¿Por qué tengo que respetarte?

Seguro que habéis oído a la gente quejarse de que los jóvenes no tienen respeto…

Bien, dime…

¿Por qué tendrían que respetarte?

O, ya puestos…

¿Por qué tendría que hacerlo yo?

Me imagino a mucha gente airada dando razones a montones… y quizá a voces…

Esas razones podemos ponerlas en dos listas.

COSAS QUE TIENES/COSAS QUE “ERES”

Primera lista.

Puede que aún quede alguien de los que creen que deben ser respetados por su coche, su casa, su sueldo o por tener el título de marqués o conde…

Seguro que no serás tú… a nivel consciente.

Quizás a nivel subconsciente….

¿Qué ocurre cuando le cuentas a alguien ese último gadget o prenda de ropa que te has comprado?…

Pero bueno…vayamos a la…

Segunda lista.

Puedo sentirme orgulloso por ser licenciado o doctor, por jugar bien al fútbol… por tener habilidades o logros.

O, simplemente, puedo merecer respeto por la edad que tengo…

Estas cosas sí que nos permitimos decirlas a la luz del consciente.

Hasta aquí todo parece muy bien…

Pero, si la causa del respeto es el conocimiento… ¿despreciaremos al ignorante?

Si es la edad, ¿al niño?

Si es la habilidad, ¿al torpe?…

Si existe una causa para el respeto, al cesar la causa… cesará el respeto.

El respeto verdadero es INCAUSADO, un REGALO QUE HACEMOS SIN MOTIVO.

Como dice un buen amigo, no hay mayor título que ser hijo de Dios (o simplemente, persona, para los no religiosos).

Si queréis un motivo para respetar o que os respeten… basta con este: SOIS PERSONAS.

Los otros “respetos” son admiración a “cosas”, una forma de materialismo más o menos sutil.

O, peor aún, miedo a represalias, conciencia de “pobreza” o de  “clase baja”… nada deseable.

Así que, si lo que vivimos es un cuestionamiento de falsos “respetos”, una etapa de transición a un estado futuro mejor y más profundo, bienvenido sea. Y lo dice un profe, que se las tiene que ver con la muchachada…

Esta manera de pensar sobre qué esta presente cuando se da un fenómeno y qué ausente, es un clásico de la filosofía y la ciencia: las tablas de presencias y ausencias de Francis Bacon.

Una vez más, una manera científica de pensar puede ayudarnos en campos muy variados.

Sobre el materialismo subconsciente del que no acabamos de desembarazarnos, os contaré una mini-historia.

Dicen que un maestro budista iba a oficiar una ceremonia para alguien socialmente muy importante. Al notar que le sudaban las manos, se dio cuenta de que aún veía diferencias entre el “rey” y el “mendigo”. Así que abandonó la región para encontrar más luz… y dicen que acabó hallándola.

No deja de ser una forma “experimental” de estimar su adelanto espiritual…

Imagen Wikipedia

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16 respuestas a ¿Por qué tengo que respetarte?

  1. Luis Mollo dice:

    Existe un refrán que ha demostrado por propia causa lo que simboliza el Respeto. “Los respetos guardan Respetos”.
    El respeto y la admiración no son consecuentes ni iguales así que la explicación tuya por comprender “respeto”, que parte por igualdad, no incorpora en si el verdadero significado.

    Es cierto lo que indicas respecto aDios y a todas sus criaturas, el sentido de igualdad, pero es cierto también que un niño de 2 años sabe poco o nada de lo que es la vida, para instruirle, no lo haces de igual a igual porque la experiencia es distinta.

    Quítale el respeto al niño y nunca entenderá lo que se le trata de enseñar, las salas de clases que han dejado de lado el respeto, se han vuelto incontrolables, los jóvenes van tomándose ídolos que dan un mal indicador de ejemplos de vida.
    Jesús era respetado por sus discipulos, en el momento que perdió el respeto fue crucificado, vaya a saberse por demás los motivos que generó esto (traición, negación o falta de respeto?).

    El mundo del respeto ha sobrevivido hasta ahora, no por ello este mundo ha dejado de ser lo que es, en algunas sociedades aún el respeto trae la paz, pero de aqui en adelante, como ya no hay este principal concepto moral se verán cambios vertiginosos, y la paz tanto como el respeto dejarán de ser principios morales.

    Es cuestión de valores y no de iguales.

