De sistemas en bucle cerrado y la gente que no contesta

11 septiembre 2013

Imagina un tostador normal.

Le das al botón y se pone a calentar durante unos segundos, después se para y salta… bueno, no salta nada porque te habías olvidado de poner el pan.

A esa máquina no le importa si has puesto pan fino, grueso, has metido la mano o no hay nada. Recibe una orden y la ejecuta sin comprobar cómo ha sido el resultado. A esto se le llama trabajar en bucle abierto… vamos, sin bucle ninguno.

Lo mismo pasa con las estufas antiguas o sencillas. Las encienden y calientan, punto. Da igual si es verano, invierno, si hay alguien en la habitación o si la casa está en llamas.

Aunque exagere un poco, no es esta la mejor manera en la que pueden funcionar nuestros aparatos.

Al fin y al cabo, nuestro objetivo no es que el tostador caliente, sino que caliente hasta que la tostada esté bien hecha, ni a medias, ni quemada. Tampoco es nuestro objetivo que la estufa caliente, sino que la temperatura de la habitación sea la que hemos elegido.

Esto se arregla si nuestra máquina puede tomar datos del exterior y evaluar hasta qué punto la tarea está completa, para apagarse, seguir funcionando o ponerse en funcionamiento.

Es la función que hacen los sensores. Ellos toman valores de magnitudes físicas (luz, color, temperatura, humedad, posición, etc.) y se la pasan a la máquina para que evalúe si esa magnitud está en el valor deseado o no.

Un ejemplo muy corriente es el termostato que usamos en casa. Elegimos qué temperatura queremos y este manda una señal de arranque a la calefacción cuando se baja de esa temperatura y una señal de paro cuando se sobrepasa.

Otro más reciente, pero ya muy extendido son los acelerómetros de los teléfonos que les hacen saber en qué posición están y tomar decisiones como cambiar la visualización en pantalla, apagar una alarma… lo que se quiera programar. Una cosa es el dato que da el sensor y otra la decisión que toma la máquina.

Si dibujamos el proceso nos queda más o menos así:

Imagen enlazada de aquí

Por eso a esta manera de actuar la llamamos en bucle cerrado, y al proceso de evaluar el resultado a la salida del proceso y enviarlo “hacia atrás”, realimentación, en inglés, feedback.

Uno de los sistemas más interesantes en lazo cerrado es… usted. Tiene el cuerpo lleno de sensores, y no hablo de los “sentidos” tradicionales, o de los sensores de la piel que le informan del calor y demás… también tiene “propioceptores”, sensores internos que toman datos de la tensión arterial, concentración de azúcar en sangre, etc. y que envían esa información a su encéfalo, donde se toman decisiones como variar la frecuencia cardíaca, secretar hormonas, etc.

Si te pones de pie y te observas, verás cómo tus pies corrigen tu posición y postura para que no te la pegues, evaluando en fracciones de segundo la información que aportan tus ojos, tu oído interno y sensores de tus articulaciones… sin tu participación consciente.

Y, ¿la segunda parte del título del post?

También en nuestra comunicación y en nuestra forma de actuar trabajamos de forma parecida, en “bucle cerrado”.

Contamos un chiste y miramos a la audiencia, si se ríe o no, y adaptamos nuestra conducta al efecto que producimos con nuestra primera acción. Por eso funcionan el conocido Condicionamiento operante.

En los niños pequeños es muy curioso ver cómo miran a sus padres justo después de hacer algo para ver su reacción y recibir así feedback.

Y, por fin, llegamos al punto donde se originó la idea de escribir este post, la gente que no contesta, que no da feedback.

Escribes a alguien un SMS, un whatsapp, un email, un tuit dirigido… y no son capaces de decir ni tan siquiera un “Gracias, intentaré echarle un vistazo cuando pueda.” No sé a vosotros, a mí me jode parece una descortesía, sobre todo con lo sencillo que es dar ese acuse de recibo y lo bien que se queda.

En realidad, cuando la vida te interpela no puedes dejar de contestar, porque incluso la ausencia de respuesta es una manera de responder. Aquel “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, es quizá lo que hace que sintamos que nos desprecian cuando hacen eso con nosotros.

