La presentadora del telediario dice que compre noséqué…

11 diciembre 2013

Hoy iba escuchando la radio en el coche y la presentadora de un programa, después de comentar una noticia con un colaborador ha dicho, sin previo aviso (parafraseo un poco, la memoria…): “Se han fijado en que la mayoría de las casas que tienen una pegatina de seguridad, ésta es de…” y ha dicho una marca. Era un anuncio.

Cada vez es más común que presentadores de telediarios y “hombres y mujeres del tiempo”, salgan en anuncios publicitarios, o bien que me casquen la publicidad en medio de un telediario u otra noticia (pretendidamente objetiva).

Igual os parece un detallín, pero está comprobado que nuestras “defensas” psicológicas están bajas frente a gente con “autoridad”, o que simplemente lleven uniformes, batas blancas o similar.

Si no me creéis… ved el espeluznante experimento de Milgram

No sé si habrá estudios específicos, pero diría que a presentadores de telediarios y gente a la que damos por sentado que nos están diciendo “la verdad”  le concedemos un crédito parecido.

Yo, personalmente, siento las defensas de mi coco muy bajas y tengo que hacer un esfuerzo para sobreponerme y oponerme a un empellón publicitario.

Una vez más os digo, compañeros de este manicomio que gira sobre sí mismo y alrededor de una estrella que llamamos Sol…

Pareciera que la única cordura a la que podemos aspirar es a la de sabernos locos

Así que, sabiendo lo manipulables que somos… estemos, al menos, alerta.

Besicos… es por compensar…. como os he llamado locos… pero es que lo estáis, porque mira… bueno espera… ya cuelgo… no, cuelga tú… ¿ya has colgado?…


Tendrían que hacerlo, pero no lo hacen… ¿qué hago yo?

10 diciembre 2013

Esto viene de una conversación con mis muchachos, como casi siempre… Espero ser un estímulo para ellos. Desde luego, ellos lo son para mí.

Se lo dedico a Lucía, que se llevó una parte grande de la chapa, pero vamos al grano.

Los chavales deberían interesarse por la ciencia… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían interesarse por la política… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían esforzarse, estudiar lo que les digo que tienen que estudiar, tomar las notas precisas, hacer los ejercicios… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían ponerse el casco en la moto, el cinturón de seguridad, colocar a sus hermanos en sus sillas, no fumar… bla, bla.

Ya os hacéis cargo, ¿no? Además, si cambias chavales por ciudadanos también funciona.

Digamos que, en general, la gente “debería” hacer cosas que no hace (siguiendo mi particular criterio). La cuestión es que ellos tienen la libertad de hacer lo que les dé la gana y vuelve a tocarme a mí, a ser mi turno para jugar… ¿qué hago yo ahora?

Básicamente tenemos dos respuestas:

1. Recorro mi parte del camino y si el otro no lo hace, que le vayan dando: que aprenda, que se fastidie con j, que se esfuerce más, etc.

2. Recorro también la parte del camino que le queda al otro, haciendo más de lo que la “justicia” me debería pedir.

Gran parte de mi actividad vital es la enseñanza y la divulgación, así que mucho de mi trabajo es acercar cosas que ya están publicadas, explicadas, escritas en mil sitios y de mil maneras a la gente que aún no ha llegado a ellas, las ha rechazado, no comprendido, etc. En muchas ocasiones ando recorriendo ese “trecho extra”.

En muchas ocasiones también me paro donde la dignidad, mi capacidad o mi entendimiento me dictan que está mi límite y quedo ahí esperando.

No podría decir cuál de las dos estrategias es la “correcta”, si es que tal cosa existe, pero creo que es crucial que pensemos sobre ello en cada ocasión.

Para cuando nos sentimos “injustamente” forzados a andar un camino extra que no debería correspondernos… propongo algunas reflexiones:

- ¿Es libre la decisión del que rechaza algo que le beneficia o abraza lo que le perjudica? ¿No es víctima de sugestiones, presiones y demás? Si apelamos a que está eligiendo eso, ¿es un juicio justo respecto a esa persona?

- ¿En qué circunstancias viven o se desenvuelven esos que “no se esfuerzan”, no trabajan lo suficiente, no “emprenden” y demás? ¿En qué circunstancias interiores y exteriores? ¿Has pensado que quizá no tengan los recursos materiales que tú tienes, el acceso a crédito, la red social que te sostiene, o los talentos que te adornan a ti?

