Tú ordenas y yo obedezco, ¿o no?

10 octubre 2014

Hay un espacio entre la orden y la obediencia.

Es un espacio muy pequeño, que nos cuesta ver y que se esfuerzan en que no veamos… pero existe.

Pasamos por allí corriendo, con los ojos cerrados, tapándonos los oídos… pero tenemos que pasar obligatoriamente por allí.

Esa tierra tan menoscabada, tan ignorada, tan negada a veces por nosotros mismos se llama Responsabilidad Individual.

Cuando te dan una directriz, una orden, te dicen que cumplas una ley, el universo entero se calla esperando tu respuesta.

Y es entonces cuando dices “De acuerdo”, cuando haces tuya esa decisión, cuando asumes eso que te hayan dicho y cuando te conviertes en responsable de su aplicación. Sí, responsable. Sí, tú. Sí, te jodes.

Por supuesto que sé que hay influencias, sugestiones, presiones, amenazas, sobornos, contrapartidas y demás.

Y, sí, por supuesto que sé que a veces hay una pistola apuntando a tu cabeza.

Pero lo de la pistola no pasa tantas veces, ¿verdad? ¿Es siempre a vida o muerte? ¿El pan de tus hijos?

De hecho no son muchas ocasiones en las que apretamos a quien nos ordena y le pedimos que muestre sus cartas, que nos diga qué pasará si no hacemos aquello. Que nos concrete ese miedo abstracto que tenemos a las consecuencias de la desobediencia. Podría ocurrir que defender nuestras convicciones morales tuviera un coste más que asumible.

El mensaje de este post es muy sencillo: “Te jodes”.

Sí. Te jodes. Alguien te ha hecho una pregunta y no puedes evitar responder. Incluso no responder es una respuesta. Igual te parece una putada, pero es lo que hay. Ahora la pelota está en tu campo y eres responsable de tu decisión y de tus actos. Te guste o no.

Así que no vamos a negar ese espacio, de hecho voy a ensancharlo lo más posible, para mí y para aquellos con los que me encuentre. Ya que me tengo que comer con patatas las consecuencias de mis acciones y mis decisiones, por lo menos voy a tomarlas yo, por lo tanto se acabaron “es que me dijeron que tenía que”, “es que la normativa dice que”, “es que mi jefe dice que”.

Resumiendo:

Vive como quieras y paga el precio.

Y esto no es una elección, es la consecuencia de vivir, dejemos de negarlo y de aceptar que nos lo nieguen.

De hecho, hace tiempo escribí otra entrada con ese título, por si os interesa.

 

 

 

 


Los “críticos” tienen fecha de caducidad

2 julio 2014

Una de las cosas que hacemos los humanos es asociarnos. Supongo que porque está escrito en los genes… y porque frotarse mola… pero eso es otro tema.

El caso es que en cualquier institución está la figura de “los críticos” o el “sector crítico”, que incluso pueden formar un grupúsculo dentro de la propia organización y hacerse llamar a sí mismos… ¡”Los críticos”!

Y, ¿a qué viene todo esto? Pues a que estoy un poco harto de determinados críticos. Os cuento.

En mi opinión, un crítico debe tener fecha de caducidad. Veamos por qué.

Resulta que quiero cambiar/regenerar/volver a su prístina pureza a mi organización.

Pero también resulta que ocurre alguna o varias de estas cosas

  1. No me hacen ni caso
  2. Me hacen caso sólo en cuestiones menores, puro maquillaje
  3. Toman acciones puntuales que van directamente contra los principios que defiendo.

Y resulta también que yo sigo en la organización… aunque soy supercrítico.

Pues eso, que estoy harto.

Cuando ocurre esto, tanto la organización como el crítico sacan partido de la situación.

- La organización:

  1. Se viste de guay, porque es plural y alberga múltiples voces y tal… aunque sigue haciendo lo que la dirección quiere.
  2. Obtiene votos y apoyos de personas que llegan a la organización a través del crítico que tiene un discurso molón y que promete cambios.

- El crítico 

  1. Sigue cobrando, viviendo de, o teniendo la plataforma de la organización.
  2. No tiene que responder por las acciones de la organización porque mantiene su discurso chupiguay

Sí, sí… ya sé que las cosas no se cambian en un día, pero si te tiras veinte años en una organización que va en contra de tus principios, algo pasa, compañero.

