Los guays, ¿son evolutivamente favorables?

24 noviembre 2014

Los guays… qué chupis que son…

Pero, cojamos carrerilla, ¿qué es “evolutivamente favorable”?

Seguro que habéis oído hablar de Darwin y su Teoría de la evolución. En ella hay un concepto clave: selección natural.

 by Julia Margaret Cameron

Los individuos de cada generación presentan diferencias con la generación anterior, bien por mutaciones o por la recombinación genética de la reproducción sexual, por ejemplo. Esos individuos diferentes se adaptan mejor o peor a las condiciones del ambiente en el que viven, y eso les hace tener más o menos eficacia en “pasar” sus genes a la generación siguiente.

Así que unos genes que producen unas características se ven “favorecidos” y otros “castigados” por esa selección natural, que podríamos parafrasear como “Vive para follar otro día”.

Por ejemplo, ser precavido o incluso más, ser miedoso, podría haber sido evolutivamente favorable en un entorno donde ir a curiosear detrás de ese seto que se mueve, resulta frecuentemente fatal.

Nuestros ojos detectan con mayor facilidad la luz amarilla que es donde el sol tiene su máximo de emisión, y suena bien pensar que ese diseño de ojo que ve, donde más luz hay, es evolutivamente favorable.

En el asunto físico lo tenemos más o menos claro, pero en el asunto del coco a veces se nos va un poco la pinza, y nos volvemos locos pensando si ser cariñoso, o buena persona, o más malo que la quina… podría haber sido, o no, premiado por la selección natural. Os recuerdo, queridos míos, que en este asunto no se trata de vivir más, sino de pasar tus genes de manera más eficiente.

Y ahora, a por los guays.

Hay muchos tipos de guays (incluso he estado a punto de escribir un libro -que dios me perdone).

Hoy me refiero a esos que:

1. Siempre hacen lo mejor, o quizá las cosas son buenas porque las hacen ellos.

Lo que hacen siempre es guay. Puede que cambien de opinión, pero no hay problema. Ayer era guay lo que hacían, y lo que hacen ahora es guay hoy. Por supuesto no hay problema con que sean actividades contrarias.

2. No se arrepienten de nada… aprenden de sus experiencias.

No me molesta la gente que cambia, que aprende… hombre, soy profesor. Lo que me jode es la gente que no reconoce que se equivocó, que hizo daño a algunos o a muchos y a los que hay que comprender siempre porque tenían motivos y razones chupis (que no excusas) para hacer lo que hicieron.

Por supuesto, pedir perdón a los dañados, compensar los daños, o tomar acciones para reducirlos o evitarlos en el futuro, no son cosas que se plantee un guay que sea merecedor de tal nombre.

3. Racionalizan los comportamientos a posteriori.

Cuando hay una decisión suya o de otros, o algo que pueda ocurrir, no oirás razones de su boca antes de que se produzca el hecho. Eso sí, después de que ocurra, aparecerán millones de razones por las que eso tenía que ser así, y justo en ese momento y no podía ser de otra manera. En ese sentido son anti-Murpyi.

4. Son así.

Es un misterio donde se obtiene el carnet de “Ser así”, pero si tienes la oportunidad, querido lector, consigue uno, son cojonudos.

a) ¿Mandarle ese trabajo a Pepito? No, ya sabes como es. Lo haría mal. Se lo encasquetas al gilipollas de Juanito que es un comemarrones de libro.

b) ¿Que Pepito te ha dado un chillido? Él es así, ya sabes cómo es, luego se le pasa. A ti igual no, pero eso no le importa a nadie.

Pues eso. Es genial “Ser así”. No me digáis que no hay en vuestro trabajo/entorno nadie que “sea así”.

Finalmente, por fin, la pregunta.

¿Es esta mierda de forma de ser un comportamiento evolutivamente favorable?

Esta gente que va a su puñetera bola, como un elefante en una cacharrería, sin preocuparse de otros, que daña, que no recuerda ni se arrepiente, que no sufre emocionalmente por el mal que hace… esta gente… ¿vive más feliz que los que andan preocupándose por lo que hacen y por lo que hicieron? Y, por lo tanto, ¿viven más años y mejor, y acaban chingando con alguien y pasando sus genes de guay (si tal cosa existe) a la siguiente generación?

Aterrorizado por estas conclusiones (y con la bilis que me queda…) de momento, tomo una determinación: Voy a ser guay… con los guays. Eso mejorará mis posibilidades en el juego de la evolución y me calmará un poco.