- A mí nada más nacer me pusieron una vacuna, me alimentaron, dieron cobijo y cariño, y yo no había hecho nada para ganarme todo eso. ¿Crees de veras que te has ganado todo lo que tienes? ¿Crees que otros que no tienen eso se esforzaron menos? ¿Es el resultado siempre proporcional al esfuerzo?

- ¿Nadie recorrió nunca ese espacio extra para ti en el pasado?

Y en el otro sentido, también alguna reflexión…

- ¿Hasta cuándo debe durar el paternalismo o debemos dejar a nuestros hijos/alumnos que hagan lo que quieran y asuman las consecuencias? ¿Por graves que sean y desproporcionadas respecto al error que puedan cometer?

- Y el paternalismo del estado sobre sus ciudadanos, ¿hasta dónde debe llegar? Me multan si no llevo el casco en la moto, pero sólo yo soy el perjudicado, me multan igualmente si no me pongo el cinturón. ¿No puedo tomar yo la decisión de ponerme en riesgo si me da la gana? Y si me pongo en riesgo, sin necesidad, haciendo estas cosas, ¿funciona bien mi coco? ¿Cómo saberlo? ¿Quién lo decide?

Sí me gustaría finalizar con dos ideas.

1. No juzguemos a la gente antes de andar un kilómetro con sus botas

2. Sólo somos responsables, pero lo somos mucho, de lo que hacemos y de cómo respondemos ante lo que la vida y los otros nos proponen con sus hechos. Esa es nuestra esfera de acción.

Ahí tenéis los comentarios para explayaros…

Para una selección justa todo el mundo tiene que hacer el mismo examen: Por favor, suban a ese árbol.


Encuesta: ¿Soy una mala persona si no enseño Excel a mis alumnos?

6 diciembre 2013

En Naukas podéis leer más http://naukas.com/2013/12/06/encuesta-soy-una-mala-persona-si-enseno-excel-mis-alumnos/

Os agradeceríamos un montón que contestéis a esta encuesta

y a dejaseis vuestras reflexiones en los comentarios,

andamos un poco perdidos.


Yo no trabajo de parado…

28 noviembre 2013

Yo no trabajo de parado, ni de pensionista, ni de docente o investigador despedido, ni de desahuciado viviendo en la calle, ni de empobrecido… Estas cosas no son un trabajo o un hobby, no se hacen de nueve a cinco y una horita para comer, estas cosas las sufres veinticuatro horas al día.

Esto, tan obvio, parece que es necesario repetirlo de nuevo, porque lo que andamos oyendo en los medios de comunicación, en el discurso de muchos de los poderosos que nos oprimen y en el de muchos de los oprimidos que resultan engañados es…

Ese tema ahora “no toca”. No se admiten preguntas sobre aquello.

Este no es lugar adecuado para esa protesta.

No importunen a los políticos en la calle o en el entorno de su domicilio.

Cuando ocurre esto también me viene a la mente la expresión juego político.

Y no puedo dejar de ponerlo todo junto y pensar que quizá para ellos, los que nos roban derechos y nos oprimen para mantener un opulencia inmerecida y vergonzosa, sí que es un juego, un hobby, una ocupación temporal… algo de lo que se ocupan un rato y que luego pasa, porque vuelven a sus vidas acomodadas, a sus casas calientes, a sus mesas repletas… mientras que aquellos que los increpaban en el lugar o momento incorrecto vuelven, en cambio, a sus mesas vacías, a sus penas y sus penurias.

Hablamos de pobreza, de dolor y de muerte y eso es URGENTENo puede esperar a sus horarios, sus tiempos… No puede esperar, en suma, a su indolencia y su desprecio.

Bastante adormecidas y tibias son nuestras protestas… quizá porque los más dañados tienen poca energía parar oponerse y los que aún no hemos sufrido un golpe del que no nos podamos levantar exhibimos también cierta indolencia.

Ojalá actuáramos con coherencia, nos parásemos y dijésemos algo tan sencillo como: Esto no puede ser y no vamos a tolerarlo: No más muertes por hambre en un mundo con recursos, ni por enfermedades con cura sencilla y barata… y de ahí para delante.

Parece una utopía, pero, ¿no se os cae la cara de vergüenza cada vez que un niño nos mira a la cara y nos pregunta por qué dejamos que pasen esas cosas? Bueno, no os preocupéis… cuando sea mayor lo entenderá… como lo entendimos nosotros.