Ahora te hablo a ti directamente, tú que eres crítico chupiguay.

Para mí tu actitud tiene fecha de caducidad, sólo te concederé un tiempo para ser crítico chupiguay.

Pasado ese tiempo, si tu organización no te hace ni puto caso y lo que está haciendo es maquillarse de estupenda contigo, usarte a ti para engañarme a mí y que dé apoyo a lo que ni tú, ni yo, apoyamos… no me vale de nada que te etiquetes como crítico.

Si eso no te indigna y no sales de la organización, entonces sintiéndolo mucho, te conviertes en un engranaje más de ese sistema y tendrás que asumir sus acciones y comerte las críticas a ella, porque tú eres parte de eso. En particular que me hayas engañado (conscientemente o no) llevándome a apoyar a esta organización por lo que sugerías/prometías.

Ahora os queda a todos mirar con atención a todos esos críticos, renovadores, nuevas propuestas, etc. y ver si en realidad es el sistema tomándoles el pelo y usándolos para tomárnoslo a nosotros, o ellos mismos haciéndose un hueco cómodo para vivir. O bien cuánto tiempo les vais a conceder y qué logros están obteniendo, por si se tratase de un verdadero proceso de renovación.


¿Cómo salir de la crisis? Lo que a veces no se dice…

17 junio 2014

… o no se dice lo suficientemente alto y/o claro.

Fuente: Wikipedia

1. La redistribución de la riqueza no es buena para todos…

No, no lo es. Desde un punto exclusivamente monetario no lo es. Desde un pensamiento guay, sí que lo es… porque todos somos más felices y tal… pero si estamos aquí es porque no todos somos tan guays.

Si redistribuyo es que le retiro poder a unos para dárselo a otros.

Ya, ya… el enriquecimiento fue injusto, el reparto de rentas está desequilibrado… que sí, que sí…

Sólo aviso, “esos” a lo que les vamos a retirar poder y acceso a más poder… no se van a quedar sentados. Van a luchar, tienen armas (incluso literalmente), tienen medios económicos, tienen conocimiento técnico, tienen poder político y una fuerte motivación (la que les ha llevado hasta allí)

No será un paseo con flores y mariposas. De hecho se matan a millones de personas por retener ese poder y atesorar menos dinero del que pretendéis desviar vosotros.

Como suelo decir, “Si luchas por la Paz y aún no te han disparado, quizá es que no estés haciendo lo suficiente”.

Sin duda, es necesario que surja un poder político que de veras represente los intereses de la sociedad y que, con base en ese poder y representatividad, defienda nuestros derechos frente a quienes tienen más poder y menos escrúpulos.

2. La posibilidad de elegir o de votar no te hace necesariamente libre.

Sin duda profundizar en la democracia, o si queréis con más propiedad, lograr una verdadera democracia, es uno de los temas que más nos ocupan: Participación ciudadana, separación de poderes, etc.

Vale, pero… si no tengo información suficiente o de calidad… ¿QUÉ COÑO ELIJO?

Transgénicos? Nucleares? Auditamos deuda? Cultivos orgánicos? Experimentación animal? Aborto? Educación pública?

¿De qué vale plantear un referendum superchupi para cada cosa si no tenemos ni pajolera idea de qué opción es la que mejor sirve a los intereses de todos, vaya, ni siquiera a los nuestros particulares?

Y además, no es suficiente con que la información sea suficiente y de calidad… sino que además debes saber pensar. Y no, no sabemos, queridos míos. Estamos expuestos a múltiples falacias, gráficos trucados, sesgos cognitivos, sugestiones, etc. Si no te suenan estos conceptos es que si siquiera sabes que estás durmiendo…

3. ¿Quiero que no haya ricos o ser rico yo?

No, queridos míos, el capitalismo no es truco muy sofisticado. No se nos engaña tan fácilmente.

Se parece al timo de la estampita, aquel en el que te timaban por querer timar tú a un pobrecillo.

Aquí nos tiran una raspa para que nos peleemos por ella entre nosotros. Y nos peleamos.

Sabemos que sólo se la llevará uno, pero en la esperanza de que seremos nosotros, no nos preocupa que los demás se queden sin comer.

En el sueño americano en el que acabo ganando la carrera, ¿qué pasa con todos los que quedan en el camino? Pues eso, que les den.

Así que, este “engaño” funciona porque se apoya en nuestro egoísmo y en nuestra indolencia.

