracia.

El poder judicial debe ser independiente y un vigilante del poder legislativo y ejecutivo. Hoy en día, las instancias más altas de la judicatura están nombradas por el parlamento, por cuotas de partido, y vemos cosas como indultos a políticos o banqueros condenados, que nos abochornan.

2. Participación ciudadana

Si la democracia es el gobierno del pueblo, esto hay que moverlo un poco más. Consultas, votaciones, referendums (por supuesto, vinculantes). Hay infraestructura de sobra para llevarlo a cabo con las garantías necesarias y dejaríamos de dar un cheque en blanco cada cuatro años a un partido sin un programa o con la intención de incumplirlo.

3. Transparencia en la adjudicación de lo público.

Sigue sin ser transparente la adjudicación de lo público a empresas o individuos. Las donaciones a partidos (o los pagos ilegales), la condonación de préstamos bancarios a partidos y otras prácticas nos hablan de que detrás hay con toda probabilidad adjudicaciones poco claras, como poco.

4. Cuentas públicas, públicas.

Es nuestro dinero, nuestro. La administración lo gestiona. Tenemos todo el derecho a saber qué se hace con cada céntimo. Otra medida que dificultaría el robo.

5. Sin cargos de confianza.

Tenemos un cuerpo fuerte de funcionarios que llevan años trabajando en sus diferentes campos, que no dependen de elecciones y que, por lo tanto, pueden tomar decisiones independientes y en favor del bienestar de la sociedad. Utilicémoslos, para eso están, los gobernantes no pueden saberlo todo con todo detalle.

Si en algún caso hiciera falta un asesoramiento más allá, ¿qué os parece acudir a universidades u otras instituciones públicas (como el CSIC), para llevar a cabo esos informes con un pago puntual de sus horas de trabajo?

Los cargos de confianza han probado ser un coladero para el amiguismo y la malversación de dinero público, pongámoslo más difícil.

6. Salarios de cargos públicos regulados

Es escandaloso y ha ocurrido muchas veces, que una de las primera medidas de un gobierno (local, regional…) haya sido subirse los sueldos una barbaridad. Querríamos una ley general donde se establecieran los sueldos de todos los cargos (concejales, alcaldes, ministros…) y que no fueran lo escandalosos que son hoy en día por su cuantía ni por sus complementos o dietas.

7. Compromiso de uso de servicios públicos

Igual os suena raro, pero no se me ocurre mejor manera de que el hospital de mi barrio funcione bien que obligar ministro de sanidad a que lo tenga que usar él y sus hijos. Lo mismo para la educación, la justicia… que reciban nuestro trato y esperen nuestras colas. Así seguro que les importa más que mejoren.

Si usted es rico y quiere pagarse servicios privados, estupendo, pero si usted es un gobernante adquiera el compromiso de estar con nosotros a las duras y a las maduras. Un economista de mucho prestigio dice que elijas al gestor de tu dinero que invierta el suyo junto al tuyo.

8. Reducción, supresión del lujo innecesario y el boato en lo público.

Como ciudadano, al menos a mí, me escandalizan ver algunos actos oficiales y algunos gastos de políticos… hechos con mi dinero. No digo que tengan que comer siempre con un menú de 10€, aunque muchos trabajadores lo hacen a diario, pero una cena de 1000€… ¿no es excesiva? Me refiero a la austeridad que tanto se proclama, pero que sólo se aplica al pueblo y en sus servicios esenciales.

Ojo, no confundamos ese gasto con el gasto social, que es lo que al final nos cuelan. Se reduce el dinero en sanidad, pero no en cenas. Repito una vez más, el dinero del estado es el dinero del pueblo y queremos que lo gestionen para proveernos de servicios públicos.

9. Limitación de mandatos

Ya que queremos a los políticos para que sean garantes del cumplimiento de un programa, basta de personalismos. Limitemos los mandatos. Todos hemos visto, en todos los niveles de la administración, cómo la excesiva permanencia en el poder pervierte a los gobernantes y genera una red de amiguismos que no ayuda en nada al buen uso de lo público.

Espero vuestros comentarios para ir añadiendo más y más…

Esto respecto a los compromisos, respecto a las intenciones, para las que habría que articular compromisos concretos también…

INTENCIONES GENERALES

1. Servicio público

La función del gobierno es la gestión del patrimonio de sus ciudadanos… pero con un fin, como ya hemos dicho varias veces, para proveer de servicios públicos de calidad.

2. Cultura y formación

El derecho a decidir, la democracia… todo eso es falso si no dispones de información suficiente y de calidad. Si no es así, es un engaño. Recordad la cara que se nos pone cuando un médico son pide que elijamos un tratamiento para nuestra dolencia… ¿es eso capacidad de elegir? ¿Si no sé el nivel de éxito, los efectos secundarios, los detalles de cada uno de ellos?