Una vez más comparto con vosotros algunas ideas para parar esta sinrazón que ya publicamos por aquí: Como cambiar el mundo de manera efectiva

 Imagen de Wikipedia


Alumnos vs. Profes

13 noviembre 2013

ALUMNOS

PROFES

Los alumnos, frecuentemente, están interesados sólo en algunas asignaturas A los profesores, en cambio, frecuentemente, sólo les interesan algunas asignaturas, a veces, sólo la suya
Los alumnos no suelen querer hacer actividades voluntarias que no se reflejen en notas u otras ventajas. Sin embargo, los profesores, no suelen querer hacer cursos de formación o asistir a charlas que no se reflejen en sexenios, puntos para la oposición u otras ventajas laborales
Los alumnos no suelen querer acudir por la tarde actividades extraescolares Por el contrario los profesores, mayoritariamente, tampoco acuden frecuentemente a actividades por la tarde, a no ser que sean obligatorias como claustros y demás.
Los alumnos suelen tener sus tardes y fines de semana ocupados con otras actividades que les son obligatorias, necesarias, interesantes o más divertidas que nuestras propuestas. Por otra parte, los profesores, suelen tener sus tardes y fines de semana ocupados con actividades que les son obligatorias, necesarias, interesantes o más divertidas que las propuestas de otros profesores o colectivos.
A los alumnos, generalmente, no les gusta sentirse juzgados o criticados, o bien que se les señale cómo poder mejorar en sus actividades o comportamientos Contrariamente, los profesores en general, no suelen aceptar con agrado consejos, críticas o propuestas de otros profesores o personas en general sobre su manera de enseñar
Los alumnos, normalmente, consideran unas asignaturas más importantes que otras y algunas de ellas innecesarias y carentes de valor formativo En cambio, los profesores suelen opinar que hay unas asignaturas más importantes que otras, y que algunas de ellas son innecesarias y carentes de valor formativo
Los alumnos, en alguna ocasión, se dejan el móvil encendido y les suena durante una clase Los profesores, por otra parte, desde hace unos años, no han vivido un claustro en el que no haya sonado más de un móvil y el dueño de alguno lo haya cogido y contestado antes de salir de la sala
Los alumnos, ocasionalmente, estudian, hacen deberes, piensan en otra asignatura mientras les das clase Por el contrario, los profesores, ocasionalmente, leen el periódico, charlan entre ellos, corrigen, o miran al cielo durante los claustros y reuniones
Los alumnos, en momentos puntuales, recurren notas o usan la ley vigente en su beneficio, al titular dejando alguna asignatura pendiente y cosas así, no considerando que sea un acto inmoral Sin embargo los profesores, en momentos puntuales, recurren sus multas, eligen su forma de tributar según es más conveniente o aprovechan resquicios legales en su beneficio, no considerando que sea un acto inmoral
Los alumnos no están interesados en conocimientos que no les apasionen… aunque pueden aprender otros (y olvidarlos en un rato) porque les obliguen o porque necesiten algo puramente utilitarista, como las instrucciones de un aparato

Por el contrario, los profesores no están interesados en conocimientos que no les apasionen, aunque pueden aprender otros (y olvidarlos en un rato) porque les obliguen o necesiten algo puramente utilitarista, como las instrucciones de un aparato

Así que, finalmente, concluiremos que, a pesar de tan enormes diferencias, los alumnos y los profes son personas y que se mueven por lo que se mueven las demás personas en sus mejores y peores momentos.

Por lo tanto… DEJAD DE UNA VEZ, PROFESORES, DE VENDER UTILITARISMO para promocionar vuestro campo, SÓLO EL AMOR Y LA PASIÓN LES MOVERÁN HACIA VUESTRA DISCIPLINA! Coño, ya…

Relacionados:

Jornadas de divulgación en Zaragoza (primer vídeo)

Los científicos trabajan por Amor

 


Divulgación y popularización

6 octubre 2013

El enorme Sergio L. Palacios (aka Agatha desde hace poquito) ha hecho una reseña estupenda de mi último libro (podéis leerla aquí) en la que el cariño le nubla lo suficiente como para hablar bien de él… jeje.

Además saca un tema que nos sirve, tanto para compartir ideas, como para echarnos unas risas de tiempo en tiempo: la distinción entre divulgación y popularización.