Estoy harto de amenazas y de golpes…

20 noviembre 2014

Como no, otra vez, el día a día con mis chavales lo tenéis que pagar vosotros, queridos lectores.

Os cuento. Esto es el día a día con chavales en el cole o en las casas.

      Cállate o si no te haré…

      Tráeme los ejercicios o si no…

     Como te has comportado así voy a hacerte…

Estoy hasta las narices… estoy aburrido de esto, me pone triste… vaya, estoy hasta las pelotas.

Sí, es cierto que son adolescentes, pero es que toda la puñetera sociedad:

     Ve a la velocidad adecuada o te multo

     Si haces tal cosa te meto en la cárcel

Os recuerdo que vivimos en un mundo con cerraduras, con alarmas, con policías y ejércitos…

Ya está bien, ¿no hay otro motor que la fuerza o la amenaza de la fuerza? ¿No hay otra manera de actuar que evaluando coste y beneficio a corto plazo? ¿No es posible la comprensión racional, la empatía… algo?

Seguro que habéis oído hablar del condicionamiento operante, el refuerzo positivo, negativo y todo eso. Bueno, resumiendo, que si al hacer algo me dan un caramelo tenderé a repetirlo y que si me dan un coscorrón tenderé a hacerlo menos.

También entiendo que el egoísmo puede ser una conducta premiada por la selección natural (a.k.a. Vive para follar otro día). Incluso un “egoísmo” un poco más amplio que incluya a “los tuyos” (familia, pueblo, raza…), también entiendo que ha sido una conducta favorecida por la selección natural.

Pero joder, ¿no podemos hacer las cosas de otra manera? ¿No hay nada más allá de que evalúes los costes y beneficios de una acción y obres en tu propio interés? ¿No hay nada así como un obrar con lo que uno considere justo, al menos?

Me da mucha fatiga y mucha pereza.

¿Seguiremos mucho tiempo confundiendo la amabilidad con debilidad?

Cuando les digo a mis alumnos que se callen por favor, no lo hacen.

Si les digo que si son conscientes que “por favor” es una fórmula que puede ser cambiada por esta otra “por cojones”, o esta otra “o te pongo un examen ahora mismo”… a veces se callan… pero, no me engaño. No lo han comprendido. Estoy usando la amenaza de la fuerza. Sigue siendo llevar al gorrino a la feria con dos palos.

Yo les ofrezco que hagamos una isla de racionalidad en este mundo violento, pero pasan de mi culo… así que saco los galones, el palo, y les digo “¿Votáis por un mundo violento, cuando sois pobres y estáis en lo más bajo de la cadena jerárquica? Chupi, a mí me pilla al lado bueno del palo.”

Pero, sigue resultándome triste que andemos defendiendo la paz, o la justicia a ostia limpia… sigo esperando licenciarme y obtener mi título de jedi para poder hacer eso con la mano y, en lugar de calzarle una ostia a alguien, decirle… “Tú no quieres tocarme las pelotas”.


Te jodes y decides

18 noviembre 2014

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Mis pobres chavales, mis alumnos, las pasan canutas con las decisiones… y algunos adultos también. En mi opinión es porque sobreviven unos cuantos mitos, algunos originados en la infancia, que debemos dejar atrás.

1. Si hago lo que dicen papá y mamá todo va a salir bien

Lo siento mucho, pero no. Shit happens, como dicen en inglés (La mierda sucede).

La vida es impredecible y escapa a tu control. Punto. Si lo dudas, observa el suficiente tiempo y lo verás.

2. Si lo pienso con cuidado y considero todos los aspectos puedo elegir la opción que será mejor

Pues tampoco.

La vida es impredecible de nuevo, y la cantidad de información accesible limitada. Así que estás obligado a decidir con falta de información y en ausencia de datos relevantes e incluso vitales para el asunto.

¿Me gustarán estos estudios? ¿Seré feliz emparejado con esta persona? ¿Me gustará este trabajo? ¿Tengo hijos ya, o alguna vez?… etc.

No puede saberse, no te angusties, no te alarmes, no te entristezcas… es una simple verdad, asúmela: No puede saberse.

No hay “respuesta correcta”. Elige entre las opciones usando la información disponible y tira p’alante.

3. Si cometo un error será algo terrible y que tendrá consecuencias para siempre

Equivocarse es la consecuencia de estar vivo el suficiente tiempo.

La vida mancha. Punto.