Si al lanzamiento de raspa respondiéramos que queremos comida para todos y que otro trato no nos vale, otro gallo cantaría. Pero, ¿habéis oído a alguno de esos que justifica el paro estructural del 15 o 20% ofrecerse voluntario para vivir en él?

No tiene sentido derrocar a un tirano, si hay muchos de nosotros esperando a ocupar el cargo para seguir con una opresión igual o peor. Si estoy esperando a que me toque la lotería para vivir como viven “ellos”, los malos… y despreocuparme de todo…

Piénsalo, igual no eres de izquierdas como dices… simplemente eres POBRE.

LA EDUCACIÓN ES LA CLAVE

No, no me refiero a la formación técnica o capacitación profesional. Así sólo consigo el mismo porcentaje de hijos de puta, pero con más habilidades… lo que es peor aún.

Me refiero a una formación humana, a formar mejores ciudadanos, mejores personas. En un sentido moral.

No existe un sistema político o económico tan bueno que pueda evitar que una sociedad egoísta e indolente lo convierta en una tiranía.

O, desde otro punto de vista:

Individuos buenos construirán una sociedad justa a pesar de cualquier sistema de reglas, porque lo perfeccionarán o eliminarán.

Es evidente que esta guerra, la de mejorarnos como individuos y generar suficiente buena gente para tomar el poder y cambiar las cosas, es a muy largo plazo, si eres tan optimista como yo y lo crees posible.

Creo que incluso si piensas que es imposible, convendrás conmigo en que cualquier paso que andemos en esa dirección conseguirá que este lugar sea algo más habitable, que muera menos gente sin motivo, que se reduzca el sufrimiento… digamos que podamos ostentar con dignidad el título de Humanidad.

A los que habéis llegado hasta aquí: No pretendo decir que todos los esfuerzos que se hacen por buscar sistemas, leyes o partidos políticos que mejoren esto sean malos o estériles. De hecho, aprovecho para dar las gracias a todos los que se ocupan de que este mundo sea un poco mejor. Lo que sí digo, es que no tenemos que perder de vista lo que en realidad está debajo de todo este tinglado y que hay que cambiar si queremos que esto se transforme de forma real y sostenida.


De una estadística mal hecha puede deducirse… ¡NADA!

10 junio 2014

Es lamentable cómo nos tiran estadísticas a la cara en el mundo de la educación y es más lamentable ver cómo las han hecho con los gluteus máximus.

Errores más comunes.

1. Dar porcentajes del estilo 88,33% sobre una población que tiene 20 alumnos.

En una población de 20 alumnos, cada uno de ellos representa un 5%, por lo tanto, 88,33% no significa nada.

En todo caso habría que reducir ese número a un 88% o mejor, a un 90%.

Ahora imagina que un alumno se pone enfermo, o que a otro le ponen un profesor particular… pues verás como el porcentaje de aprobados o suspensos aumenta en un 5% sin que en realidad haya pasado nada relevante en el proceso educativo.

2. Decir que tu porcentaje de aprobados está “lejos” de la media

Mirad esta gráfica de la Wikipedia

Representa distintas distribuciones de datos.

En la azul la media es cero y los datos están muy agrupados.

En la roja la media también es cero pero los datos ya no están tan agrupados.

En la marrón los datos están muy dispersos.

¿Cómo saber si x= -1 está muy “lejos” de la media?

Sólo con el valor de la media es imposible.

En la población marrón, el valor -1 es bastante próximo a la media, en cambio en la azul es estar bastante alejado de la media, en comparación con el resto de la población.

Así que tener una distancia de 10% en un valor de aprobados o suspensos puede significar mucho o poco dependiendo de cómo es la distribución de la población de estudiantes.

Eso si la distribución tiene esta forma, que llamamos “normal“, por ser bastante común en multitud de grupos de datos.

Pero, y si es una distribución multimodal, si en realidad hay varios grupos bastante diferentes formando nuestra población, de forma que en realidad la curva tiene varios máximos (editada de aquí sólo para ilustrar este asunto).

Si alguien en esta población tiene un -1, te puede parecer que está muy lejos de la media que andará por 1, pero en realidad se trata de un representante típico del primer “bulto”, uno de los dos grupos claros y diferentes que integran la población global. Así que no es un tipo raro como podría parecer.