En cualquier caso esto nos sigue confirmando que no podemos elegir las acciones de los demás, que no podemos elegir a nuestros amigos o a quien nos quiere, lo único que está en nuestra mano es elegir las respuestas que damos a lo que los demás nos “propongan”.

Así que afinen sus sensores, tomen datos sobre los resultados generan sus acciones en el mundo y en los otros, observen y elijan su forma de actuar. No le impongamos a la realidad nuestras teorías: observemos y aprendamos.


Wolfram Alpha, ¿el nuevo oráculo?

11 junio 2010

Es un nuevo motor de búsqueda.

http://www.wolframalpha.com

La diferencia: tú le haces una pregunta en lenguaje natural y él elabora una respuesta con el conocimiento que “vive” en la red. No una lista de enlaces, una respuesta completa y terminada.

Está en marcha, pero sigue en desarrollo y la verdad es que se te mezcla la ilusión de poder hablar con el “oráculo que todo lo sabe” y un cierto vértigo (si ya adoramos a google y a la wikipedia, ¿llegará el día en el que sólo admitamos una respuesta correcta?)

Interesantísima la conferencia TED que da el mismísimo “sacerdote” del oráculo.

Hace tiempo intentaron hacer algo parecido en “La guía del autoestopista galáctico”… estoy de guasa claro

Visto en seti.cl a través de Hispaciencia


A propósito de Henry…y de ti

15 mayo 2010

En estos días estamos hablando en clase de inteligencia artificial.

Cuando les digo a mis alumnos que aún no existe tal cosa, me preguntan que para qué lo estudiamos. Les digo que eso nos hace pensar en “qué es la conciencia” y “qué eres tú“.

A menudo se dice que puedes perder tus posesiones o tu dinero, pero que no pueden arrebatarte lo que has aprendido. Y con frecuencia también se usa este argumento para estimular el gusto por el estudio en los alumnos.

Pero ya sabemos que accidentes o enfermedades como el Alzheimer nos pueden arrebatar la memoria, algo que no sólo atesoramos, sino con lo que solemos definir nuestro “yo”.

¿Qué queda de nosotros sin nuestra memoria?

En casos de Alzheimer hay quien haciendo gala de una gran fortaleza y un tremendo amor es capaz de ser consuelo para esos enfermos y encuentra una respuesta de amor en ellos, como a otros les sucede con los discapacitados psíquicos.

En la película “A propósito de Henry”, Harrisond Ford sufre un accidente y pierde la memoria. Durante la película va “conociéndose”, (conociendo la vida que había llevado) y no le gusta lo que ve, ni lo siente como suyo. Decide comenzar un camino en el que se “reinventa” a sí mismo eligiendo ser como quiere ser, dejando atrás el pasado.

Dos cuestiones a considerar:

1. ¿Somos entonces algo más que nuestra memoria? ¿Es justo eso lo que somos?

2. ¿Podemos hacer el ejercicio de renunciar a nuestro pasado (bueno o malo) para poder elegir el presente y futuro que deseamos? ¿O somos esclavos de nuestros errores y, no te olvides, también de nuestros aciertos?

Foto: El caminante sobre el mar de bruma de Caspar David Friedrich (Wikipedia)


Me meto robots en vena…

11 septiembre 2009

A través de Ciencia al día me ha llegado una noticia, aquí tenéis la fuente con una bonita foto.

Han fabricado una “mosca” que es capaz de moverse por los vasos sanguíneos.

Sólo quería que vieseis la noticia y la foto, y que seáis conscientes de que esta es la primera de muchas noticias parecidas que comenzaréis a oir a partir de hoy y durante los años venideros.

Uno de los principales objetivos de la robótica es “meternos robots dentro”… y, a ser posible, “a cascoporro”.

Una legión de robots en mi organismo podría ser capaz de identificar y eliminar células cancerosas, “arreglar” vasos rotos u obstruidos y otros montón de tareas que, por lo diminuto y lo numeroso, no sabemos abordar más que “a lo bruto”, con los consabidos efectos secundarios.

