¿Soy un bicho iluso?

En muchas ocasiones, la gente relacionada con la ciencia en cualquiera de sus formas, en mi caso como profe y en la divulgación, nos toca enfrentarnos a esta pregunta.

Cuando tenemos un hijo, ¿son nuestros genes que nos usan para perpetuarse, como bromeaba Carlos Lobato?

¿El amor con el criamos a nuestros hijos es simplemente una conducta evolutivamente favorable?

Cuando hacemos arte y pintamos un cuadro embriagados por la inspiración de las musas… ¿en realidad es, simplemente, a ver si follamos (perdonen)?

Bach, Mozart, Velazquez, Bécquer… son equivalentes a las plumas o los movimientos de esos pájaros que están, perdonen de nuevo, a ver si follan?

¿Son todos nuestro actos, pensamientos, emociones las mareas de la química de comportamientos evolutivamente favorables en nuestro entorno particular sin ningún otro fin ni sentido más allá?

¿Soy un pobre bicho iluso, que cree que vive y desea, que elige y crea, pero que es movido por la ciega evolución? ¿Es eso todo?

Cuando cierro la puerta del laboratorio, ¿me voy con estos pensamientos a pasar tiempo con mis amigos, familiares o pareja? ¿Es así como los vivo, o como debería vivirlos?

¿O debemos “olvidar” esto momentáneamente y dejarnos disfrutar ilusamente de lo que creemos auténtico y valioso, lo más humano (no lo que ha sido evolutivamente favorable…)?

No puedo dejar de pensar que hay algo más… quizá es parte de la ilusión en la que vive este bicho que os habla, pero quizá si miras con cuidado puede que asome algo de luz…

La Belleza. ¿Algo más allá de la ciencia?

No conozco un sabio serio

¿Dónde reside la Belleza?

 

 

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11 respuestas a ¿Soy un bicho iluso?

  1. Laube dice:

    Muy bonita la reflexión y muy compleja y peliaguda.
    A menudo, pensamos, somos mucho más que una necesidad de evolucionar. ¡Cómo vamos a actuar movidos por el imperioso deseo de perpetuarnos!. Pues, analizándonos, generalmente sólo parece eso… En ocasiones, no obstante, creo que nos mueve algo más etéreo, más difuso, más intangible… Fíjate en esos momentos de soledad buscada; nuestro ser sabe que no gozaremos de ningún instante para la procreación y, sin embargo, somos felices contemplando el infinito, una puesta de sol, las gotas de agua golpeando el cristal de la ventana… Además, quienes no nos hemos perpetuado por propia voluntad, ¿es que no somos humanos?.
    Por cierto, eso de bicho iluso me ha gustado…
    Un besote

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    • javierfpanadero dice:

      Creo que el punto álgido es cuando decides que incluso aunque fuera una ilusión y nada significara nada, merece la pena hacer esas cosas. Sería como decidir hacer el bien, independientemente de que no existiera dios, o incluso aunque existiera Dios y te lo prohibiera…

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  2. Y yo que soy de la opinión de que todo esto no es más que una ilusión, incluso una broma pesada…

    Un abrazo, colega. Y perdón por mi eterno pesimismo…

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    • javierfpanadero dice:

      No te preocupes, compañero. Basta con que sigas traicionando ese materialismo pesimista de cuando en cuando siendo un buen amigo, marido, padre, profe, etc. Tus hechos te delatan… algo escondes entre todo ese ADN que no se explica con las cuatro fuerzas. Un abrazo.

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  3. Carlos L. dice:

    Mi concepción es muy parecida a lo que habéis expresado tanto tú, Javier, como el amigo Sergio: comparto ese eterno pesimismo, pero a la vez me maravillo a cada segundo de mi existencia por esas cositas pequeñas que tiene el día a día, y esa ilusión, ese afán por descubrir, es lo que me hace seguir adelante.
    Bonita reflexión y gracias por el enlace compañero!
    Un abrazo! ;)

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    • javierfpanadero dice:

      Con toda sinceridad, yo no me considero pesimista en ese sentido. Yo creo en la trascendencia del ser y estoy muy interesado en cómo se casa esto con la perspectiva científica de la vida, muy interesado en la “espiritualidad experimental” que es la mística y en vivir la vida apostando por el amor y la belleza como motores. Hablo de esto con cierto detalle en mi último libro y en unos cuantos posts, uno de ellos es el que enlazaba sobre la belleza como, digamos, una “evidencia” de algo más y de una importancia crucial en nuestras vidas.

      Un abrazo, Carlos.

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  4. Almu dice:

    ¡Con lo contenta que estoy y resulta que es que mis genes son egoístas! Desde luego, entre los miles de sentimientos felices que tengo, no se me había ocurrido ese…

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    • javierfpanadero dice:

      Según el punto de vista exclusivamente materialista-evolutivo… todo lo “humano” tu cuerpo, tu mente, el arte, la sociedad…. lo único que hace es que nuestra reproducción sea más favorable…. triiiisssste. No puedo dejar de creer en algo más.

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  5. Yo creo que somos una propiedad emergente. Resultado de la interacción de: la conciencia, que nació, probablemente, como mecanismo para revisar la relación entre decisiones tomadas y efectos logrados y así ajustar el comportamiento; la memoria, que nació, probablemente, al principio, muy al principio…; las emociones que nacieron, probablemente, para ayudar a memorizar experiencias importantes; la atracción sexual que nació, probablemente, para facilitar… eso; el cariño, que nació, probablemente, para poder seleccionar con quién compartir recursos escasos; etc…

    Una propiedad emergente que resulta muy influida por el exterior y el interior. Un cerebro sujeto a compulsiones externas e internas poderosísimas. Feromonas, microbiota intestinal, serotonina, oxitocina, testosterona…

    Todo ha convergido y ha generado algo que es más que “eso”. Pero también “eso”. El destino, el libre albedrío, no los percibo como absoluto, sino como un modo de funcionamiento inesperado de un engranaje complejo. Un modo de funcionamiento que a veces fuerza al engranaje. Y chirría. Y otras lo acompasa. Y fluye.

    El yo que asociamos al libre albedrío y que, como te comentaba en twitter, lo percibo menos como un estado y más como un esfuerzo, un proceso, un Sísifo.

    Y si no, que se lo pregunten a la ratilla de la pradera, que con una mutación en el gen de la oxitocina pasó de polígama o monógama (o quizá al revés)…

    Young L.J., Wang Z., Insel T.R.: Neuroendocrine bases of monog- amy. Trends Neurosci 1998; 21:71–75

    Y a pesar de todo no soy pesimista. Porque si un cerebro de mono, optimizado para encontrar colaborativamente recursos dispersos por un amplio territorio, ha logrado generar la tecnología que permite que nos comuniquemos profundamente sin conocernos personalmente, o que identifica una estrella que devora un planeta a partir de la señal del litio… No, no… No es para ser pesimista.

    O sí… Porque disponer de una tecnología de dioses, gestionada por instituciones realmente antiguas (con modos de funcionamiento milenarios), y movido todo por emociones de primate (no es mío, lo leí no sé dónde…), pues da un poco de susto…

    ¡Gracias por el post y por la invitación para compartir!

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    • javierfpanadero dice:

      Muchas gracias por tu aportación… y sé que la ciencia dice eso, pero se me sigue quedando corto… mientras seguimos haciendo ciencia, me permitiré seguir buscando ese algo más que me “pide el cuerpo”. Gracias de nuevo y saludos!

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