No se trata de si te vas a caer o no, se trata de cuándo. Así que, te levantas, te sacudes el polvo, te curas las heridas, intentas que no queden muchas cicatrices, te lavas la ropa y… sigues andando.

Lo único que puedes hacer es trazar un plan cada vez que chocas con una pared o que te caes. Da igual lo fuerte que haya sido el golpe y lo profundo que sientas que has caído. Sólo puedes empezar desde el punto en el que estás. Así que, primer paso… y p’alante.

4. Tomar una decisión es como un cruce de caminos

Mentira cochina.

Esta imagen da la impresión de algo estático. Me paro, pienso… pienso más… y más… y el camino me espera.

No, una decisión es como la bifurcación de un río. Así que decides tú, o decide el río… y cuanto más tardes en decidir más fácil será que la decisión la tome el río.

En ocasiones la vida nos plantea una situación, nos coge de la pechera y nos sacude y nos exige una decisión. A veces es una verdadera putada, sin duda… ¿La solución? Te jodes y decides. No tienes escapatoria. No decidir es dejar que el río decida, la opción por defecto, la opción por omisión… pero es TU decisión y TU responsabilidad. Lo dicho, te jodes.

5. A lo mejor sale…

Típico en alumnos.

- El año pasado ibas mal en mates, este año has suspendido dos evaluaciones, no pegas ni chapa…

- Pero igual apruebo.

- Seguríssssmo.

Si no haces nada las cosas irán justo hacia donde se dirigen.

Es el curso del río, si quieres ir a un lugar distinto de aquel al que te lleva la corriente tienes que remar. Traza un plan, cambia tu comportamiento, cambia el entorno, cambia algo…

Oye, Javi, ¿no has dicho que la vida es imprevisible? Entonces, ¿no podría ocurrir que todo se alinease y se diese una circunstancia improbable y me saliese todo bien?

Chupi, amigo. Si esa es tu mejor opción, tú mismo. No trabajes y compra lotería todas las semanas confiando en que algún día te tocará y podrás vivir de ello.

Resumiendo.

Hay que decidir, hay que joderse y decidir.

No se puede evitar, se toma la opción que mejor te parece con la información accesible.

Se reconduce y vuelve a planear cuando te caes o encuentras una pared. Desde donde sea, recomenzamos.

No hay que poner tanto acento en elegir como en vivir y estar atento para adaptarse. No se trata de decir “si quiero” y casarse, se trata de llenar cada día de cariño.

Si no cambias nada, las cosas irán hacia donde se dirigen. Si quieres ir a un destino distinto de aquel al que te conduce la corriente, rema.

Resumiendo más

Elige y vive, vuelve a elegir y sigue viviendo… y, relájate, no puede hacerse más… esto ya es bastante.

Con cariño para mis alumnos y los que no saben estas cosas… y también para los que las aprendimos con lágrimas.

 

 


Tú ordenas y yo obedezco, ¿o no?

10 octubre 2014

Hay un espacio entre la orden y la obediencia.

Es un espacio muy pequeño, que nos cuesta ver y que se esfuerzan en que no veamos… pero existe.

Pasamos por allí corriendo, con los ojos cerrados, tapándonos los oídos… pero tenemos que pasar obligatoriamente por allí.

Esa tierra tan menoscabada, tan ignorada, tan negada a veces por nosotros mismos se llama Responsabilidad Individual.

Cuando te dan una directriz, una orden, te dicen que cumplas una ley, el universo entero se calla esperando tu respuesta.

Y es entonces cuando dices “De acuerdo”, cuando haces tuya esa decisión, cuando asumes eso que te hayan dicho y cuando te conviertes en responsable de su aplicación. Sí, responsable. Sí, tú. Sí, te jodes.

Por supuesto que sé que hay influencias, sugestiones, presiones, amenazas, sobornos, contrapartidas y demás.

Y, sí, por supuesto que sé que a veces hay una pistola apuntando a tu cabeza.

Pero lo de la pistola no pasa tantas veces, ¿verdad? ¿Es siempre a vida o muerte? ¿El pan de tus hijos?

De hecho no son muchas ocasiones en las que apretamos a quien nos ordena y le pedimos que muestre sus cartas, que nos diga qué pasará si no hacemos aquello. Que nos concrete ese miedo abstracto que tenemos a las consecuencias de la desobediencia. Podría ocurrir que defender nuestras convicciones morales tuviera un coste más que asumible.