Un gobierno debe velar porque sus ciudadanos adquieran cada vez mayor capacidad de pensar de forma crítica, mayor cultura y mejor información.

3. Redistribución de la riqueza

No se trata de que recibamos todos lo mismo, sino de acuerdo con nuestras necesidades. Quizá no vaya al médico nunca, pero quizá necesite un tratamiento largo y costoso. Yo pago mis impuestos para que lo reciba quien lo necesite, sea yo u otro. Quizá porque soy consciente de que ni yo ni la mayoría de nosotros podría pagar un caso grave por nuestra cuenta.

4. Pleno empleo

No puede ser que obliguemos a los trabajadores a jubilarse a los 67 años con un paro juvenil superior al 50%. ¿Hay trabajo que hacer o no? Repartamos el trabajo y hagámoslo entre todos. El beneficio en reducción de la labor que ha representado la tecnología se está quedando en las clases más altas. Quizá haya que reducir la jornada laboral a seis o a cuatro horas, sin perder poder adquisitivo. ¿Os parecerá una locura? Ya ocurrió antes, recordad que la jornada de ocho (en lugar de diez o doce horas), el descanso del fin de semana, las vacaciones pagadas… han sido consecuciones de la lucha de los trabajadores.

Os animo a seguir proponiendo también intenciones y a los expertos a que nos digan qué medidas concretas ayudan a la consecución de esos objetivos.

PETICIÓN

Os agradecería mucho la difusión de esto (si os gusta) al público para que lo demande y a las organizaciones políticas que conozcáis para que consideren adoptarlo. Para algunas personas la situación es desesperada y la situación debe cambiar.

También os agradezco los comentarios, ideas que se os ocurran para enriquecer el texto.


Sorteos por letra: Injusticia y anumerismo

1 julio 2013

Aunque ya se ha escrito sobre ello… como nos lo seguimos encontrando, habrá que seguir insistiendo.

Vamos a poner ejemplos con dinero, que parece que es lo único que entiende todo el mundo.

Imagina que compras un décimo para el sorteo de Navidad. Para simplificar, imagina que sólo hay cien números.

Imagina también que del número 52 se echan tres bolas y de tu número, el 5, sólo se echa una bola.

Imagina ahora que la bola del número siete SE SACA DEL BOMBO.

¿Vais a pagar el boleto todos al mismo precio?

¿Vas a pagar lo mismo que el que se lleva el número 52, que tiene tres veces más probabilidades de salir que tú?

¿Va a pagar algo el gilipollas, perdón, que lleva un boleto que es IMPOSIBLE que salga? Repito IMPOSIBLE…

Ahora que lo tenemos claro, vamos al asunto de las letras.

Muchas cosas se sortean usando la primera o las dos primeras letras del apellido. Tribunales de oposición, acceso a centros de formación, etc.

¿Cuál es el problema? Pues que cada uno se llama como puede… y hay apellidos más frecuentes que otros. Debido a esta distribución no uniforme, esto resulta profundamente injusto.

Para ilustrarlo, vamos a poner unos datos de este post que lo cuenta muy bien del blog UN DATO VALE MÁS QUE MIL PALABRAS

Estas son las distribuciones de datos por apellidos.

Eduardo Martín Blasco nos advierte de que sólo contabilizan apellidos con más de 20 repeticiones, por eso “falta gente” y sólo salen 43 millones.

DISTRIBUCIÓN DE LOS APELLIDOS SEGÚN LETRA. ESPAÑA 2011
frecuencia
% sobre el total
A
2.884.390
6,7%
B
2.263.664
5,2%
C
3.969.992
9,2%
D
1.747.696
4,0%
E
781.910
1,8%
F
1.877.528
4,3%
G
4.857.351
11,2%
H
992.297
2,3%
I
424.730
1,0%
J
722.854
1,7%
K
55.885
0,1%
L
2.250.441
5,2%
M
5.291.515
12,2%
N
699.534
1,6%
O
803.973
1,9%
P
3.042.595
7,0%
Q
185.195
0,4%
R
3.565.620
8,2%
S
3.201.882
7,4%
T
1.425.424
3,3%
U
171.705
0,4%
V
1.631.083
3,8%
W
48.578
0,1%
X
14.690
0,0%
Y
92.553
0,2%
Z
269.539
0,6%
TOTAL
43.272.624
100,0%

Están marcados en rojo los valores más altos, pero fíjate que algunos de ellos coinciden con letras al lado que también tienen valores bastante altos. De manera que se forman unos “tapones” importantes. Por ejemplo, alguien que esté al final de la N con el mogollón de gente con la M y otro poquito bien gordo con la L, que se despida de salir para lo que sea, para bien o para mal.