Pero claro, no creo que la población española (o mundial) sea muy desigual. No, qué va… No… Definitivamente, no. Bueno en fin… se me va a saltar la vena del cuello de tanta ironía.

3. Decir que compares con los resultados de años anteriores.

¿Con los resultados de años anteriores? Esto no es hacer sillas siempre con la misma madera y los mismos tornillos.

Cada año tenemos alumnos diferentes, DIFERENTES. Personas con sus peculiaridades.

También tenemos profesores diferentes…

Incluso podemos tener temarios diferentes…

Así que es chupi comparar dos resultados que dependen de multitud de causas, y achacar sus diferencias a lo que te dé a ti la gana.

Muy científico y muy útil para tomar medidas correctoras.

4. Decir que debes mejorar tus resultados un 5 o un 10%.

También genial.

Bueno en realidad esto es fácil.

Se toman las notas, se multiplican por 1,05 e inmediatamente mejorarán un 5%.

Supongo que si habéis leído el punto 3 no hace falta comentar más.

Son PERSONAS DIFERENTES, no se trata de que yo suba un botón de volumen o haga un proyecto diferente para que cambien sus resultados, todos hemos visto cómo hemos obtenidos resultados mejores en años en los que nuestra práctica era peor y viceversa.

5. Decir que de una estadística mal hecha pueden tomarse ideas aproximadas

Y como esto es de lo que más me mosquea, da título al post.

Así que, si salgo a la calle y pregunto a tres, cuál es su sexo, y tres me dicen que son mujeres… pues eso, tendré que tener en cuenta el resultado y tomar alguna conclusión… ¿Que toda la población es mujer?… no, que la muestra es pequeña… ¿que la mayoría de la población son mujeres?

No, nada, niente, nothing… No puedes concluir una mierda. Coges tu estadística, bueno, tus números, porque eso no es una estadística, y la tiras a la basura.

El problema es que con esas BARBARIDADES MATEMÁTICAS sacan conclusiones, toman actuaciones a favor o en contra de profesores y otras cosas así… ASQUEROSO.

Y ahora, qué tal si te sientas conmigo y me preguntas qué le pasa a Juan o a María, o por qué somos un tercio menos de profesores que hace dos años, o por qué tenemos más horas de clase y más alumnos por clase…

Ya, quizá así parecería que realmente os importa el proceso educativo… y claro, eso no puede ser.

Bueno, por lo menos no nos insultéis, como profesionales de la ciencia, como trabajadores y como docentes.


Papá, has matado a mi padre

4 junio 2014

Papá, has matado a mi padre.

Ya, ya… lo sé, también fue duro para ti.

Es lo que tiene la nicotina, como droga es “estupenda”: Caladas largas y profundas y te relaja, caladas cortas y más superficiales y te activa. Vale para cualquier momento.

Sí, lo sé papá… tenías mucho encima; la infancia, la dura postguerra… Además, ninguno somos realmente libres. La publicidad y la sociedad en la que viviste llevaban a eso… ¡Creciste viendo a Bogart, por Dios! Pero… papá… tú mataste a mi padre.

No te enfades, papá, si lo entiendo… Vamos papá… no hace falta que te defiendas.

¿Qué quieres decir con que “era tu vida”, “que podías hacer lo que quisieras con ella?

Por eso quería escribirte, papá.

Tú vida era tuya, sí, tuya… pero también, en parte, era de aquellos a quienes quisiste regalársela.

No vivimos solos ni aislados, no vivimos en medio de la jungla… Si ese fuera el caso, a tu entierro sólo hubieran acudido los bichejos del bosque para ayudar a tu materia a seguir el ciclo de la vida.

Pero tú, papá, tú elegiste casarte y tener hijos, compañeros de trabajo, amigos en lo mundano y en lo espiritual… elegiste querernos y nosotros te quisimos. Teníamos un acuerdo de cariño, teníamos un compromiso de amor.

Y entonces, papá, tú te mataste. Sí, sé que dejaste el tabaco, sé que fueron como 20 años sin fumar… y que saliste de un infarto de milagro… y que te “regalaron una prórroga” de diez años… pero el daño ya estaba hecho.

Con esa decisión de fumar, que algunos llamarían “libre”, pusiste fin a tu vida… era tuya, tenías derecho. Pero en ese mismo acto mataste a otros muchos… y, a eso, papá, a eso no tenías derecho… no lo tenías.

