Aventuras en la zona intermedia

11 febrero 2012

Hablamos hace unos días de la zona intermedia, ese sitio donde vivimos la mayoría, donde corremos aventuras y vivimos grandes logros, que nunca saldrán en los periódicos, pero que nos llenan de emoción.

Ayer hubo especialmente dos momentos que tenían que ver con esto.

El primero por la mañana, cuando uno de mis alumnos del insti me preguntaba qué hacía un físico dando informática. Lo que se hace, o se intenta, es inspirar amor por la verdad y despertar conciencias en los jóvenes, una obra sagrada, por mucho que otros la consideren mediocre. Lo comentamos hace tiempo en “Los profesores no valen una…”

El segundo por la tarde en la escuela de música, zona intermedia donde las haya. Los alumnos de canto hicieron un pase, alcanzando todos ellos momentos de gran belleza y, sobre todo, la emoción del gran logro personal al que le han llevado sus aventuras, en nuestra patria intermedia.

Mis queridos Marta, Paloma, Miguel y José Luis, y yo, hemos hecho algo que no sabíamos si sería posible, a años-luz de nuestra zona de confort, montar una obra con ellos como cuarteto y yo como director.

Mi agradecimiento a todos los que me han traído hasta aquí, ladrillos que se pusieron hace años y otros que se pusieron ayer mismo. Particularmente a dos personas de las que aprendo a dirigir: Álvaro y Carlos.

Aquí os la dejo muy contento de la nuestra ruta y nuestro destino, sirva como homenaje a mis compañeros del grupo y a todos los que vivís heroicas aventuras, aprendiendo a pelar una patata, a poder correr media hora, a pintar a carboncillo, a mandar un email, a dar a la vuelta a una tortilla…

Nuestros hechos pueden ser menores, nuestras emociones y nuestra lucha por mayor libertad son excepcionales.

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La zona intermedia

Los profesores no valen una…


Pasión, música y hacer que los ojos brillen

28 diciembre 2011

Solo para dejaros este fantástico vídeo. Disfrutadlo y no dejéis de ver que es la pasión lo que habla con más claridad que cualquier otra cosa.

Con toda pasión… Felices Fiestas


¿Cuál es tu SILENCIO favorito?

13 septiembre 2011

Con frecuencia se define la música como una combinación de sonidos y silencios según ciertas reglas o con una intención artística. Disculpadme el parafraseo, pero lo que más me interesa aquí es “y silencios“.

De alguna forma las pausas entre sonidos actúan como el fondo de una imagen y nos pueden hacer pensar, como en ese caso, si el fondo es el espacio que deja libre la imagen o en realidad es el fondo el que “dibuja” la imagen.

Pero la música además “fluye”, así que se aprovecha y utiliza los mecanismos de “anticipación” de nuestra mente y nuestra sensibilidad, igual que hace el humor. Seguro que conocéis ese momento de pausa del humorista, donde todos sabemos lo que va a decir a continuación. “Ehpajico conmigo…”

No sé si es “por lo mío”, o por la Física… pero la verdad es que me resultan fascinantes el silencio, el vacío y, como dicen los budistas, aquello que permite que se dé la manifestación… (aprovecho para convocaros a la día 14 por la educación pública madrileña).

Ya hablamos del vacío hace tiempo y si seguís buscando por ahí podréis leer sobre la energía que alberga (de la que pueden producirse partículas!!), de su geometría, de cómo la masa deforma esa geometría o incluso de cómo la masa en movimiento “arrastra” la geometría del espacio… del espacio vacío mismo…

Pero hoy quiero preguntaros:

¿Cuál es vuestro SILENCIO favorito?

Ese que está plagado de sonoridad, de anticipación, de calma, tensión, resolución… ese silencio que hace buena la definición de música que dábamos al principio, compuesta por sonidos y silencios.

Os pediría que enlazarais un vídeo o audio y el segundo en el que ocurre vuestro silencio favorito y contadnos por qué os gusta tanto. Gracias por la colaboración.

Creo que en el ashram os lo convalidan como koan

4:43 cada silencio entre los “Hört” invocando terriblemente a los dioses de la venganza, y el vacío final después del horrible juramento cuando se corta la orquesta.

Increíble Diana Dalmau interpretando el aria “La reina de la noche” de la ópera “La flauta mágica” de Mozart

Actualización

Después del comentario de Carol (Gracias!!), hay que incluir obligatoriamente a Beethoven, además de la obra que propone ella, creo que ilustra muy bien el post el primer movimiento de la quinta sinfonía. Aparte del diálogo sonido silencio del principio… fantásticos los de 4:24, 4:28, 5:29, 7:25…


La cosa más triste en la vida es el talento malgastado. Una historia del Bronx

24 julio 2011

El prota de esta maravillosa película Una historia del Bronx dice estas palabras:

La cosa más triste en la vida es el talento malgastado y las decisiones que tomas conformarán tu vida para siempre.

Me viene a la mente al oír la noticia de la muerte de Amy Winehouse.

Es la escena final de la peli… no revela mucho, pero mejor ved la peli entera

Una de sus canciones.

Os recomiendo el peliculón para vosotros, sobre todo si sois jóvenes, y ponédsela a vuestros hijos o alumnos… si sois padres o profes.