Es algo así como un sistema inmunitario y de autorreparación mejorado.

Si pensáis que vamos a hacernos cyborgs… tenéis razón.

Pero no lo llevaremos mal. Tampoco ahora nos molestan las prótesis, los marcapasos, etc., etc.


Robots en casa

23 agosto 2009

Se nos van colando los robots en la vida diaria.

Este es un modelo comercial que puede permitirse cualquiera…

Vale, no protestéis… cualquiera con una Play, una XBox…

Digamos bastantes “cualquiera”.

Parece que puede ir bien en una casa sin muchos trastos por enmedio.

Aprovecho para contaros esto porque hace poco ha salido una noticia de un robot que “simula” y “entiende” ciertos sentimientos.

Sin entrar en las enormes comillas que hay que poner a esto, creo que hay que revisar el concepto.

La capacidad de “entender” como me siento del robot que viva conmigo, ¿debe ir enfocada a poder darme mejor servicio, o a simular una “empatía” que me haga sentirme “querido”?

Para mí lo segundo es un burdo engaño, similar a meterme a rebatir a los contertulios de los programas de corazón que echan en la tele, similar a creer que la señorita del número de teléfono y el acertijo ridículo se está dirigiendo a mí personalmente o que la Gioconda mira mis ojitos tiernos.

Esto lo digo porque en la tele oí decir que podría ser una buena compañía para personas mayores y tal… Ya ni les pagamos la residencia, les encerramos con una tostadora que les comprenderá mejor…

Os presento a Kobian

Y que conste que no estoy en contra de la robótica, estoy claramente a favor.

Pero dos cosas

1. Seamos honestos y no juguemos a la “publicidad” con conceptos como inteligencia artificial. Algo que, si es posible, aún nos queda lejos.

2. Usemos la robótica para poder dedicar más tiempo a lo que nos hace humanos, no para deshumanizarnos.


¿Cuánto falta para el futuro?

3 junio 2009

A veces da la impresión de que el futuro será así

(Aunque el video es desternillante -sobre todo para “treinta-añeros”- el lenguaje puede no ser apto para peques, avisados quedáis)

Pero hoy he visto algo impactante en Gadgetoblog

Quizá el futuro que nos espera (dentro de bien poquito) es este

Adquiere tus movimientos en tiempo real, reconoce tu cara, tu voz… la pera.

Lo que está claro es que aunque tecnológicamente o biológicamente lleguemos a poder vivir 200 años, la verdadera barrera es psicológica.

Tengas la edad que tengas estarás de acuerdo en que vamos quedándonos con “equipaje” de nuestras experiencias (felices o infelices). A menos que sepamos ir “reciclando” el equipaje (sobre todo el malo), digiriéndolo y aprendiendo de él, y que no perdamos la ilusión por nuevas aventuras, nos haremos grises y cascarrabias… y acabaremos deseando “que se apague la luz” con 150 años porque ya no aguantamos más.


La educación, la creatividad, la inteligencia…

20 mayo 2009

Como ya hemos comentado varias veces, cada vez nos damos más cuenta de que los elementos que parecen desconectados con frecuencia forman sistemas fuertemente interrelacionados.

Mencionaremos una vez la omnipresente crisis como un clarísimo ejemplo: gobiernos tomaron decisiones que parecían incumbir exclusivamente a su política interna, y ahora las consecuencias afectan a todos los territorios. Conclusión: es imprescindible una organización supranacional que sea eficaz y mire por el bien del conjunto sin ser partidista… o bien, esperar a la próxima crisis.

A lo que vamos…

En los asuntos educativos a veces nos pasa igual (me incluyo), educamos con unos métodos en los que sólo atendemos a una parte de las personas. Con frecuencia la parte de la inteligencia más utilitarista y probablemente la menos interesante, quizá olvidando lo que nos hace más “humanos” y nos distingue del resto de animales o las máquinas.

Las personas somos un complejo e interesantísimo sistema con multitud de facetas y posibilidades… una de las más fascinantes la de producir ideas o sucesos originales, la de ser creativos.