Mataste al padre de tus hijos, al marido de tu mujer, al abuelo de tus nietas, al cuñado de tus cuñados, al amigo de tus amigos… mataste a muchos, papá, a mucha gente que no te pertenecía ya sólo a ti, que también “era de otros”. Teníamos un acuerdo de cariño, papá, y lo incumpliste.

El Universo parece no ofenderse porque hagas lo que quieras, incluso incumplir tus compromisos, pero con esa misma libertad yo puedo reclamar ese incumplimiento y decírtelo, papá.

No te lo digo con rencor, papá, te lo digo con pena. No estoy enfadado contigo, entiendo que, al fin y al cabo, tú fuiste tu primera víctima.

Sí que estoy enfadado con aquellos que te engañaron, que te engatusaron para venderte veneno y lucrarse con ello. Lo peor, papá, es que lo siguen haciendo… de todas formas, no hace falta que luchemos contra ellos, la manera de terminar con esta sinrazón es dejarles sin clientes.

Por eso quería hablar estas cosas contigo, papá, contigo y con estos amigos que nos leen. Quería entenderlo mejor y encontrar luz y fuerza para intentar cumplir mejor con mis acuerdos de cariño. Quizá también alguno de estos amigos que nos escuchan encuentre aquí la chispa que le faltaba para empeñarse en vivir, en lugar de empeñarse en morir.

Sigue tu camino, papá, yo voy también siguiendo el mío. Quizá te sonrías al saber que parte de mi sendero está iluminado gracias tu ejemplo y tus consejos.

Hasta la vista, seguro que en algún recodo volvemos a encontrarnos.

Despídete de estos señores, papá… que ya se van.

Te quiero.


Guapo, lo tuyo no es corriente…

21 mayo 2014

Este artículo se publicó originalmente en el Cuaderno de Cultura Científica como una colaboración que escribí en nombre de Naukas.

Seguimos la serie que empezamos con No me presiones, ¡energízame! donde te contamos qué quieren decir, científicamente, esos términos que usamos en la vida cotidiana, a veces de forma imprecisa o directamente incorrecta.

Decid lo que queráis… pero sabed lo que decís.

A petición popular, empezamos con magnitudes eléctricas.

Os recuerdo también que todas estas cosas se llaman “magnitudes físicas”, lo que quiere decir que son cosas susceptibles de ser medidas, no como el amor o la belleza, que son cosas chulas, pero no medibles.

CORRIENTE

A veces llamamos corriente a la “electricidad” en general, pero específicamente diríamos Intensidad de corriente, intensidad o, simplemente, corriente a la cantidad de carga que circula por segundo por un punto dado.

La corriente se mide en Amperios (A) y es una unidad fundamental del Sistema Internacional de Unidades.

Ampere, quien da nombre a la unidad de corriente

VOLTAJE

Suelo decir a mis alumnos que el voltaje es “las ganas que tiene la corriente de circular”. Correctamente diremos que es la energía por unidad de carga. A esas unidades las llamamos voltios (V)

Digamos que tenemos unas cargas. Y que esas cargas pueden ir a otros lugares donde haya más o menos voltaje. Si las llevamos donde hay más voltaje necesitan absorber energía, si las llevamos donde hay menos, nos darán esa energía a nosotros.

Por eso os decía lo de las ganas… Si tengo un cable que está a 20.000 V respecto al suelo… esas cargas tienen mucha energía para viajar al suelo (muchas ganas) y podrán atravesar mi cuerpo, aunque no sea muy conductor de la electricidad, dándome una churruscante muerte.

En el caso de una pila de 1,5V , por ejemplo, eso quiere decir que los electrones estarán encantados de dejar el polo negativo y viajar al polo positivo… y tienen unas “ganas” de 1,5V que les permitirán atravesar unas sustancias, y otras no. Por ejemplo, a ti no te darán calambre… pero a mala leche (léase, con el suficiente voltaje), si pillas una pila “gorda”, conduce la electricidad cualquier material.

En la imagen, Volta (en honor a quien se nombran los voltios) haciendo una demostración de su pila a Napoleón.

RESISTENCIA

La resistencia eléctrica es lo que se resiste un material a que lo atraviese la corriente eléctrica, dicho más bonico: la oposición al paso de la corriente. Se mide en Ohmios (Ω)

NOTA 1: Una pequeña cosita. Es fácil ver que estas tres magnitudes tienen que estar relacionadas… por un lado las ganas de circular, por otro lado la oposición que se pone y por el otro la corriente que circula.