¿Qué vida queréis vivir? ¿Qué hacéis para vivirla? ¿Cuánto “crédito” os queda?


Llévate un silbato al campo

12 julio 2011

Hace poco nos dieron la noticia de que una turista holandesa consiguió sobrevivir dieciocho días perdida en el campo y sin alimentos.

La historia es que finalmente la encontraron gracias a su voz y a un silbato que llevaba. Me pareció una idea excelente. Seguro que para muchos es algo sabido, pero supongo que habrá otros desinformados como yo.

File:PSM V33 D185 Different kinds of whistles.jpg

Fuente: wikipedia

Hay silbatos de emergencia (otro más) que además incluyen utilidades extra estupendas como: brújulas, luces, espejos (otra buenaidea!)…

Aquí un colega que se hace uno con trozos de lata de refrescos

Y aquí otros colegas que cuentan que frotan la punta de un hueso de albaricoque contra el suelo hasta que se hace un pequeño agujero y soplando por él consiguen el silbido.

La parte científica del asunto, aparte de mejorar (o salvar!) nuestras vidas, tiene que ver con que la vista y el oído son nuestros sentidos de largo alcance que nos dan información detallada. Es cierto que el olfato también alcanza lejos, pero creo/espero  que vuestro “june” sea indetectable a kilómetros.

Además con el oído tenemos información direccional (lo que usamos en el sonido estéreo), cosa que los dos agujeros de la nariz no nos proporciona.

Por último, comentaros que el sonido agudo y penetrante no es (solamente) por fastidiar… los sonidos agudos se distinguen mejor a más distancia.

Todo esto por si no sois gomeros… recordáis este post?

Aunque ya me despedí, me despido de nuevo, por si no nos vemos hasta la vuelta. Echad un silbato a vuestras mochilas, me parece lamentable morirse a doscientos metros de un camino porque no se te vea.


La primera mentira, Silvio Rodríguez

2 julio 2011

Siempre que leo a los que luchan contra magufos y timadores, y luego disfrutan como niños con sus espadas láser y sus historias de ciencia ficción… no puedo evitar recordar La primera mentira de Silvio Rodríguez.

En el fondo lloramos un mar de lágrimas, porque queremos una princesa convertida en un dragón… snif

Aquí le veréis bien y le oiréis mal

Aquí le oiréis bien, pero no le veréis

Que el universo os colme de maravillas

¡Feliz verano!

Hasta septiembre no me comprometo a poner más post, aunque al final seguro que cae alguno… no me quitéis del reader ;)

Dedicado especialmente a mis queridos amigos con los que empecé a hacer teatro y a tocar la guitarra.


Como no lo oigo bien, lo entiendo mejor

7 mayo 2011

Los veinte centímetros… no existen (supongo que vosotras sospechabais algo).

Bueno, disculpadme, sí que existen… están en algún lugar entre los diecinueve y los veintiún centímetros… pero no puedo saber exactamente dónde.

Intentaré ser más claro.

Si compro una tabla de 20 cm de ancho, ¿cómo estoy seguro de que no hay un milímetro de más o de menos?

Si mido con una regla y veo que no se ha pasado ni un milímetro, ¿cómo sé que no se ha pasado una décima? ¿o una centésima?…

¿Eso quiere decir que el número veinte no existe?  Para nada…

El número, el concepto veinte, sí que existe… es su realización práctica lo que resulta “en la práctica” imposible (por supuesto esto sí es posible para números enteros, veinte vacas y cosas así).

De la misma forma es imposible poner una pelota justo en la cúspide de una pirámide, un pequeño error en una dirección hará que caiga.

La manera matemática de expresar esto es:

No puedo llegar al número exacto, pero sí con tanta precisión como necesites.

Si le pido que la precisión sea de centímetros, usará una regla, si de milímetros, un calibre, etc., etc.

Pensando en esto y, retomando el título del post, lamento deciros que no oímos bien.

Hablamos de esto hace tiempo.

Ni siquiera los que tienen un excelente oído musical oyen bien… oirán con cierta precisión, pero nunca con exactitud matemática.

Tchaikovsky con trompetilla (1930)

Y ahora vayamos a un concierto… cada persona del público escucha cosas distintas, según la sensibilidad de su oído, su edad, y si añadimos la interpretación de su cerebro… más diferentes aún.

Los instrumentistas cometen errores, en la afinación, en el tempo…

Algunos son percibidos por ciertas personas del público y otros no…

Lo que me resulta curioso es que si no detectamos los errores, porque su error es más pequeño que el margen que nosotros detectamos, o si los detectamos pero no son muy graves o numerosos… la música consigue emocionarnos.

La música es un vehículo, una manera de sentir emociones uno mismo y comunicarlas a otros.

Visto así, resulta paradójico que un vehículo imperfecto y mal percibido consigue transmitir correctamente su mensaje.

Incluso en algunos casos veréis a intérpretes disgustados con su resultado, quizá tú mismo, como oyente, poco emocionado porque has percibido demasiados fallos y te “ha sacado” de la emoción. En cambio verás a otras personas, que oyeron peor, y se emocionaron más.

Si nuestro oído fuera matemáticamente perfecto, todas las interpretaciones serían mediocres, desagradables, fuera de afinación, fuera de tempo… imposibles de disfrutar.

Fuente de la imagen: Asociación Astronómica Jerezana Magallanes


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