Por resumiros, aunque lo explica muy bien Sergio en su post, la idea es que la divulgación trata de los últimos avances o temas de más complejidad científica que la popularización, por lo que la divulgación suele hacerse para público ya interesado en la ciencia y en ocasiones con bastantes conocimientos previos, mientras que la popularización suele ocuparse de contenidos más básicos y dirigida a público general, joven o sin conocimientos previos.

Aunque no tengo problema en sentirme popularizador cuando alguien me lo llama, incluso si trata (en algunos casos) de indicar que mi trabajo es menor por ser menos sofisticado, a mí no me acaba de gustar la distinción.

Según el diccionario “divulgar” es “Publicar, extender, poner al alcance del público algo.” Así que los que explicamos a niños la diferencia entre fuerza y presión, estamos divulgando.

Por otra parte alguna divulgación, en el sentido primero, se parece más a una actualización de profesionales que a “poner al alcance del público” un conocimiento. No digo que no sea importante e interesante, digo que no es más divulgación que la de los pequeñitos en conocimientos que hacemos otros. De hecho yo, como profesional necesito a aquellos más informados de los que no dejo de aprender y actualizarme (se lo agradezco una vez más).

Añadiré algunas preguntas…

¿Desde cuál de las dos se consigue captar más a nuevo público para la ciencia?

¿Qué sentido tiene hablarle a alguien de agujeros negros si no sabe lo que es la energía?

¿Es menor o menos importante el trabajo del que enseña algo menos sofisticado? (Un maestro de infantil y un catedrático, p.ej.)

¿Alguien podría leer las complejidades de sus libros sin aquel humilde maestro que le enseñó a leer?

¿No es el público general “la sociedad” que necesita el pensamiento científico para que no la engañen?

Los experimentos y demostraciones, ¿son puro circo, o es mostrar que las leyes de la ciencia resulta que también funcionan fuera del laboratorio… en el puñetero mundo real que se supone que explican?

Así que si alguien me llama popularizador por distinguir las dos labores, pues lo soy, a mucha honra, y ojalá sea de los buenos.

Si es por etiquetarme como un “divulgador de segunda”, pues nada, no hay caso, soy un divulgador que lucha en primera línea y codo a codo con gente estupenda, con grandes compañeros, como Sergio y como miles de profesores, maestros, educadores, que nos criaron a nosotros y ahora lo hacen con nuestros chavales.

Y para finalizar, como no, os casco uno de los cacharritos de mi último libro… no olviden popularizarse y mineralizarse!!

 


De sistemas en bucle cerrado y la gente que no contesta

11 septiembre 2013

Imagina un tostador normal.

Le das al botón y se pone a calentar durante unos segundos, después se para y salta… bueno, no salta nada porque te habías olvidado de poner el pan.

A esa máquina no le importa si has puesto pan fino, grueso, has metido la mano o no hay nada. Recibe una orden y la ejecuta sin comprobar cómo ha sido el resultado. A esto se le llama trabajar en bucle abierto… vamos, sin bucle ninguno.

Lo mismo pasa con las estufas antiguas o sencillas. Las encienden y calientan, punto. Da igual si es verano, invierno, si hay alguien en la habitación o si la casa está en llamas.

Aunque exagere un poco, no es esta la mejor manera en la que pueden funcionar nuestros aparatos.

Al fin y al cabo, nuestro objetivo no es que el tostador caliente, sino que caliente hasta que la tostada esté bien hecha, ni a medias, ni quemada. Tampoco es nuestro objetivo que la estufa caliente, sino que la temperatura de la habitación sea la que hemos elegido.

Esto se arregla si nuestra máquina puede tomar datos del exterior y evaluar hasta qué punto la tarea está completa, para apagarse, seguir funcionando o ponerse en funcionamiento.

Es la función que hacen los sensores. Ellos toman valores de magnitudes físicas (luz, color, temperatura, humedad, posición, etc.) y se la pasan a la máquina para que evalúe si esa magnitud está en el valor deseado o no.

Un ejemplo muy corriente es el termostato que usamos en casa. Elegimos qué temperatura queremos y este manda una señal de arranque a la calefacción cuando se baja de esa temperatura y una señal de paro cuando se sobrepasa.

Otro más reciente, pero ya muy extendido son los acelerómetros de los teléfonos que les hacen saber en qué posición están y tomar decisiones como cambiar la visualización en pantalla, apagar una alarma… lo que se quiera programar. Una cosa es el dato que da el sensor y otra la decisión que toma la máquina.