Por otra parte salga X,Y o Z es en la práctica muy parecido a que salga A. Por lo tanto los de la A tienen cuatro veces más probabilidades de salir de lo que debería.

Supongo que es bastante fácil de ver la injusticia del proceso (o debería, ahora os cuento por qué digo esto).

Pero vayamos a un caso más extremo, que te “saquen la bola del bombo”. ¿Qué ocurre si en tu letra hay 10 personas por delante de ti, y las plazas que se sortean son 8? Efectivamente, tu posibilidad de salir es CERO, incluso si sale tu letra.

Y, ¿por qué salgo ahora con esto? ¿Es que no me han admitido en alguna cosa?

Ha sido a partir de una conversación con altísimo grado de anumerismo (gente que ni sabe de números y ni le interesa saber, añado) en la que me he enfadado y todo, ante los argumentos que recibía después de explicar esto. Cosas como:  protesta tú en lo tuyo, esa es tu opinión pero hay otras opiniones, cuando la gente sale no protesta, otros años salen otras letras, hay más o menos plazas, hay más o menos gente en distintas letras… Ni siquiera ha reaccionado al argumento de que alguien OBLIGADAMENTE NO VA A SALIR en el momento en que se presenta. Al final me he ido al grito de las matemáticas no son opinables y que cada uno luche por lo suyo. Particularmente me jode que cuando argumentas piensen que lo haces por defender intereses particulares, no todo el mundo es tan mezquino, por ejemplo, yo no.

Os diría que pusierais reclamaciones, pero si os encontráis con gente en la administración igual de cerrada no sé si valdrán para mucho.

Ya escribí hace tiempo sobre las vergonzosas notas con las que nos califican en las oposiciones, con cuatro y cinco cifras significativas… y, por cierto, yo he aprobado con este sistema injusto, y mira, lo critico… ¿curioso, eh?

Ah, también mola la argumentación… “la administración lo decide así”.El problema de esto es que la administración no puede elegir las leyes de la Naturaleza, aunque quiera.

Se me olvidaba decir que esto se arregla tan fácil como dando un número a cada uno y sacando numeritos…

Por cierto me informa @tocamates de que @ClaraGrima tiene un post hablando de lo mismo 


¿Baja la tasa de pobreza? ‘Amos no me jodas…

6 mayo 2013

Leemos en PúblicoEl Gobierno de España dice que ha bajado la tasa de pobreza… ¡Amos no me jodas!. Veréis qué facilito se explica y qué bien se entiende.

En Ciencia decimos que tienes que saber el resultado de un problema antes de hacerlo. Suena un poco exagerado, en realidad nos referimos a que d

ebes conocer el orden de magnitud de lo que va a salir. Imagina que vamos a pintar la casa y con la indicación del fabricante calculas cuántos botes de pintura necesitas. Si te sale 500 o bien 0,0032 es evidente que te has equivocado en algo, así que rehaces el cálculo y listo.

¿Y si me vuelve a salir lo mismo? Pues se habrá equivocado el fabricante, o puede ser que el modelo que estás usando sea incorrecto (por ejemplo, si tratas de medir la masa de un objeto, los gramos, usando una báscula, y lo haces en la Luna… te va a salir seis veces menos, porque la báscula mide peso, no masa) En cualquier caso es la realidad o el experimento lo que decide la veracidad de un modelo o la corrección de un cálculo.

Por lo tanto,querido gobierno, da igual cómo habéis llegado a ese número, está MAL, la realidad es que este país y la gente que en él vive es más pobre.

Hay más incorrecciones como la de tomar ese número como un dato o una medida. No, ese numerito ha sido calculado según unos criterios y un modelo, que, evidentemente, no funciona. Así que no vale para nada, bueno quizá para engañar a otros, intencionadamente o no.

Podríamos mencionar posibles fuentes de error, como que medir la separación de la mediana nos habla de desigualdad, no de pobreza, y que cuando seamos todos pobres no nos separaremos mucho de ella. Tampoco ayuda mucho que en los estudios se pregunten los ingresos del año pasado y se publiquen además un año después (dos años de desfase), y un largo etcétera.

Sea como fuere, si tus cálculos o tus modelos no representan la realidad, en Ciencia, los DESCARTAMOS… pero bueno, puede ser porque nosotros estamos interesados en encontrar la verdad.

Estando las cosas como están resulta insultante oír esto, sobre todo para los que sufren situaciones más duras. Es posible que haya unos pocos que se estén enriqueciendo, pero no es el conjunto de la población.

Asistimos atónitos a este espectáculo de ignorancia y/o maldad, y a que la sociedad lo tolere y finalmente lo avale con su inacción y sus votos.
Últimamente ya no me preocupa si los que me dañan lo hacen por ignorancia o maldad, sólo quiero que dejen de hacerlo o que se vayan.

