Qué bueno es sentirse extranjero

5 diciembre 2014

Qué bueno es sentirse extranjero.

Qué bueno es que te hagan pasar por una fila que pone “Extranjeros”

Qué bueno ser el raro, el diferente… que te miren.

Qué bien que te pregunten que por qué vienes, que a hacer qué cosa…

Es estupendo sentirte raro, y quizá en riesgo, si entablas conversación con otro pasajero que no conoces.

Ese hormigueo cuando tu equipaje es calificado como “rojo”. Será la magdalena o la chocolatina? Me multarán? Me retendrán? He declarado que no llevaba fármacos y llevo ibuprofeno, seré un narco?

Esa sensación de indefensión, de no conocer las leyes…

Qué bueno es sentirse extranjero… Porque así, un puto turista del primer mundo, como yo, al que esperan en su destino, al que le va a acoger la organización del evento al que va, sus lectores, la prensa, etc., así digo, un puto ciudadano del primer mundo comienza a acercarse, ligeramente, a atisbar, de lejos, el 0,01% de cómo se siente un extranjero de veras, de esos que también son personas… pero extranjeros. De esos cuyos miedos, preocupaciones, soledad, desprotección legal… son reales y no una mera ilusión, como son en mi caso, el de un hombre, blanco, europeo, burgués y conectado.

Y ahora me pregunto: No hay otra manera de aprender que no sea a hostias?

Y me quedo con sabor agridulce, por haber aprendido, pero a las malas.


A hombros de gigantes… pero, ¿quién os aupó ahí?

27 noviembre 2014

(Entrada publicada anteriormente en Naukas)

Seguro que conocéis la famosa frase atribuida a Newton:

“Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes.”

Preciosa cita que explica cómo el saber científico se va construyendo sobre los logros anteriores y que además da nombre al estupendo programa de divulgación científica en RNE que conduce Manuel Seara Valero (@searavalero), al que aprovechamos para saludar desde aquí.

Traigo esto a colación para abrir/seguir/prolongar el debate sobre “¿Qué es ser científico?” que ya tuvimos en mi blog La ciencia para todos y en la lista de correo de Naukas.

Según una de las posibles visiones, científico es sólo aquel que hace investigación, digamos aquel que está viendo más lejos porque se ha subido “a hombros de gigantes”, pero, ¿quién le aupó ahí? ¿Quién le enseñó las leyes de Newton, ya que estamos? ¿Las leyó en papers? ¿En los Principia en versión original subtitulada? Ese peldaño se lo ha ayudado a subir un maestro en su cole, o un profe de su instituto.

Podríamos decir entonces que si subirse a hombros de gigantes es parte de la propia naturaleza de la ciencia, su divulgación y enseñanza será parte de la labor científica y los docentes estarían haciendo ciencia?

Ale, a comentar y a liarla…


No te preocupes que papá se encarga

28 octubre 2014

Esto nos lo decían de pequeñitos, no hace falta que pienses, no hace falta que opines, tú no sabes lo suficiente ni tienes capacidad suficiente para llegar a conclusiones correctas. Así que, no te preocupes, los que te quieren saben lo que te conviene, saben lo que hay que hacerse. Tú, sal a jugar fuera.

Muy bien, no me quejo, pero es que ya no tengo cinco años.

Incluso en ese caso, viendo niños a mi alrededor, me doy cuenta de que son seres pensantes, casi seres humanos (como decían Les Luthiers). Veo a padres y adultos que les explican las razones de las cosas, aunque impongan su autoridad y criterio.

Lo que me molesta es que aún me digan estas cosas desde la “jerarquía” en la que estoy ahora: la administración, el gobierno…

“Estamos haciendo lo mejor que puede hacerse”

“Estamos haciendo lo que debe hacerse”

“Están tomándose todas las medidas que deben tomarse”

“Si no se hiciera lo que se está haciendo sería mucho peor”, etc.

Algo que tienen en común estas frases es no decirme qué narices se está haciendo o qué medidas se están tomando.