Si dibujamos el proceso nos queda más o menos así:

Imagen enlazada de aquí

Por eso a esta manera de actuar la llamamos en bucle cerrado, y al proceso de evaluar el resultado a la salida del proceso y enviarlo “hacia atrás”, realimentación, en inglés, feedback.

Uno de los sistemas más interesantes en lazo cerrado es… usted. Tiene el cuerpo lleno de sensores, y no hablo de los “sentidos” tradicionales, o de los sensores de la piel que le informan del calor y demás… también tiene “propioceptores”, sensores internos que toman datos de la tensión arterial, concentración de azúcar en sangre, etc. y que envían esa información a su encéfalo, donde se toman decisiones como variar la frecuencia cardíaca, secretar hormonas, etc.

Si te pones de pie y te observas, verás cómo tus pies corrigen tu posición y postura para que no te la pegues, evaluando en fracciones de segundo la información que aportan tus ojos, tu oído interno y sensores de tus articulaciones… sin tu participación consciente.

Y, ¿la segunda parte del título del post?

También en nuestra comunicación y en nuestra forma de actuar trabajamos de forma parecida, en “bucle cerrado”.

Contamos un chiste y miramos a la audiencia, si se ríe o no, y adaptamos nuestra conducta al efecto que producimos con nuestra primera acción. Por eso funcionan el conocido Condicionamiento operante.

En los niños pequeños es muy curioso ver cómo miran a sus padres justo después de hacer algo para ver su reacción y recibir así feedback.

Y, por fin, llegamos al punto donde se originó la idea de escribir este post, la gente que no contesta, que no da feedback.

Escribes a alguien un SMS, un whatsapp, un email, un tuit dirigido… y no son capaces de decir ni tan siquiera un “Gracias, intentaré echarle un vistazo cuando pueda.” No sé a vosotros, a mí me jode parece una descortesía, sobre todo con lo sencillo que es dar ese acuse de recibo y lo bien que se queda.

En realidad, cuando la vida te interpela no puedes dejar de contestar, porque incluso la ausencia de respuesta es una manera de responder. Aquel “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, es quizá lo que hace que sintamos que nos desprecian cuando hacen eso con nosotros.

En cualquier caso esto nos sigue confirmando que no podemos elegir las acciones de los demás, que no podemos elegir a nuestros amigos o a quien nos quiere, lo único que está en nuestra mano es elegir las respuestas que damos a lo que los demás nos “propongan”.

Así que afinen sus sensores, tomen datos sobre los resultados generan sus acciones en el mundo y en los otros, observen y elijan su forma de actuar. No le impongamos a la realidad nuestras teorías: observemos y aprendamos.


¿Por qué un fontanero me da presupuesto y un político no? El partido que yo quiero

17 julio 2013

A un fontanero, un albañil, un mecánico… a cualquier profesional le pedimos un presupuesto, de hecho ESTÁ OBLIGADO a darlo, de hecho… está obligado a cumplirlo. En cambio, cuando tratamos con políticos… tenemos que fiarnos de su buena voluntad y que harán lo que puedan. Alucinante.

Yo no quiero eso, yo quiero (y probablemente mucha más gente)…

EL PARTIDO QUE YO QUIERO

El programa electoral será un contrato vinculante y los políticos, los garantes de que ese programa se lleve a cabo.

1. Programa concreto

Basta de generalidades, lugares comunes o directamente mentiras. Queremos propuestas concretas y comprobables, que puedan llevarse a cabo y verificarse si se han logrado y en qué grado.

Hay algunas cosas que sólo dependen de los gobernantes y su voluntad de hacerlas (como por ejemplo eliminar cargos de “confianza”,) y otras en las que entran en juego otros factores que escapan de tu control, pero aún así te puedes comprometer a tomar las medidas que intentan conseguir ese objetivo.

Por eso, en el programa deberían separarse estas dos categorías:

1.1 Compromisos

1.2 Intenciones

Aunque las medidas concretas que se postulasen para conseguir esas intenciones las tomaríamos como compromisos.

2. El elemento aglutinante es el programa, no las personalidades

Lo que queremos son medidas que mejoren la vida de la gente, así que estamos un poco hartos de etiquetas y de personalismos. Deseamos trabajar para un programa concreto junto a personas que vengan de distintas opciones políticas, ideológicas… mientras coincidamos en objetivos y métodos.

No se trata de intentar juntar a muchos y luego pensar si vamos al cine o al teatro o a qué. Se trata de proponer un plan concreto y que se apunte quien lo desee.