  2. CR9 dice:

    La verdad es que ambos tenéis razón pero yo me quedo con la frase que he leido por ahí arriba :”un motivo para respetar o que os respeten: SOIS PERSONAS”
    porque creo que resume bastante bien lo que deberíamos hacer todos y enseñar a las generaciones futuras.

  3. José Luis dice:

    Sin duda que el motivo principal (y casi único) para respetar y ser respetado es que somos personas. Tan solo hay que darse cuenta de que cuando un grupo o una persona le pierde el respeto a otra, a ésta última se la intenta “despersonalizar”, se la menosprecia su forma de pensar o actuar y, en algunos casos, se la llega a negar su capacidad de expresarse. En definitiva, se le niegan aspectos propios de una persona.
    Espero no haberme liado mucho ;)

    • javierfpanadero dice:

      No te has liado nada. Esto que dices se relaciona muy bien con el tratamiento de los presos en las sociedades “más avanzadas”. Aunque les encarcelemos no les despojamos de su dignidad humana y por eso ni les torturamos o ejecutamos. Gracias por comentar

  4. Toro Sentado dice:

    Básicamente estoy de acuerdo con el post.

    Digo básicamente porque la verdad es que este post ha desencadenado muchas reflexiones en mí y aún no he llegado a conclusiones definitivas.

    Por ejemplo, pienso que yo respeto muchísimo más a mis alumnos de lo que ellos me respetan a mí ¿porqué? ¿seré demasiado delicado?

    Por otro lado pienso que el problema más difícil del respeto está en distinguir qué acciones son respetuosas y cuales no. Me explico. Si le digo a un amigo: hey qué pasa tío!, no estoy siendo irrespetuoso con él; ahora bien, si me lo dice un alumno a mí (según el tono de voz y las circunstancias) sí que me falta al respeto; y además curiosamente él no tiene ni idea de que me lo falta ¿De qué depende entonces el respeto?

    Saludos

    • javierfpanadero dice:

      Gracias por el comentario y es una alegría que lo que uno escriba sirva para reflexionar.

      En las acciones de “falta de respeto” creo que hay que distinguir dos cosas:

      a) Es la acción irrespetuosa intencionadamente o no?
      b) Me “ofende”?

      Para mí lo clave, y en lo que hay que trabajar, es la “ofensa”.

      Un gesto con una posición particular de los dedos puede hacerme enfadar. Es increíble qué poder le damos a los signos.

      Por otra parte, una frase “realmente ofensiva” que nos diga un niño de 3 años puede dejarnos completamente fríos, aunque sea dicha con la “peor de las intenciones”, en cambio de un adulto nos enerva. El poder de la “ofensa” en realidad se lo damos nosotros. Otra forma sencilla de verlo es contemplar los gestos o palabras ofensivas de otras culturas… nos da la risa, ahí no nos cuesta ver la arbitrariedad del símbolo.

      Una vez que podemos mantenernos serenos ante la “ofensa” verbal o gestual, puedes elegir hacer qué le dices a la otra persona, pero sin que tú sufras.

      Puedes “pasar” de él
      Si está a tu cargo o te importa algo, puedes hacerle saber que obra mal.
      O le puedes dar la respuesta que más te guste… pero repito sin sufrir.

      De dónde viene el respeto? El respeto viene de la certeza o la creencia de que todos somos incalculablemente valiosos. Cuando faltamos el respeto, de forma inconsciente o consciente bajamos esa consideración sobre otro y lo hacemos patente implícita o explícitamente.

      Pero ya te digo que lo clave es que cualquier “falta de respeto” no te “toque”, porque aunque es deseable que todos nos mostrásemos respeto, no puedes contar con ello.

      Así que debes fortalecer tu propio respeto considerando que eres un hijo de Dios o un ser humano y que no hay título mayor que puedas obtener ni palabras o acciones que te lo quiten. Lo que haces no es lo que eres, siempre serás objeto de respeto, aunque tengas que cambiar lo que haces en gran medida.

      Saludos

  5. Toro Sentado dice:

    Gracias por el comentario.
    No tengo mucho tiempo últimamente ni de reflexionar.
    Pensaré sobre ello.

    Saludos.

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  10. [...] ¿Por qué tengo que respetarte? [...]

  11. […] Hace tiempo ya hablamos del derecho al respeto en ¿Por qué tengo que respetarte? […]

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