La zona intermedia

Yo vivo en la zona intermedia.

No soy excepcional en nada, hay cosas que se me dan mejor que otras, pero no puedo aspirar a títulos más allá que “el más … de mi portal”.

Supongo que aquí vivimos casi todos, no hay muchos seres realmente excepcionales y tampoco hay nadie que no sepa hacer la más mínima cosa.

No conozco qué se siente cuando se da la última pincelada a una obra maestra, cuando la última nota de una sinfonía inmortal encaja perfectamente, o cuando una teoría que revolucionará la ciencia se dibuja sin fisuras en tu mente, no lo sé.

Mi mundo es mediocre en hechos, además hay quien me dice: “Si no puedes hacerlo perfecto, no lo intentes”.

Pues ya tenemos los ingredientes perfectos para la frustración y la tristeza, queridos lectores… pero este no es un post de “bajón”.

Porque hay otras cosas que sí conozco y que sí he visto..

He visto a un alumno que aprendió un truco para trabajar con logaritmos y se le iluminó la cara al ver que dominaba un campo que creía imposible.

He visto entender un concepto científico a niños y adultos sin formación, he visto como brillaban sus ojos cuando su comprensión del mundo les hacía ver una realidad oculta. Luego preguntaban por más, había caído una frontera.  He visto caer muchas fronteras, no sólo en la ciencia, en el deporte, la música, la vida cotidiana…

Como profesor, divulgador, conferenciante, cuando hablo en los medios o con la gente que me quiere (en realidad digo a todos lo mismo), he visto y he tenido el privilegio de colaborar en esos momentos dichosos, cuando la gente se hace un poco más grande, un poco más libre, un poco más feliz.

¿Es mejor un profesor de universidad que uno de instituto, y éste a su vez que uno de primaria, infantil… porque la sofisticación de lo que enseña cada uno es mayor que la anterior?

¿Son los sentimientos del niño que empieza a leer menos valiosos que los de los que entienden el cálculo infinitesimal?

¿Está más nervioso el solista en el Carnegie Hall que la niñita que baila en fin de curso? ¿Son menores sus logros interiores?

Al principio os decía que soy pobre en hechos, pero, ¿son los hechos materiales la medida de las cosas? (1) ¿No nos importa (y nos debería importar más) lo que queremos decir con esos hechos: el Amor por lo que hacemos y por las personas a las que se lo ofrecemos?

Y, bueno, si me permitís la inmodestia y como montones de buena gente, pongo mucho Amor en el trabajo que hago, en lo que enseño y en las personas a la que enseño. Así que, siento que he vivido grandes momentos de logros interiores. He tenido la suerte de presenciar cómo la llama del conocimiento y de la libertad aumenta, ver cómo brilla a través de sus ojos.

Dedicado con cariño a los que colaboráis a que el mundo sea un lugar mejor,  ayudando a ser mejores y más felices a las personas. Sois grandes y excelentes compañeros. Seguiremos viviendo heroicas y legendarias aventuras llenas de emoción en… la zona intermedia.

(1) Ya hablamos de esto en ¿Por qué tengo que respetarte?

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8 respuestas a La zona intermedia

  1. “Si no puedes hacerlo perfecto, no lo intentes”

    Suelo pensar que hay 3 tipos de personas:

    1) Los que quieren que superes tus propias barreras simplemente porque es lo mejor para ti.

    2) Los que quieren que superes tus propias barreras simplemente porque es lo mejor para ellos.

    3) Los que yo conozco como “mediocratizadores”, que por algún conflicto interno que sufren tratan que nadie supere sus propias barreras.

    Gracias por ser del primer tipo Javi.

    Un abrazo

    • javierfpanadero dice:

      Gracias Raúl, es necesario que nos deis ese feedback. Los profes no vemos terminada nuestra “obra” porque está viva y sólo influimos en parte. Es estupendo saber que, al menos en parte, uno ayuda a que la gente sea un poco mejor. Un abrazo

  2. [...] hace unos días de la zona intermedia, ese sitio donde vivimos la mayoría, donde corremos aventuras y vivimos grandes logros, que nunca [...]

  3. Me ha encantado. Una gran reflexión.

  4. [...] Un grito más para defender la zona intermedia, ese lugar al que pertenecemos la mayoría, ese patio de juegos donde aprendemos un poco más de las disciplinas que ya conocemos o de otras nuevas, donde nos permitimos equivocarnos o mejorar, donde nos permitimos ser libres… y felices. [...]

  5. No eres de la zona intermedia y sí que tienes un don especial: nos conmueves y nos tiendes la mano. Contigo el mundo es claramente mejor. ;)

    • javierfpanadero dice:

      A pesar de la distancia, tú despiertas esa misma sensación. Así que eso te concede la nacionalidad “intermedia” cuando la quieras… jeje Un abrazo y muchas gracias por ser el ojo amable y vigilante que no descansa.

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