A más ganas, más corriente… A más oposición, menos corriente. Esto, que ahora nos suena evidente, se llama la ley de Ohm I =V/R

NOTA 2: A veces nos hacemos un poco de lío, porque hay un componente electrónico, un cacharrito de esos para hacer circuitos, al que llamamos también resistencia. Otro nombre que se les puede dar es resistores y su función es disminuir la corriente, precisamente por lo que acabamos de decir.

Así que, podría decirse que una resistencia (el cacharrico) tiene resistencia (la magnitud). O si os lía, pues que un resistor tiene resistencia.

Ohm, en honor a quien se nombran los ohmios

POTENCIA (ELÉCTRICA)

Aunque ya hablamos de la potencia, dejadme que os cuente cómo se mide la potencia eléctrica.

Dijimos entonces que la potencia era la energía que se intercambiaba por segundo y que se medía en vatios (W).

Fíjate que hemos dicho que el voltaje es la energía por unidad de carga, y que la corriente es la carga que circula por segundo.

¿Cuánta energía se intercambia entonces en un circuito eléctrico entonces?

Sencillo… multiplico la energía que lleva cada carga, por la carga que circula por segundo y listo. P =I·V

¿Ya te he liado? Déjame otro intento.

Digamos que la energía son patatas… y yo te digo, cada persona lleva cinco patatas… y circulan cuatro personas por segundo, ¿cuántas patatas se mueven por segundo? Ahora sí, ¿eh? Cómo os gusta lo patatero…

Si queréis saber más sobre cómo se suele medir la potencia y la energía eléctrica podéis mirar aquí ¿Kilovatios o Kilovatioshora?

VOLUMEN

Dejamos lo eléctrico de momento.

El volumen de un objeto es el espacio que ocupa, no tiene nada que ver con su masa, con los kg que tenga.

Como percibimos nuestro mundo en tres dimensiones, ese espacio lo consideramos en su alto, ancho y largo. Así que lo medimos en metros cúbicos (aunque esto no quiera decir que tenga forma de cubo).

Si digo que un trozo de plastilina tiene un volumen de 27 centímetros cúbicos, eso quiere decir que si cambio su forma y le doy forma de cubo, sería un cubo de 3 centímetros de largo, 3 de ancho y 3 de alto (El volumen de un cubo se calcula multiplicando sus tres dimensiones, así que 3x3x3 = 27).

El volumen también se puede medir en litros, siendo un litro exactamente igual a un decímetro cúbico, o sea al hueco que hay dentro de un cubo de 10 centímetro de largo, 10 de ancho y 10 de alto (porque un decímetro son diez centímetros).

La forma no es el volumen, así que si coges una botella de un litro llena y la vacías en nuestro cubo de un decímetro cúbico, lo llenará completamente sin que sobre ni falte nada. Y, efectivamente, no me importa si es agua, vino, o zumo de cordero… no estoy hablando de la masa de esa sustancia, sino de su volumen, del hueco que ocupa.

Volúmenes iguales de distintas sustancias tendrán distinta masa… pero ocuparán el mismo espacio.

Pensando en todo esto, una manera curiosa de medir volúmenes consiste en sumergirlos en un líquido dentro de un vaso que esté graduado. Como el objeto ocupa un espacio que antes ocupaba el líquido, el nivel del líquido sube… de hecho subirá justo los litros equivalentes al volumen del objeto.

DENSIDAD

En el anterior post, ya contamos que la masa es la cantidad de materia y ahora hemos dicho que el volumen es el hueco que ocupa algo.

Puede que nos interese saber cómo de “empaquetada” está la masa… si está metida en un espacio chiquitico o más grande. Aquí es donde entra la densidad, que se define como la masa dividida por el volumen y se expresa como gramos/litro o gramos/centímetro cúbico (g/cm 3)

De esta forma, una botella de un litro de aceite y una botella de un litro de agua tendrán el mismo volumen (un litro), pero distinta masa, porque el agua es más densa que el aceite, así que en el mismo volumen tendrá más masa.

Desde otro punto de vista, si cojo un “trozo” de agua y otro de aceite que tengan la misma masa… ocuparán distinto volumen. Ocupará menos volumen aquel que esté más “apretado”, que tenga más densidad. En este caso el agua.