Cuando papá me decía que viajaríamos de la mejor manera no me decía si era en tren, coche o avión ni cuáles eran las ventajas o inconvenientes de cada uno y por qué para él eran unas superiores a otras en cada caso. Me trataba como un niño, que es lo que era.

Pero ya no.

Cuando un gobernante me dice esto, me trata como un niño. Peor, me trata como mentalmente incapacitado.

No me diga que toma las medidas económicas que debe tomar, dígame cuáles son esas medidas, y por qué las toma, qué pretende conseguir… y hablemos de ello.

¿Qué problema tiene esto?

Pues que no tenemos ni idea de tantas cosas, que no sabemos, que ni siquiera sabemos a qué lugares acudir para obtener información fiable. Por lo que nuestra decisión acaba siendo “me creo a este” o “me creo a este otro”.

Y aquí entra la ciencia.

En la ciencia no importan las opiniones, importa lo que dice el experimento. Se construye conocimiento objetivo y comprobable.

Así que, la Ciencia es un grito de libertad, contra la ignorancia y contra la autoridad irracional de otros.

Es imposible que seáis libres, aunque os dejen decidir, si no sabéis qué decisión os favorece o qué implica cada opción.

Así vivís en una ilusión de libertad, de la que es más difícil escapar que de una tiranía tradicional, porque sus barrotes son invisibles.

Sé libre, aprende, investiga, conoce…

Desde aquí seguiremos echando una mano y pidiendo que nos eches tú una mano a nosotros.


De vectores, esfuerzos y hombres

19 julio 2014

A estas alturas, ¿quién no ha oído hablar de la “cultura del esfuerzo”, de que tal o cuál persona no se esfuerza, refiriéndose a trabajadores, alumnos, hijos…?

Vale, pues ya me habéis enfadao’.

El esfuerzo… ¡es un vector, joé!

A ver dejadme que me explique.

Si te pregunto por la temperatura, pues me das un número y sus unidades y listo: 35ºC, ¡caló! Punto.

Pero si me hablas de una fuerza, por ejemplo, necesito más datos.

-          Punto de aplicación

-          Dirección

-          Sentido

Necesito saber dónde vas a aplicar esa fuerza, si va a ser en la dirección vertical, horizontal o en qué otra… y también su sentido. No olvides que una fuerza vertical puede ser hacia arriba o hacia abajo.

Esto se soluciona fácilmente pintando una flecha, un vector. Su longitud me da idea de su intensidad, y ya veo en qué dirección y sentido apunta. Llamamos magnitudes escalares a las que son como la temperatura y vectoriales a estas últimas.

Dejando esto claro.

Cuando alguien habla de que un chico se tiene que esforzar, me lo imagino apretando sentado en el medio de una habitación vacía… lo mejor que puede pasar es que le escape un traque.

¿ESFORZARSE PARA QUÉ? ¿HACIA DÓNDE?

Permitidme la metáfora, el esfuerzo es un vector. Uno se esfuerza para conseguir un fin, y si no hay tal fin o te interesa un pepino, pues entonces no te esfuerzas y punto.

Pero eso es cierto para PEQUEÑOS Y MAYORES y también para ti.

Los padres se quejan de que los chavales han sacado un notable sin esforzarse, y eso no les gusta… Cuando dicen esto yo me imagino a ese corredor que llegando a la meta “se deja ir” haciendo una marca menor de lo que podría haber hecho.

Para mí los dos actúan de igual manera: Han alcanzado el resultado que deseaban y cesan en su esfuerzo.

Pero vamos, si no os gusta el ejemplo, podéis mirar en vuestros corazoncitos y decirme cuán diferentes sois de esos chavales, cómo seguís esforzándoos en cosas que no os revisten un resultado apetecido. Salvo en los casos en que una fuerza externa os obligue por imperativo genital.

¿Dónde quiero llegar?

Pues a que dejéis y dejemos de hablar de que los chavales se esfuerzan o no, y empecemos a hablar de metas, de fines. De qué queremos para ellos y qué quieren ellos para ellos mismos. De cuáles de esas metas nos corresponde a nosotros fijarlas y cuáles otras debe ser su prerrogativa elegirla.

