¿Dónde está el enemigo?

Es frecuente entre los grupos de “jóvenes comprometidos”, que luchan intentando traer un mundo mejor (benditos sean), señalar culpables “demasiado claros”.

Malos malísimos como esos que se reúnen en “Los Simpsons”: un tejano, Burns, el conde Drácula…

No digo que no haya gente haciendo el mal por ahí… también yo veo las noticias.

Pero si fuera tan sencillo, la solución sería fácil… matémoslos y el mundo será feliz para siempre. This is the dawning of the age of…

Creo que esto es una ilusión, en mi opinión, en la mayoría de los casos somos nosotros los que toleramos e incluso premiamos esas conductas de los malos, siendo sus avalistas y promotores.

Y, para los que no se hayan dado cuenta de que iba de broma, ya se intentó eso de matar al malo (varias veces, de hecho) y lo que ocurrió, en muchos casos, es que cambiamos un tirano por otro nuevo.

Aprovecho para poner un ejemplo sencillo y de actualidad.

Nuestros políticos no han llegado a un acuerdo sobre el “pacto para la educación”, algo que se supone que ellos y nosotros consideramos muy importante.

Algunos de ellos han demostrado que no les parecía suficientemente importante como para llegar a un acuerdo.

No he visto concentraciones masivas protestando por ese hecho… quizá a nosotros tampoco nos parezca importante.

Finalmente, ¿les pasaremos factura a esos políticos, sindicalistas, asociaciones de padres o profesores que no ayudaron… con nuestros votos, cuotas, etc.?

Apliquemos nuestro sentido común científico a esto.

¿Son sólo los políticos malos malísimos los que impidieron esto, o están bien respaldados por tantos y tantos?

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4 respuestas a ¿Dónde está el enemigo?

  1. Joaquín dice:

    Sin duda ninguna los políticos, sindicatos, etc. interpretan el sentir mayoritario. La educación no le importa realmente a nadie. Lo único que mueve a unos pocos es el adoctrinamiento (patriótico, religioso o político) y es desde esas posturas desde donde más piedras se ponen en el camino de la calidad de la educación. Mientras la gran mayoría sobreproteje a sus hijos, les hace la tarea (o justifica que no la hagan) y desprestigia a los maestros (que tampoco hacen nada por ganarse el respeto que una vez tuvieron). Vamos, que creo que acieretas plenamente en tu comentario.

  2. José Luis dice:

    Siempre he pensado que si pasan ciertas cosas es porque lo permitimos, en eso coincido contigo. Y para cambiar ciertas cosas de nuestra sociedad en realidad no hace falta ni la fuerza, ni la violencia, etc, tan solo conciencia y ganas. En mi opinión.

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