Han fabricado una “mosca” que es capaz de moverse por los vasos sanguíneos.
Sólo quería que vieseis la noticia y la foto, y que seáis conscientes de que esta es la primera de muchas noticias parecidas que comenzaréis a oir a partir de hoy y durante los años venideros.
Uno de los principales objetivos de la robótica es “meternos robots dentro”… y, a ser posible, “a cascoporro”.
Una legión de robots en mi organismo podría ser capaz de identificar y eliminar células cancerosas, “arreglar” vasos rotos u obstruidos y otros montón de tareas que, por lo diminuto y lo numeroso, no sabemos abordar más que “a lo bruto”, con los consabidos efectos secundarios.
Es algo así como un sistema inmunitario y de autorreparación mejorado.
Si pensáis que vamos a hacernos cyborgs… tenéis razón.
Pero no lo llevaremos mal. Tampoco ahora nos molestan las prótesis, los marcapasos, etc., etc.
Este es un modelo comercial que puede permitirse cualquiera…
Vale, no protestéis… cualquiera con una Play, una XBox…
Digamos bastantes “cualquiera”.
Parece que puede ir bien en una casa sin muchos trastos por enmedio.
Aprovecho para contaros esto porque hace poco ha salido una noticia de un robot que “simula” y “entiende” ciertos sentimientos.
Sin entrar en las enormes comillas que hay que poner a esto, creo que hay que revisar el concepto.
La capacidad de “entender” como me siento del robot que viva conmigo, ¿debe ir enfocada a poder darme mejor servicio, o a simular una “empatía” que me haga sentirme “querido”?
Para mí lo segundo es un burdo engaño, similar a meterme a rebatir a los contertulios de los programas de corazón que echan en la tele, similar a creer que la señorita del número de teléfono y el acertijo ridículo se está dirigiendo a mí personalmente o que la Gioconda mira mis ojitos tiernos.
Esto lo digo porque en la tele oí decir que podría ser una buena compañía para personas mayores y tal… Ya ni les pagamos la residencia, les encerramos con una tostadora que les comprenderá mejor…
Os presento a Kobian
Y que conste que no estoy en contra de la robótica, estoy claramente a favor.
Pero dos cosas
1. Seamos honestos y no juguemos a la “publicidad” con conceptos como inteligencia artificial. Algo que, si es posible, aún nos queda lejos.
2. Usemos la robótica para poder dedicar más tiempo a lo que nos hace humanos, no para deshumanizarnos.
Quizá el futuro que nos espera (dentro de bien poquito) es este
Adquiere tus movimientos en tiempo real, reconoce tu cara, tu voz… la pera.
Lo que está claro es que aunque tecnológicamente o biológicamente lleguemos a poder vivir 200 años, la verdadera barrera es psicológica.
Tengas la edad que tengas estarás de acuerdo en que vamos quedándonos con “equipaje” de nuestras experiencias (felices o infelices). A menos que sepamos ir “reciclando” el equipaje (sobre todo el malo), digiriéndolo y aprendiendo de él, y que no perdamos la ilusión por nuevas aventuras, nos haremos grises y cascarrabias… y acabaremos deseando “que se apague la luz” con 150 años porque ya no aguantamos más.
Como ya hemos comentado varias veces, cada vez nos damos más cuenta de que los elementos que parecen desconectados con frecuencia forman sistemasfuertemente interrelacionados.
Mencionaremos una vez la omnipresente crisis como un clarísimo ejemplo: gobiernos tomaron decisiones que parecían incumbir exclusivamente a su política interna, y ahora las consecuencias afectan a todos los territorios. Conclusión: es imprescindible una organización supranacional que sea eficaz y mire por el bien del conjunto sin ser partidista… o bien, esperar a la próxima crisis.
A lo que vamos…
En los asuntos educativos a veces nos pasa igual (me incluyo), educamos con unos métodos en los que sólo atendemos a una parte de las personas. Con frecuencia la parte de la inteligencia más utilitarista y probablemente la menos interesante, quizá olvidandolo que nos hace más “humanos” y nos distingue del resto de animales o las máquinas.