Agradecemos su colaboración a Gabriela Jorquera, responsable de EAPN Madrid (Red Madrileña de lucha contra la pobreza).

Este artículo ha sido previamente publicado en Naukas


Por aquellos que critican la utilidad de la ciencia…

26 abril 2013

Ayer salió un artículo en un periódico de gran tirada nacional, escrito por un tipo conocido (no voy a dar publicidad a ninguno de los dos) en el que hablaba de la inutilidad de las matemáticas.

Me tomo un minuto para deciros que sería muy interesante que premiásemos con nuestra indiferencia a los que escriben y publican tonterías de ese calibre, porque supongo que es publicidad y polémica lo que buscan… o bien su ignorancia es muy profunda.

No me alargaré en argumentos en contra. Es muy sencillo: aquellos que hablan así no tendrían los medios técnicos para difundir sus estupideces y probablemente no estarían vivos, o en ningún caso sanos, si no fuera por esa ciencia que desprecian.


Quiero cagar en mi casa, me estreno en Naukas

25 marzo 2013

Javier Pélaez (@Irreductible) me escribió hace poco para invitarme a ser un colaborador más del conocido blog Naukas, sin duda alguna gracias a las malas artes de algún amigo que anda por ahí dentro, nuestro dios de la ciencia ficción, Sergio, que murió en la red y resucitó al tercer día.

Aquí tenéis mi primer post, Quiero cagar en mi casa, Panaderito en estado puro. Espero aportar algo más que mal olor a este proyecto… pero de momento, ahí va…

QUIERO CAGAR EN MI CASA

Comemos varias veces al día, y es asunto obligado “descomer” regularmente… y no pasa un día sin que lo intentemos.
Esto no era mayor problema cuando éramos cuatro e íbamos dejando “regalitos” repartidos por el campo, aquí y allá. Por otra parte la Naturaleza se encargaba de dar buena cuenta de aquello al grito de “si te has dejado lo mejor”. De esa forma, “gente” más o menos microscópica sacaba provecho de la materia y la energía que aún andaba “disponible” en nuestros mojoncetes.
Cuando empezamos a ser más, ya los ciclos naturales no funcionan tan rápido como para que no nos lleguen los “problemas” a las rodillas. A veces la gente opta por enterrar sus “obras”, pero no es una solución escalable. Pon a siete mil millones a cagar a diario y a guardar sus tesoros… a ver quién es el guapo que se atreve mañana a abrir un hoyo para sus cositas, lo más seguro es que esté ocupado.
En fin, que empezamos a canalizar y a reconducir los frutos de nuestros desvelos al mar primero, a depuradoras después… pero seguía habiendo un problema: Yo quiero cagar en mi casa.
Acabe donde acabe la conducción, yo necesito que empiece en un cuartito de mi casa, donde se esté calentito, haya prensa del día… bueno, ya sabéis.
El olor que suba del tubito aquel os lo podéis imaginar, y no arreglamos nada poniendo una tapa por buena que sea, para hacer una nueva “aportación” tenemos que destapar… y ahí tienes de nuevo el delicioso aroma.
Bien, ¿qué necesitamos para cagar a gusto?
Un tapón con las siguientes características: hermético, que esté limpio y que nunca se destape.
La curiosa y sencilla solución es el sifón, un simple tubo con una curva.
Veámoslo.
Debido a la gravedad la curva del tubo queda llena de agua, y la gravedad está ya pagada, y no dejará de funcionar por problemas de suministros o similar…
El tapón de agua ni tiene “agujeros” o poros, ni deja huecos al pegarse a la pared del tubo, de forma que el olor no puede subir por ahí.
Cada vez que descargamos la cisterna el tapón de agua, ahora sucio, se renueva por otro limpio sin que en ese proceso se destape el tubo, el olor sigue sin poder pasar.
Si miras bajo tu fregadero o el lavabo encontrarás sifones, de distintos modelos probablemente, que también te mantienen apartado de los olores que producen la descomposición de la materia orgánica que por allí dejamos ir.
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sifon4.png
Finalmente en el suelo de tu baño probablemente haya una tapa metálica que esconde otro sifón en el que desembocan los desagües de tu lavabo, bidet, bañera, ducha… todos, menos el váter que ya tiene lo suyo…
Resulta curioso cómo una solución tan sencilla, que no consume energía, que no necesita procedimientos de operación o mantenimiento complejas, sea en realidad una solución muy robusta y que resuelve perfectamente el problema que teníamos.
Enseñamos a nuestros chavales que el objetivo de la Tecnología es “resolver problemas”, por lo tanto la mejor solución será aquella que resuelva el problema de forma más eficiente, barata y sencilla.
Si estáis interesados en la historia del inodoro, aquí encontraréis un detallado artículo

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