Si queréis que se esfuercen en llegar a vuestras metas (y esto vale también para gente que tenga personas a su cargo, líderes de equipo y tal), lo que tendréis que conseguir es que ellos hagan suyas vuestras metas.

“Si no lo haces te meto una patá en la cabeza” o  “Si lo haces te compro una moto” son motivaciones llamadas extrínsecas y que no tienen que ver directamente con el logro que se va a conseguir. Esto puede solucionar situaciones puntuales, crisis y cosas por el estilo, pero hay cierto consenso en que tienen corto recorrido.

Pero si lo que deseas es que alguien tome gusto por la lectura, la biología, el orden en sus cosas, el cuidado por el detalle… o lo que se te ocurra, y que eso le acompañe el resto de su vida, entonces necesitas que el propio asunto le resulte motivante (motivación intrínseca).

Ya, ya… y eso, ¿cómo se consigue?

Bueno, yo te dejo mi respuesta y tú verás, que ya hago bastante escribiendo en vacaciones.

En mi opinión, si eso de lo que hablamos es una meta o una pasión tuya, es porque le ves belleza, porque disfrutas haciéndolo (a no ser que quieras motivar a los demás a hacer lo que tú no deseas hacer o no disfrutas… actividad con poco futuro).

Pues ahí lo tienes: Cuenta esa belleza, muestra esa pasión, explica por qué te emociona, comparte la actividad y hazles ver dónde se te humedecen los ojillos… sí, aunque sea estudiando física. A los que nos gusta, nos pasa.

Recuerda que la utilidad de esa tarea no fue lo que te hizo amarla, así que no vendas utilitarismo tampoco a los demás.

Una vez más, la cita atribuida a Feynman: La ciencia es como el sexo, puede que sirva para algo, pero no es esa la razón por la que la hacemos.


Concierto de pajitas en Aquí la Tierra

23 junio 2014

Os debía la aparición del otro día en Aquí la Tierra.

Haciendo “música” (!!??) en el Retiro con la gente que pasaba por allí…

CONCIERTO DE PAJITAS…

Y si queréis ver el programa completo, aquí lo tenéis

 


Puedo elegir lo que como, pero no la digestión

7 abril 2014

Disculpad los que venís aquí por el estómago… vamos a hablar de la dieta mental.

Es una idea de la que ya hablábamos en mi anterior libro ¿Cómo le explico esto a un extraterrestre? y ha vuelto a salir a la luz con mis alumnos a raíz de un enlace que mandó @BioTay. Se trataba de un vídeo espeluznante que explotaba nuestros miedos más primarios (oscuridad, dientes, movimientos rápidos e impredecibles, apariencia contagiosa, etc.)

El que  quiera ver el vídeo que lo busque, a mí me ha dejado con miedito ese día y con secuelillas los días posteriores, así que no lo pondré aquí.

La cuestión es que nuestra mente es tierra fértil dispuesta a acoger sugerencias, insinuaciones y desarrollarlas en ideas que quedarán más o menos activa e influirán en nuestro comportamiento y manera de pensar.

Lo siento, pero no somos seres racionales y la “digestión” que se hace de lo que dejamos entrar en el coco, está bastante fuera de nuestro control.

Lo que sí está bajo nuestro control es controlar nuestra dieta mental… y, con todo esto de la plasticidad cerebral, igual podríamos decir que somos lo que pensamos… por lo tanto… creo que a partir de ahora vigilaré mucho más lo que me llevo al cerebro.

Por lo tanto, lo que corresponde es dejaros algo bonito… pero con marchica también…


Dinero no habrá, pero pa’ tontás…

26 marzo 2014

Famosa frase popular que elevó a mito el fantástico duo de humoristas, Gomaespuma.

Cualquiera que vea las noticias podrá decirla cada pocos segundos… en realidad podría ir empalmando las frases. Según la terminas, ya te han dado razones para decirla de nuevo.

¿Por qué nos interesa este concepto? Por la COHERENCIA, que, como la honestidad, y como diría Billy Joel is such a lonely word

De hecho hoy escribo esto, y a esta hora, porque no tengo alumnos… han faltado todos a clase porque se ha convocado una huelga en contra de la LOMCE, sobre la que no diré nada aquí, porque lo haría en la Lengua negra de Mordor.