Las personas somos un complejo e interesantísimo sistema con multitud de facetas y posibilidades… una de las más fascinantes la de producir ideas o sucesos originales, la de ser creativos.
No me enrollo más, os dejo con unos videos estupendos que me ha pasado mi hermana querida.
Os garantizo diversión y una línea de pensamiento refrescante…
Hoy mencionaremos el detector de infrarrojos que le sirve a este simpático muchacho, Johnny Chung Lee, para hacer unos curiosos y muy baratos cachivaches.
El primero: Detecta la posición de tus dedos y puedes manipular tu ordenador como Tom Cruise en Minority Report… bueno, un poquín.
El segundo: Una pizarra digital, plenamente funcional. Sí, sí… como esas que valen 600 o 700 eurazos.
El tercero: Un aplique para que el ordenador detecte la posición de tu cabeza y genere las imágenes acorde con eso… Es como mirar un holograma… ay, que recuerdos
Aquí os dejo en enlace donde explica sus proyectos con el mando de la Wii
Una de las direcciones en las que avanza es en la de la extrema miniaturización; los nanobots. Nos referimos a esos cacharrines que viajarán por nuestras arterias y venas y tratarán de tú a tú a nuestras células. Pero de esto nos ocuparemos otro día.
Hoy vamos a hablar de otra dirección. Robots grandotes, digamos un tiarrón que me pueda llevar la compra.
En tecnología hacer las cosas pequeñas es muy costoso, pero hacerlas grandes también acarrea sus problemas: peso de las estructuras, resistencia, etc.
Aquí podéis ver un robot que casi da risa al principio, BIG DOG, sin duda parece un disfraz con dos tipos dentro, como comentan en el blog que os recomiendo una vez más Ciencia en el XXI. Mirando con la mente.
De innegable inspiración biológica, el amiguete pesa unos 75 kg y puede cargar 340 lb (otros 150 kg).
Puede pareceros que esto no es nada comparado con un camión, un tren u otros medios de transporte bien conocidos. La gran novedad es la posibilidad de moverse por terrenos irregulares o subir fuertes pendientes con todo ese peso encima. Lo más interesante del video es precisamente ver cómo afronta esos obstáculos, se recupera de los resbalones, etc.
Aprovechamos la ocasión para recordaros que todas esas cosas que hacéis vosotros con tanta facilidad: reconocer una voz y entender lo que dice, distinguir una cara en una multitud o andar/correr por terreno irregular resulta extremadamente difícil para los ordenadores que fabricamos.
Da penita ver que este proyecto es del ejército americano. No por americano, sino por ejército. Y nos lleva a pensar que no lo están diseñando para llevar mi compra precisamente, sino para otros menesteres.
Seguro que habréis visto en la tele que ya se mandan aviones no tripulados a guerras aquí y allá, por ejemplo este MQ-1 Predator. No sé si MQ significa “me cago en mi estampa” o qué, pero “predator” es depredador y, si miráis las especificaciones, va cargadito de juguetes para el niño entretener (misiles aire-aire y aire tierra).
Si esto quisiera decir que las guerras de mañana serán “partidas” entre tus juguetitos y los míos pues sería hasta bueno, pero parece ser que la tendencia es que los países ricos pondremos robots y los pobres, los muertos.
No puede uno dejar de recordar a Isaac Asimov y sus leyes de la robótica. Científico y gran autor de ciencia ficción y divulgación científica, es muy conocido por sus historias de robots. Para sus libros inventó las conocidas tres leyes de la robótica, siendo la primera: “Un robot no puede dañar a un humano ni, por inacción, permitir que sufra daño”. Desde luego no parecen ir en la misma línea. Quizá mañana estos fabricantes tengan que enfrentarse a sus propios robots, como hoy nos enfrentamos a las mismas armas que fabricamos, empuñadas contra nosotros.
Aquí os pongo el enlace de la empresa fabricante del robot por si queréis ver otros modelos, Boston Dynamics.