Es posible que descubramos que hay mucha gente de buena voluntad y en lugares muy distintos, que estaría dispuesta a luchar por el bien común, y que esas medidas son más sencillas de lo que parece.

3. Los integrantes del partido son garantes de las propuestas

Es lo que os decía antes, si la ley no me obliga a fiarme de la buena voluntad de los pintores, ¿por qué tengo que hacerlo con políticos que manejan mucho más poder y pueden ser más peligrosos?

Con otros profesionales, recibo un presupuesto al que están obligados a ceñirse, puede que me manden a otro trabajador que ni conozca, o que no vea físicamente al mecánico que me arregló el coche, pero el arreglo debe ser tal y como está detallado en el presupuesto.

Ya que la ley hoy en día no contempla que el programa sea un documento vinculante y que se destituya al político electo que no lo cumple, en el partido que yo quiero, habría un compromiso privado, un contrato si queréis… en realidad quiero dos.

3.1 Compromiso individual

Los componentes del partido firmarían comprometiéndose a abandonar su puesto si no cumplen o si no pueden cumplir el programa votado.

3.2 Compromiso del partido de velar por ello

El partido también firmaría un compromiso de velar por que así fuera y además de denunciar y perseguir el incumplimiento del compromiso de cualquiera de sus miembros. Porque repito, los miembros del partido son los garantes de que se cumpla el programa, que es lo que aglutina a los componentes del partido y a sus votantes.

4. Cuestiones sobrevenidas, fuera del programa

Es evidente que gobernar un país o un ayuntamiento es algo complejo y que no puede ser previsto hasta el más mínimo detalle, lo que decimos, lo que gritamos hartos ya, es: ¿y no puede preverse ni siquiera un poquito?

Sin duda, aparecerán cosas nuevas o cambiarán situaciones que no estén contempladas en el programa (por muy exhaustivo que sea, y así es como lo queremos, detallado). ¿Cómo afrontarlas? Proponemos distintas estrategias:

4.1. Decisiones que ayuden o mejoren el programa

Tomemos acciones de forma que ayuden a cumplir el programa o que incluso lo mejoren.

4.2 Servicio público

El estado no es una empresa, los presupuestos del estado tienen que ver con los bienes que tenemos en común y con las aportaciones que hacemos con nuestros impuestos.

Los recursos del estado son de los ciudadanos y deben ser usados para proveer de servicios públicos y mejorar su calidad de vida.

Tómense la decisión que sirva claramente mejor al servicio público.

4.3 Consultas, votaciones, referendums.

Si no está clara qué opción está más en línea con el programa al que se ha comprometido el gobierno, hágase una votación (vinculante, por supuesto; otra cosa es una pérdida de tiempo). Hay sustrato tecnológico más que suficiente para hacer estas consultas con la frecuencia que sea necesaria.

El gobierno debe representar a sus ciudadanos y si en un momento dado no sabe cómo les representa mejor, que pregunte. Así de sencillo.

No soy tan inocente para pensar que una estructura está a salvo de que se la pervierta y se use con malas intenciones, pero tampoco soy tan tonto para creer que da igual tener una estructura más robusta a errores o a malas intenciones que otra. Sé que me puede caer un rayo en cualquier momento, pero aún así, miro a los lados antes de cruzar.

También sé que al final es la buena voluntad de las personas la que me protege o amenaza, pero, ¿no creéis que muestra buena voluntad un político que hace un contrato privado en el que se compromete a cumplir sus propuestas y a dimitir si se ve incapaz?

Esta es nuestra propuesta de estructura para el partido que queremos, que creo necesitamos.

Ojalá algún partido quiera regenerarse de veras en esta línea, o surja alguno con el valor de hacerlo.

Ahora…

ESCRIBAMOS EL PROGRAMA

Sé que hoy gusta mucho la horizontalidad, que todos opinemos y esas cosas… pero yo no quiero escribir así un programa, mi opinión no tiene demasiado peso, no sé mucho de demasiadas cosas, para eso queremos a los expertos. Si os parece raro, os animo a que arregléis vuestro coche, o mejor, que hagáis una asamblea para decidir vuestro tratamiento médico… Pues cómo se gobierne mi país me parece tan importante como para necesitar expertos.

En todo caso, hay muchas propuestas que podemos hacer desde el sentido común, os pondré algunas que se me ocurren o que me sugirieron y os animo a que en los comentarios vayamos poniendo más.