- ¿Puede ser, por ventura, que el grado de compromiso social y con los servicios públicos (o al menos con su propio futuro o el de sus allegados) sea tan grande que anden ahora en manifas, piquetes, redactando manifiestos, o poniendo colorados a corruptos e ineficientes políticos a cargo de la Educación?

- ¿También podrían estar estudiando, lo que no hicieron en buena medida en la recién terminada evaluación?

- ¿O quizá podría ser, también por ventura, que anduvieran tocándose las gónadas u otros caracteres sexuales secundarios, si las primeras no fueran accesibles, tumbados en sus confortables y calentitos lechos?

Como diría un andaluz:

E’ o no e’?

¿Es una clase algo importante o no lo es?

¿Hay cosas más importantes o quizá sólo más urgentes que justifican que se posponga o se pierda una clase? A esto, ya te respondo yo que por supuesto.

Aquí lo que me jode es el baile. Iba a decir que me molesta, pero es que no me molesta… me jode…

Un día una clase es un asunto casi de vida o muerte, tanto que no puedo acompañar a mi madre a una revisión del oncólogo a no ser que esté legalmente a mi cargo.

Otro día, viene alguien a dar una charla, o es necesario rellenar un documento, o los chavales están muy cansados porque vinieron ayer a la 1 de una excursión, o es el día antes del último día (el novedoso “día de las pellas”, y demos gracias a Dios porque no conocen la recursividad)… y esa clase se deja de dar y no pasa na’

Pues me parece muy mal.

Establezcamos la importancia y la urgencia de las cosas y obremos en consecuencia.

Y, como sabe cualquier alumno mío, no soy de los que piensa que su asignatura es de suma importancia, ni que sus clases lo son, ni me hace mucho para adaptar mi clase a lo que considere más importante o que renuncie a mi clase para otra cosa… pero seamos coherentes.

Esto tiene mucho que ver con lo que, para solaz de tantos, llamamos en ciencia “DESPRECIABLE”.

Por ejemplo, imagina que me interesa saber a qué distancia estoy del centro de la Tierra.

El radio de la Tierra es 6370 km aproximadamente, ¿crees que es importante, para la precisión que buscas, saber si calculo la distancia desde mis pies, mi ombligo o mi cabeza? Efectivamente, no. Esa cantidad sería despreciable respecto de la otra. Porque siempre ese despreciable será “respecto de” algo.

Si alguien se pone muy detallitos… habrá que recordarle que la Tierra no es una esfera, ni lisa… y mil cosas más que influyen más en el resultado que tu altura. El modelo que estás usando tienes sus límites, ya lo contamos aquí: El ordenador no me deja.

La distancia entre tú y yo, querido lector, comparada con la distancia de la Tierra al Sol será despreciable en muchas circunstancias… y comparada con la distancia a la otra estrella más próxima (Alfa Centauri, 4.37 años-luz), en todas las circunstancias. Para este último caso estamos en el mismo lugar.

Un presupuesto de una obra de ingeniería que lleva un diez por ciento de imprevistos sobre cientos de millones… ¿estará teniendo en cuenta que el ingeniero jefe necesita un boli?

Esos carteles que nos ponen en las obras públicas, diciéndonos el presupuesto en céntimos de euro… son un insulto a nuestra formación o bien una constatación de la falta de ella en el público en general.

Finalmente, en nuestra vida cotidiana…

¿Seguro que dejas de comprar un libro porque cuesta 15€ en lugar de 14€ y dejas una propina de 1€ en el bar?

¿Es ese euro importante o no? ¿En qué casos?

¿Dejarás de hacer algo tú o con tu gente por el precio? ¿Por qué precio?

Pues si tienes establecida la cantidad de dinero que no te gastarás para hacerte o hacer a otros feliz… no te la gastes luego en gilipolleces, hombre.

Y si no, oirás aquello de:

Dinero no habrá, pero para tontás…

 

 


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