El mensaje de este post es muy sencillo: “Te jodes”.

Sí. Te jodes. Alguien te ha hecho una pregunta y no puedes evitar responder. Incluso no responder es una respuesta. Igual te parece una putada, pero es lo que hay. Ahora la pelota está en tu campo y eres responsable de tu decisión y de tus actos. Te guste o no.

Así que no vamos a negar ese espacio, de hecho voy a ensancharlo lo más posible, para mí y para aquellos con los que me encuentre. Ya que me tengo que comer con patatas las consecuencias de mis acciones y mis decisiones, por lo menos voy a tomarlas yo, por lo tanto se acabaron “es que me dijeron que tenía que”, “es que la normativa dice que”, “es que mi jefe dice que”.

Resumiendo:

Vive como quieras y paga el precio.

Y esto no es una elección, es la consecuencia de vivir, dejemos de negarlo y de aceptar que nos lo nieguen.

De hecho, hace tiempo escribí otra entrada con ese título, por si os interesa.

 

 

 

 


La ciencia no explica “porqués”

15 septiembre 2014

En esto pasan sus tardes los científicos…

Nosotros lo que hacemos es tomar un lápiz y soltarlo… y resulta que se cae.

Volvemos a repetir la operación… y se vuelve a caer.

Le pedimos a otro que repita la operación… y también a él se le cae.

Así que tenemos un hecho científico, algo que sucede, que es reproducible y que es independiente del observador.

Ahora, si el lumbago nos lo permite, volvemos a recoger el lápiz y repetimos de nuevo la operación, midiendo el tiempo que tarda en caer.

Y otra vez…

Y otra…

Y le pedimos a nuestro amigo que haga lo mismo.

Y nos sale a todos lo mismo (dentro de unos márgenes de error y todo eso).

Total, que enunciamos una ley empírica.

LOS LÁPICES SE CAEN.

Incluso se da un hecho que os aseguro que no deja de maravillarnos: podemos escribir una fórmula matemática que predice bastante bien cuánto tarda en caer, a qué velocidad cae y demás magnitudes asociadas al fenómeno este tan entretenido de la caída de los lápices.

Así que escribimos nuestras fórmulas y nos vamos a la cama con un dolor de espalda considerable.

Pero NO HEMOS EXPLICADO POR QUÉ CAEN LOS LÁPICES.

Lo que hemos explicado es CÓMO CAEN LOS LÁPICES.

Nuestras fórmulas son UNA MERA DESCRIPCIÓN DE LO QUE OCURRE, pues que se cae, que va acelerando… pero no por qué.

Decir que lo atrae la tierra por la ley de la gravedad vuelve a ser una descripción de un fenómeno: Resulta que las masas se atraen. Y así todo.

No buscamos en ciencia, ni encontramos, la causa última de las cosas… de hecho cabe la filosófica metapregunta: ¿Tiene sentido preguntar por una causa última de las cosas? ¿Tiene obligatoriamente que existir?

Así que no os doy más la brasa, que me voy a descansar:

LA CIENCIA NO EXPLICA “PORQUÉS”, EXPLICA “CÓMOS”.

Aunque en el lenguaje cotidiano sigamos usando “por qué”… así que permitidme que me disculpe aquí, porque los títulos de mis dos primeros libros tendrían que haber sido “¿Cómo es que el cielo es azul?” y “¿Cómo es que la nieve es blanca?”… pero quedaban mejor de la otra forma.


¿Cómo salir de la crisis? Lo que a veces no se dice…

17 junio 2014

… o no se dice lo suficientemente alto y/o claro.

Fuente: Wikipedia

1. La redistribución de la riqueza no es buena para todos…

No, no lo es. Desde un punto exclusivamente monetario no lo es. Desde un pensamiento guay, sí que lo es… porque todos somos más felices y tal… pero si estamos aquí es porque no todos somos tan guays.

Si redistribuyo es que le retiro poder a unos para dárselo a otros.

Ya, ya… el enriquecimiento fue injusto, el reparto de rentas está desequilibrado… que sí, que sí…

Sólo aviso, “esos” a lo que les vamos a retirar poder y acceso a más poder… no se van a quedar sentados. Van a luchar, tienen armas (incluso literalmente), tienen medios económicos, tienen conocimiento técnico, tienen poder político y una fuerte motivación (la que les ha llevado hasta allí)

No será un paseo con flores y mariposas. De hecho se matan a millones de personas por retener ese poder y atesorar menos dinero del que pretendéis desviar vosotros.