No me enrollo más, os dejo con unos videos estupendos que me ha pasado mi hermana querida.

Os garantizo diversión y una línea de pensamiento refrescante…

Intentaremos aplicarnos el cuento en lo sucesivo.


El mando de la Wii y sus posibilidades

17 marzo 2009

El mando de la Wii esconde muchas cosejas.

Hoy mencionaremos el detector de infrarrojos que le sirve a este simpático muchacho, Johnny Chung Lee, para hacer unos curiosos y muy baratos cachivaches.

El primero: Detecta la posición de tus dedos y puedes manipular tu ordenador como Tom Cruise en Minority Report… bueno, un poquín.

El segundo: Una pizarra digital, plenamente funcional. Sí, sí… como esas que valen 600 o 700 eurazos.

El tercero: Un aplique para que el ordenador detecte la posición de tu cabeza y genere las imágenes acorde con eso… Es como mirar un holograma… ay, que recuerdos

Aquí os dejo en enlace donde explica sus proyectos con el mando de la Wii

http://johnnylee.net/projects/wii/

¡Es un figura!


Ya vienen los robots por el arenal…

22 febrero 2009

La robótica sigue avanzando imparable.

Una de las direcciones en las que avanza es en la de la extrema miniaturización; los nanobots. Nos referimos a esos cacharrines que viajarán por nuestras arterias y venas y tratarán de tú a tú a nuestras células. Pero de esto nos ocuparemos otro día.

Hoy vamos a hablar de otra dirección. Robots grandotes, digamos un tiarrón que me pueda llevar la compra.

En tecnología hacer las cosas pequeñas es muy costoso, pero hacerlas grandes también acarrea sus problemas: peso de las estructuras, resistencia, etc.

Aquí podéis ver un robot que casi da risa al principio, BIG DOG, sin duda parece un disfraz con dos tipos dentro, como comentan en el blog que os recomiendo una vez más Ciencia en el XXI. Mirando con la mente.

De innegable inspiración biológica, el amiguete pesa unos 75 kg y puede cargar 340 lb (otros 150 kg).

Puede pareceros que esto no es nada comparado con un camión, un tren u otros medios de transporte bien conocidos. La gran novedad es la posibilidad de moverse por terrenos irregulares o subir fuertes pendientes con todo ese peso encima. Lo más interesante del video es precisamente ver cómo afronta esos obstáculos, se recupera de los resbalones, etc.

Aprovechamos la ocasión para recordaros que todas esas cosas que hacéis vosotros con tanta facilidad: reconocer una voz y entender lo que dice, distinguir una cara en una multitud o andar/correr por terreno irregular resulta extremadamente difícil para los ordenadores que fabricamos.

Da penita ver que este proyecto es del ejército americano. No por americano, sino por ejército. Y nos lleva a pensar que no lo están diseñando para llevar mi compra precisamente, sino para otros menesteres.

Seguro que habréis visto en la tele que ya se mandan aviones no tripulados a guerras aquí y allá, por ejemplo este MQ-1 Predator. No sé si MQ significa “me cago en mi estampa” o qué, pero “predator” es depredador y, si miráis las especificaciones, va cargadito de juguetes para el niño entretener (misiles aire-aire y aire tierra).

Si esto quisiera decir que las guerras de mañana serán “partidas” entre tus juguetitos y los míos pues sería hasta bueno, pero parece ser que la tendencia es que los países ricos pondremos robots y los pobres, los muertos.

No puede uno dejar de recordar a Isaac Asimov y sus leyes de la robótica. Científico y gran autor de ciencia ficción y divulgación científica, es muy conocido por sus historias de robots. Para sus libros inventó las conocidas tres leyes de la robótica, siendo la primera: “Un robot no puede dañar a un humano ni, por inacción, permitir que sufra daño”. Desde luego no parecen ir en la misma línea. Quizá mañana estos fabricantes tengan que enfrentarse a sus propios robots, como hoy nos enfrentamos a las mismas armas que fabricamos, empuñadas contra nosotros.

Aquí os pongo el enlace de la empresa fabricante del robot por si queréis ver otros modelos, Boston Dynamics.


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