 

VISCOSIDAD

A veces confundimos ser denso con ser viscoso, pero no es lo mismo.

Por decirlo sencillito la viscosidad sería la resistencia a fluir (técnicamente se llama viscosidad dinámica y se define como la oposición del fluido a la deformación tangencial, como si el fluido fuera una pila de tortitas y quisieras mover horizontalmente la de arriba).

La unidad es el Pascal·segundo, pero se suele usar el poise (P) equivalente a 0,1 Pa·s

Diremos que un fluido es muy viscoso si le cuesta fluir, como esos mocos de juguete, y diremos que es menos viscoso cuando fluye con menos resistencia como, por ejemplo, el agua.

Fíjate que el aceite es menos denso que el agua, pero más viscoso.

Una frikada de la leche Un curioso experimento merecedor de un IgNobel es un pegote de brea encima de un agujero a ver si cae una gota. Como esta sustancia es muy viscosa, tardó ocho años en caer la primera gota… en fin, aquí podéis leer más.

Imagina que un líquido es cada vez más viscoso… ¿en qué acaba? ¿Cómo llamaríamos a un fluido que no fluye? ¿No sería algo muy parecido a un sólido? Efectivamente, si sus átomos están “descolocados” diremos que es un vidrio y si se colocan siguiendo cierto orden y cierta simetría, un cristal o sólido cristalino.

Aunque la frontera entre sólido y líquido es difusa, como en tantas cosas (la mayoría de edad, etc.), en algún sitio hay que ponerla. En este caso está en 10^13 Poises.

RADIANES

Los radianes no son una magnitud, son una unidad, pero me hacen falta para contaros la velocidad angular.

Un radián es un ángulo tal que, si lo dibujas, su arco es igual a su radio. En el dibujo está más claro. La longitud del arco azul es igual a la longitud del radio en rojo.

Radian cropped color

¿A cuántos grados equivale un radián? Es facilico, mira.

Una circunferencia entera tiene una longitud de 2πR, como recordarás del cole, así que si dividimos esa longitud en trozos del tamaño del radio (si dividimos entre R), nos sale que en una circunferencia completa (360º) hay 2π radianes.

Así que, ya sabes, 180º serán la mitad, π radianes, etc.

VELOCIDAD ANGULAR

Es la velocidad con la que se gira, cuánto ángulo se recorre por unidad de tiempo. A los que andamos en estos fregaos de la ciencia nos gusta medirla en radianes por segundo…  pero seguro que te suenan más las r.p.m (revoluciones por minuto).

CURIOSIDAD

No, perdona, no te voy a decir en qué se mide la curiosidad… te voy a contar una, o una que a mí me parece interesante, a ver qué opinas tú.

Fíjate que te he hablado de muchas oposiciones o “resistencias”: la resistencia eléctrica, la viscosidad, incluso la masa (como “resistencia a acelerarse”… y podría hablarte de otras, como la “resistencia a dejar pasar el calor”, etc.

Podríamos entender muchas fórmulas como la relación entre “causas”, “efectos” y “la resistencia” que se opone a que se complete esa “acción”. Que me perdonen los puristas, si se me va mucho y que Hume no se remueva mucho en su tumba.

Ejemplos:

- Ejerzo fuerza (causa) y eso producirá un cambio de movimiento, una aceleración (efecto), pero será distinto según la masa del objeto (resistencia), que se “opone” a esa aceleración.

- Tengo un voltaje y eso producirá una corriente, pero será mayor o menor según haya menos o más resistencia eléctrica.

- Pongo en contacto dos objetos a distinta temperatura y el calor fluirá de uno a otro, pero lo hará más o menos rápido según sea mayor o menor la conductividad térmica del material que los une.

*A veces en lugar de resistencias hablamos de conductividades, siendo una la inversa de la otra.

- Aplico una fuerza para deformar un fluido, el fluido se deforma… pero más o menos según sea menor o mayor su viscosidad y un largo etcétera.

Aquí os dejamos de momento, si os apetece que expliquemos de esta forma sencilla más magnitudes, o alguna aclaración, os leemos en los comentarios.

Esperamos que con estas aclaraciones podáis entender mucho mejor todo lo que leáis sobre ciencia.