Como suelo decir, “Si luchas por la Paz y aún no te han disparado, quizá es que no estés haciendo lo suficiente”.

Sin duda, es necesario que surja un poder político que de veras represente los intereses de la sociedad y que, con base en ese poder y representatividad, defienda nuestros derechos frente a quienes tienen más poder y menos escrúpulos.

2. La posibilidad de elegir o de votar no te hace necesariamente libre.

Sin duda profundizar en la democracia, o si queréis con más propiedad, lograr una verdadera democracia, es uno de los temas que más nos ocupan: Participación ciudadana, separación de poderes, etc.

Vale, pero… si no tengo información suficiente o de calidad… ¿QUÉ COÑO ELIJO?

Transgénicos? Nucleares? Auditamos deuda? Cultivos orgánicos? Experimentación animal? Aborto? Educación pública?

¿De qué vale plantear un referendum superchupi para cada cosa si no tenemos ni pajolera idea de qué opción es la que mejor sirve a los intereses de todos, vaya, ni siquiera a los nuestros particulares?

Y además, no es suficiente con que la información sea suficiente y de calidad… sino que además debes saber pensar. Y no, no sabemos, queridos míos. Estamos expuestos a múltiples falacias, gráficos trucados, sesgos cognitivos, sugestiones, etc. Si no te suenan estos conceptos es que si siquiera sabes que estás durmiendo…

3. ¿Quiero que no haya ricos o ser rico yo?

No, queridos míos, el capitalismo no es truco muy sofisticado. No se nos engaña tan fácilmente.

Se parece al timo de la estampita, aquel en el que te timaban por querer timar tú a un pobrecillo.

Aquí nos tiran una raspa para que nos peleemos por ella entre nosotros. Y nos peleamos.

Sabemos que sólo se la llevará uno, pero en la esperanza de que seremos nosotros, no nos preocupa que los demás se queden sin comer.

En el sueño americano en el que acabo ganando la carrera, ¿qué pasa con todos los que quedan en el camino? Pues eso, que les den.

Así que, este “engaño” funciona porque se apoya en nuestro egoísmo y en nuestra indolencia.

Si al lanzamiento de raspa respondiéramos que queremos comida para todos y que otro trato no nos vale, otro gallo cantaría. Pero, ¿habéis oído a alguno de esos que justifica el paro estructural del 15 o 20% ofrecerse voluntario para vivir en él?

No tiene sentido derrocar a un tirano, si hay muchos de nosotros esperando a ocupar el cargo para seguir con una opresión igual o peor. Si estoy esperando a que me toque la lotería para vivir como viven “ellos”, los malos… y despreocuparme de todo…

Piénsalo, igual no eres de izquierdas como dices… simplemente eres POBRE.

LA EDUCACIÓN ES LA CLAVE

No, no me refiero a la formación técnica o capacitación profesional. Así sólo consigo el mismo porcentaje de hijos de puta, pero con más habilidades… lo que es peor aún.

Me refiero a una formación humana, a formar mejores ciudadanos, mejores personas. En un sentido moral.

No existe un sistema político o económico tan bueno que pueda evitar que una sociedad egoísta e indolente lo convierta en una tiranía.

O, desde otro punto de vista:

Individuos buenos construirán una sociedad justa a pesar de cualquier sistema de reglas, porque lo perfeccionarán o eliminarán.

Es evidente que esta guerra, la de mejorarnos como individuos y generar suficiente buena gente para tomar el poder y cambiar las cosas, es a muy largo plazo, si eres tan optimista como yo y lo crees posible.

Creo que incluso si piensas que es imposible, convendrás conmigo en que cualquier paso que andemos en esa dirección conseguirá que este lugar sea algo más habitable, que muera menos gente sin motivo, que se reduzca el sufrimiento… digamos que podamos ostentar con dignidad el título de Humanidad.

A los que habéis llegado hasta aquí: No pretendo decir que todos los esfuerzos que se hacen por buscar sistemas, leyes o partidos políticos que mejoren esto sean malos o estériles. De hecho, aprovecho para dar las gracias a todos los que se ocupan de que este mundo sea un poco mejor. Lo que sí digo, es que no tenemos que perder de vista lo que en realidad está debajo de todo este tinglado y que hay que cambiar si queremos que esto se transforme de forma real y sostenida.


De una estadística mal hecha puede deducirse… ¡NADA!