COMPROMISOS

1. Separación de poderes

Hay quien dice que España es una dictadura porque no hay separación de poderes, y es una exageración, quien ha vivido o vive una dictadura sabe de lo que hablamos (presos políticos, asesinatos, torturas, control de la información…) Lo que sí puede decirse es que un gobierno sin una separación de poderes no es una verdadera democracia.

El poder judicial debe ser independiente y un vigilante del poder legislativo y ejecutivo. Hoy en día, las instancias más altas de la judicatura están nombradas por el parlamento, por cuotas de partido, y vemos cosas como indultos a políticos o banqueros condenados, que nos abochornan.

2. Participación ciudadana

Si la democracia es el gobierno del pueblo, esto hay que moverlo un poco más. Consultas, votaciones, referendums (por supuesto, vinculantes). Hay infraestructura de sobra para llevarlo a cabo con las garantías necesarias y dejaríamos de dar un cheque en blanco cada cuatro años a un partido sin un programa o con la intención de incumplirlo.

3. Transparencia en la adjudicación de lo público.

Sigue sin ser transparente la adjudicación de lo público a empresas o individuos. Las donaciones a partidos (o los pagos ilegales), la condonación de préstamos bancarios a partidos y otras prácticas nos hablan de que detrás hay con toda probabilidad adjudicaciones poco claras, como poco.

4. Cuentas públicas, públicas.

Es nuestro dinero, nuestro. La administración lo gestiona. Tenemos todo el derecho a saber qué se hace con cada céntimo. Otra medida que dificultaría el robo.

5. Sin cargos de confianza.

Tenemos un cuerpo fuerte de funcionarios que llevan años trabajando en sus diferentes campos, que no dependen de elecciones y que, por lo tanto, pueden tomar decisiones independientes y en favor del bienestar de la sociedad. Utilicémoslos, para eso están, los gobernantes no pueden saberlo todo con todo detalle.

Si en algún caso hiciera falta un asesoramiento más allá, ¿qué os parece acudir a universidades u otras instituciones públicas (como el CSIC), para llevar a cabo esos informes con un pago puntual de sus horas de trabajo?

Los cargos de confianza han probado ser un coladero para el amiguismo y la malversación de dinero público, pongámoslo más difícil.

6. Salarios de cargos públicos regulados

Es escandaloso y ha ocurrido muchas veces, que una de las primera medidas de un gobierno (local, regional…) haya sido subirse los sueldos una barbaridad. Querríamos una ley general donde se establecieran los sueldos de todos los cargos (concejales, alcaldes, ministros…) y que no fueran lo escandalosos que son hoy en día por su cuantía ni por sus complementos o dietas.

7. Compromiso de uso de servicios públicos

Igual os suena raro, pero no se me ocurre mejor manera de que el hospital de mi barrio funcione bien que obligar ministro de sanidad a que lo tenga que usar él y sus hijos. Lo mismo para la educación, la justicia… que reciban nuestro trato y esperen nuestras colas. Así seguro que les importa más que mejoren.

Si usted es rico y quiere pagarse servicios privados, estupendo, pero si usted es un gobernante adquiera el compromiso de estar con nosotros a las duras y a las maduras. Un economista de mucho prestigio dice que elijas al gestor de tu dinero que invierta el suyo junto al tuyo.

8. Reducción, supresión del lujo innecesario y el boato en lo público.

Como ciudadano, al menos a mí, me escandalizan ver algunos actos oficiales y algunos gastos de políticos… hechos con mi dinero. No digo que tengan que comer siempre con un menú de 10€, aunque muchos trabajadores lo hacen a diario, pero una cena de 1000€… ¿no es excesiva? Me refiero a la austeridad que tanto se proclama, pero que sólo se aplica al pueblo y en sus servicios esenciales.

Ojo, no confundamos ese gasto con el gasto social, que es lo que al final nos cuelan. Se reduce el dinero en sanidad, pero no en cenas. Repito una vez más, el dinero del estado es el dinero del pueblo y queremos que lo gestionen para proveernos de servicios públicos.

9. Limitación de mandatos

Ya que queremos a los políticos para que sean garantes del cumplimiento de un programa, basta de personalismos. Limitemos los mandatos. Todos hemos visto, en todos los niveles de la administración, cómo la excesiva permanencia en el poder pervierte a los gobernantes y genera una red de amiguismos que no ayuda en nada al buen uso de lo público.