Soy gilipollas

11 mayo 2014

Supongo que para muchos no será una sorpresa…

Volviendo de viaje me encuentro un atasco en la autopista y unos carteles indicando que para seguir hacia Madrid vaya por unas carreteras secundarias. Como estoy muy bien enseñao’, como venía mi madre y para que vea que no ha desperdiciado su vida criando a este que os habla en lugar de otro un gorrino bien gordo… tomé la salida.

Todo iba bien hasta el tercer lugar donde se bifurcaba la carretera y donde no había ningún cartel que me indicase qué opción debía seguir. Como podéis suponer elegí la errónea y después de dar unas vueltas me tuve que volver al mismo atasco de partida con la consiguiente mala leche y la decisión de escribir este post por dos razones:

1. ¿Para quién escribimos/divulgamos/enseñamos/hablamos… comunicamos?

¿Para quién? ¿Para quien ya lo sabe? ¿Predicamos a conversos?

Estoy personalmente hasta las narices de “ya tenían que…”

… saber sumar fracciones

… resolver ecuaciones

… escribir con corrección

… saber orientarse

… leer partituras

… pelar patatas

… darse cuenta sin que yo se lo diga de…

Pues no, no lo sé, no sé todo de todo… de hecho sé muy poco de muy pocas cosas y la verdad me da igual si tendría que saberlo o no, si es mi culpa o de quien me enseñó… o si lo que pasa es que simplemente soy gilipollas.

De hecho, me parece lo mejor, mira:

No lo sé porque soy gilipollas, así zanjamos la discusión. Ahora, ¿quieres hacer el puto favor de explicármelo o me voy a otro sitio a que me lo cuenten?

NOTA PARA LOS GUAYS: Queridos “guays”, ¿sois conscientes de que sólo sois “guays y chupis de la vida” en una minúscula y miserable parte del inconmensurable universo en el que vivimos? ¿Qué pasa en el resto de los campos? Ah, claro… que os lo expliquemos, ¿verdad? ¿Despacito y repitiendo lo que haga falta desde el principio, no? Por mi parte, si queréis seguir siendo tan guays os podéis ir a ese lugar lejano y marrón al que seguro que ya os han invitado.

Pero hay otro aspecto de esta bonita historia.

2. ¿Premiamos a los que nos hacen caso llamándoles idiotas en toda la cara?

- Chavales, estudiad para mañana que os pondré un examen.

Al día siguiente.

- Profe, muchos no hemos estudiado, ¿podrías cambiar el examen?

- ¡Claro!

Otra

- Pórtate bien en Urgencias, diles que te pasa y espera a que te atiendan sin molestar. Si no te atienden antes es que no pueden o están atendiendo a gente más grave.

Y ves con los temblores de tu fiebre que la sala se llena y vacía durante horas, hasta que un familiar tuyo se acerca a la ventanilla y la lía.

O bien

Ciudadano, cumpla las leyes que “Quien la hace, la paga”, “Paga más impuestos los que más tienen”, etc. Ya sabéis como sigue esta.

En el caso de mi viaje…

¿Realmente la idea es despejar el atasco, metiéndonos a los “obedientes” en viajes más largos a través de malas carreteras?

Curiosamente, esto de insultar en su propia cara a quien te hace caso es algo que los educadores hacemos mucho.

Les decimos que el cuaderno de clase es superimportante, para que luego no cuente en la nota en absoluto.

Les cambiamos exámenes, retrasamos entregas de trabajo, etc.

Pues atentos a varias cosas

a) Las reglas son las que ejecutas, no las que dices.

No hay paradoja alguna si tus actos no siguen a tus palabras, simplemente creerán tus actos y tu palabra perderá valor.

b) Las reglas “generan” comportamientos

Tanto en la vida real, como en juegos se puede ver que si las “reglas” premian un comportamiento colaborativo, los “usuarios” se vuelven más colaborativos, y de igual forma si se premia el comportamiento competitivo o tramposo.

Si eres profesor, padre, educador, jefe o tienes la responsabilidad de ordenar/legislar en cualquier campo, no olvides esto.

Nos gusta creer que somos como somos… independientemente de que esto no significa nada… En realidad, mucho de lo que “somos” tiene que ver con cómo se comporta el entorno con nosotros cuando “somos” y en cómo nos adaptamos más o menos conscientemente a él.

Resumiendo:

1. Explica con paciencia y con cuidado. Hablas para quien NO sabe.

2. No insultes al que te hace caso. Además de una enorme falta de respeto conseguirás que deje de hacértelo.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 147 seguidores