10 junio 2014

Es lamentable cómo nos tiran estadísticas a la cara en el mundo de la educación y es más lamentable ver cómo las han hecho con los gluteus máximus.

Errores más comunes.

1. Dar porcentajes del estilo 88,33% sobre una población que tiene 20 alumnos.

En una población de 20 alumnos, cada uno de ellos representa un 5%, por lo tanto, 88,33% no significa nada.

En todo caso habría que reducir ese número a un 88% o mejor, a un 90%.

Ahora imagina que un alumno se pone enfermo, o que a otro le ponen un profesor particular… pues verás como el porcentaje de aprobados o suspensos aumenta en un 5% sin que en realidad haya pasado nada relevante en el proceso educativo.

2. Decir que tu porcentaje de aprobados está “lejos” de la media

Mirad esta gráfica de la Wikipedia

Representa distintas distribuciones de datos.

En la azul la media es cero y los datos están muy agrupados.

En la roja la media también es cero pero los datos ya no están tan agrupados.

En la marrón los datos están muy dispersos.

¿Cómo saber si x= -1 está muy “lejos” de la media?

Sólo con el valor de la media es imposible.

En la población marrón, el valor -1 es bastante próximo a la media, en cambio en la azul es estar bastante alejado de la media, en comparación con el resto de la población.

Así que tener una distancia de 10% en un valor de aprobados o suspensos puede significar mucho o poco dependiendo de cómo es la distribución de la población de estudiantes.

Eso si la distribución tiene esta forma, que llamamos “normal“, por ser bastante común en multitud de grupos de datos.

Pero, y si es una distribución multimodal, si en realidad hay varios grupos bastante diferentes formando nuestra población, de forma que en realidad la curva tiene varios máximos (editada de aquí sólo para ilustrar este asunto).

Si alguien en esta población tiene un -1, te puede parecer que está muy lejos de la media que andará por 1, pero en realidad se trata de un representante típico del primer “bulto”, uno de los dos grupos claros y diferentes que integran la población global. Así que no es un tipo raro como podría parecer.

Pero claro, no creo que la población española (o mundial) sea muy desigual. No, qué va… No… Definitivamente, no. Bueno en fin… se me va a saltar la vena del cuello de tanta ironía.

3. Decir que compares con los resultados de años anteriores.

¿Con los resultados de años anteriores? Esto no es hacer sillas siempre con la misma madera y los mismos tornillos.

Cada año tenemos alumnos diferentes, DIFERENTES. Personas con sus peculiaridades.

También tenemos profesores diferentes…

Incluso podemos tener temarios diferentes…

Así que es chupi comparar dos resultados que dependen de multitud de causas, y achacar sus diferencias a lo que te dé a ti la gana.

Muy científico y muy útil para tomar medidas correctoras.

4. Decir que debes mejorar tus resultados un 5 o un 10%.

También genial.

Bueno en realidad esto es fácil.

Se toman las notas, se multiplican por 1,05 e inmediatamente mejorarán un 5%.

Supongo que si habéis leído el punto 3 no hace falta comentar más.

Son PERSONAS DIFERENTES, no se trata de que yo suba un botón de volumen o haga un proyecto diferente para que cambien sus resultados, todos hemos visto cómo hemos obtenidos resultados mejores en años en los que nuestra práctica era peor y viceversa.

5. Decir que de una estadística mal hecha pueden tomarse ideas aproximadas

Y como esto es de lo que más me mosquea, da título al post.

Así que, si salgo a la calle y pregunto a tres, cuál es su sexo, y tres me dicen que son mujeres… pues eso, tendré que tener en cuenta el resultado y tomar alguna conclusión… ¿Que toda la población es mujer?… no, que la muestra es pequeña… ¿que la mayoría de la población son mujeres?

No, nada, niente, nothing… No puedes concluir una mierda. Coges tu estadística, bueno, tus números, porque eso no es una estadística, y la tiras a la basura.

El problema es que con esas BARBARIDADES MATEMÁTICAS sacan conclusiones, toman actuaciones a favor o en contra de profesores y otras cosas así… ASQUEROSO.

Y ahora, qué tal si te sientas conmigo y me preguntas qué le pasa a Juan o a María, o por qué somos un tercio menos de profesores que hace dos años, o por qué tenemos más horas de clase y más alumnos por clase…

Ya, quizá así parecería que realmente os importa el proceso educativo… y claro, eso no puede ser.

Bueno, por lo menos no nos insultéis, como profesionales de la ciencia, como trabajadores y como docentes.


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