Espero vuestros comentarios para ir añadiendo más y más…

Esto respecto a los compromisos, respecto a las intenciones, para las que habría que articular compromisos concretos también…

INTENCIONES GENERALES

1. Servicio público

La función del gobierno es la gestión del patrimonio de sus ciudadanos… pero con un fin, como ya hemos dicho varias veces, para proveer de servicios públicos de calidad.

2. Cultura y formación

El derecho a decidir, la democracia… todo eso es falso si no dispones de información suficiente y de calidad. Si no es así, es un engaño. Recordad la cara que se nos pone cuando un médico son pide que elijamos un tratamiento para nuestra dolencia… ¿es eso capacidad de elegir? ¿Si no sé el nivel de éxito, los efectos secundarios, los detalles de cada uno de ellos?

Un gobierno debe velar porque sus ciudadanos adquieran cada vez mayor capacidad de pensar de forma crítica, mayor cultura y mejor información.

3. Redistribución de la riqueza

No se trata de que recibamos todos lo mismo, sino de acuerdo con nuestras necesidades. Quizá no vaya al médico nunca, pero quizá necesite un tratamiento largo y costoso. Yo pago mis impuestos para que lo reciba quien lo necesite, sea yo u otro. Quizá porque soy consciente de que ni yo ni la mayoría de nosotros podría pagar un caso grave por nuestra cuenta.

4. Pleno empleo

No puede ser que obliguemos a los trabajadores a jubilarse a los 67 años con un paro juvenil superior al 50%. ¿Hay trabajo que hacer o no? Repartamos el trabajo y hagámoslo entre todos. El beneficio en reducción de la labor que ha representado la tecnología se está quedando en las clases más altas. Quizá haya que reducir la jornada laboral a seis o a cuatro horas, sin perder poder adquisitivo. ¿Os parecerá una locura? Ya ocurrió antes, recordad que la jornada de ocho (en lugar de diez o doce horas), el descanso del fin de semana, las vacaciones pagadas… han sido consecuciones de la lucha de los trabajadores.

Os animo a seguir proponiendo también intenciones y a los expertos a que nos digan qué medidas concretas ayudan a la consecución de esos objetivos.

PETICIÓN

Os agradecería mucho la difusión de esto (si os gusta) al público para que lo demande y a las organizaciones políticas que conozcáis para que consideren adoptarlo. Para algunas personas la situación es desesperada y la situación debe cambiar.

También os agradezco los comentarios, ideas que se os ocurran para enriquecer el texto.


Por aquellos que critican la utilidad de la ciencia…

26 abril 2013

Ayer salió un artículo en un periódico de gran tirada nacional, escrito por un tipo conocido (no voy a dar publicidad a ninguno de los dos) en el que hablaba de la inutilidad de las matemáticas.

Me tomo un minuto para deciros que sería muy interesante que premiásemos con nuestra indiferencia a los que escriben y publican tonterías de ese calibre, porque supongo que es publicidad y polémica lo que buscan… o bien su ignorancia es muy profunda.

No me alargaré en argumentos en contra. Es muy sencillo: aquellos que hablan así no tendrían los medios técnicos para difundir sus estupideces y probablemente no estarían vivos, o en ningún caso sanos, si no fuera por esa ciencia que desprecian.


Algunas verdades…

21 febrero 2013

Recordando a mis queridos alumnos, con lo que hoy acabamos hablando de esto.

1. Ser perfeccionista en extremo en muchas ocasiones oculta un intolerante… ojito.

El indeseado mensaje de los perfeccionistas

2. Aquellos que se matan ayudando a otros desproporcionadamente a cómo atienden sus propias necesidades, que nunca faltan a trabajar aunque estén bastante malitos, etc., en ocasiones lo que les ocurre es la extraña mezcla de orgullo y baja autoestima. En ese caso es interesante recordar aquello de “Ama a los otros como a ti mismo, ni más ni menos”, y que no hay título mayor que el de “ser humano”, que ya tienes, así que no hace falta afanarse demasiado en conseguir títulos o cosas para “ser algo”.

A mí me resulta útil para ver qué tengo que hacer, pensar en qué le “exigiría” a otra persona que quiera. Igual que otro pirao’, como yo, en lugar de fiarme de mi criterio, que está perturbado, tengo que echar manos de datos objetivos o pensar sobre otros.

¿Por qué tengo que respetarte?

Con estas ideas escribí una obra de teatro, aquí tenéis el texto y un vídeo del montaje que hicimos.

Lo que me pasa por la cabeza


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